Este es el importe de una ayuda mensual que van a recibir los niños y niñas huérfanos por la muerte de su madre en casos de Violencia de Género (EFE 23/08/2019).

Con esta módica cantidad, una migaja insignificante en el gran Banquete de Género orquestado por Teresas, Bibianas, Leires y Calvos.Un negocio en nombre del feminismo que nueve cada año miles de millones de euros procedentes tanto del presupuesto nacional como de los Fondos Europeos. De modo que con esta paguita pretenden compensar a los huérfanos de género de la pérdida de su madre, cuando hijos y madres son víctimas previstas y tasadas por una Industria de Género que ya cuenta de antemano con ello.

Esto resulta tan indignante como intolerable e inmoral ¿Así pretenden lavar conciencias, dando 438 € a niños y niñas, los huérfanos de una Industria de Género, menores aún en edad escolar?, ¿tan poco vale una madre?

Si acaso este escrito resulta descarnado, perdone, pero aún más lo es la sociedad que vienen montando desde aquel 2004 en que pusieron en marcha la Ley Integral de Violencia de Género, cuando la violencia no tiene género.

La injusticia engendra violencia. No tiene ningún sentido, a no ser mercantilista, el haber sustituido los Juzgados de Familia por una red de Juzgados de Género, tampoco haber puesto en práctica una basta y vasta jurisprudencia de Género, cuando ésta debe ser neutral, hecha para personas sin distinción de sexo, y no para acosar e ir en contra de los varones.

 

El problema es cómo desmontar un negocio clientelar del que viven miles de peritas de género (psicólogas, asistentes sociales, expertas en homosexualidad que dan charlas en las escuelas, etc), entes, asociaciones, casas de acogida, bufetes de abogadas feministas…

 

Deroguemos la jurisprudencia de género, volvamos a los Juzgados de Familia, impulsemos la custodia compartida, ayudemos a las parejas en trance de separación, dejemos de vigilar y presionar a los jueces…hasta que la sociedad vuelva a unos parámetros de justicia e igualdad real, así llegará la paz. Y demos también un tiempo para que tanto y tanta zángana de género aprendan a ganarse la vida honradamente, no a costa del maltrato, de la desdicha de los demás, de la orfandad de unos niños que se han visto metidos en esta guerra entre sexos creada por políticos inadecuados al bien social y a su tiempo.

José R. Barrios