Los problemas causados por los okupas en el municipio serrano de Pedrezuela se acrecientan. Durante los días de fiesta de la localidad, han sido frecuentes los altercados y problemas de convivencia con los vecinos, que ya están muy hartos de la pasividad de la corporación municipal.

 

El ayuntamiento, que en un principio afirmó haber denunciado la ocupación ilegal de varias viviendas en el municipio y que manifestó su compromiso en emprender "acciones oportunas dentro del marco legal" para resolver esta situación, no ha hecho absolutamente nada para acabar con este grave problema que empaña la convivencia de los habitantes de Pedrezuela.

 

Con este “buenismo” propio de la izquierda, rayano en la inutilidad, el alcalde se escuda en afirmar que “no quiere fomentar la alarma social” y no asume sus responsabilidades y obligaciones para sus convecinos. No emite órdenes de ejecución por la existencia de lavadoras en fincas, enganches ilegales y graves daños a vehículos causados por estos conflictivos sujetos. Pide a los vecinos que denuncien, pero él no denuncia, pasividad absoluta.

 

¿Qué hacen la policía municipal, los servicios sociales y el concejal de medio ambiente? ¿No podrían los servicios sociales del ayuntamiento o la comunidad haber actuado en las okupaciones en los que existen niños que viven en locales o infraviviendas y que no están escolarizados?

 

El alcalde no asume su responsabilidad y no quiere hablar del tema. Ante la irresponsable inacción del alcalde Rafael Turnes, existe un grave riesgo de “efecto llamada” y que sean más las viviendas okupadas ilegalmente, dado que la corporación municipal de Pedrezuela no adopta ninguna medida para cortar de raíz con este problema que afecta a la sagrada propiedad privada y que preocupa a muchos convecinos y veraneantes con segunda vivienda en muchas urbanizaciones de la localidad, que no cuentan con vigilancia.