Los ataques del lobo en la región se mantienen y, con ello, el consiguiente conflicto entre la Administración y los ganaderos por las indemnizaciones. El colectivo, que exige una mejora de los baremos por considerarlos «insuficientes», aprovecha ahora dos sentencias judiciales a su favor –de 21.555 y 24.703 euros– para hacer fuerza y pedir al Gobierno de la Comunidad de Madrid que los actualice. La consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, aunque insiste en que las dotaciones no han parado de crecer en los últimos tres años, ha atendido la petición –tras una reunión en agosto– y estudia una revisión.

La problemática del lobo ibérico (Canis lupus signatus) en Madrid se remonta poco más de diez años atrás, cuando después de décadas de ausencia (la última pareja fue abatida en 1952 en el valle del Lozoya) se comprobó su cría en el paisaje regional, especialmente en la Sierra Norte. A medida que se asentaba en la zona, sus ataques a las diferentes explotaciones ganaderas han ido en aumento hasta estabilizarse en la actualidad. Según los últimos datos de la consejería que dirige Carlos Izquierdo, en el primer semestre de este año hubo 116 ataques, que afectaron a 195 reses de vacuno, 80 ovejas y cabras y dos equinos. En 2017 se llegó a los 337 incidentes.

La Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de Madrid (Ugama) considera que la presencia de este cánido ha derivado en una situación que la Comunidad «no quiere afrontar». «Lo que se paga es una miseria y las pérdidas cada vez son mayores, algunos han abandonado y otros están desesperados; no se puede mirar hacia otro lado», declara a ABC Alfredo Berrocal, presidente de la entidad, en referencia a la gestión autonómica.