UNIÓN EUROPEA,  viernes 25 de octubre de 2019

 

Estimado e Ilustrísimo Juez de la Audiencia Provicial Penal nº 2 de  La Coruña D. Miguel Ángel Filgueira Bouza:

 

Muy buenas. Ciertamente estaba deseando escribirle una carta a Su Señoría. Sepa de antemano que esta carta es dura hacia su labor, en la cual le anticipo que Usted ha cometido graves negligencias no solo en mi caso, sino en algún otro realizado cuando Su Señoría era el titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de La Coruña. Pero si piensa que soy duro con las palabras, ejercicio que hago bajo el derecho a la libertad de expresión y siempre con el máximo respeto hacia su persona,   no se puede comparar con la dureza y el sufrimiento extremo que están padeciendo cada día la familia paterna de mis hijos, así como amigos y gente que me quiere.

 

Todo mi caso, todo el dolor, todas las lágrimas que se han derramado en estos cuatro años, toda esa Infancia marcada de mis hijos se deben a un primer y gravísimo error de Su Señoría. Y se lo voy a demostrar con pruebas y con sus propias palabras.

        

Pero voy a ir más allá. Y lo que voy a decir, le pido perdón eterno a la madre de ese niño que falta en La Coruña, y que no debería faltar. Porque ese niño, si Usted no tuviera dos varas de medir (una para mí y otra para el padre de ese niño), ahora mismo tendría que estar jugando en un parque con sus amigos. Y también se lo voy a demostrar. Siempre con sus hechos, con sus palabras.

 

Empezaré con mi caso. Mi historia comenzó a judicializarse cuando yo, después de haber estado seis meses en terapia de pareja con mi exmujer, después de haber visto en primera persona sus intentos de suicidio, después de haber sido agredido por mi exmujer en alguna discusión (ya que no sabía controlarse físicamente, como así me reconoció varias veces por escrito), etc... Después de todo eso y de que ella se llevara a mis hijos del hogar, cuando no podía más, yo decidí interponer una demanda de divorcio ante la justicia coruñesa. Lo hice por escrito, solicitando o bien la Custodia Compartida, o bien la Custodia en exclusiva para mí (con amplio régimen de visitas para la madre), o bien la Custodia en exclusiva para la madre (con amplio régimen de visitas para mí).

 

Al día siguiente, ¡qué casualidad!, ella me denunció por maltrato psicológico (una casualidad que todo el mundo ve, menos Usted). Una denuncia del 22 de septiembre de 2015. En un par de folios, muy brevemente y solo describiendo unas supuestas conductas, mi exmujer me cerraba la posibilidad a tener la Custodia Compartida y la Custodia en exclusiva para mí. Así de fácil, así de sencillo: así de triste.

 

Pero ella, en la denuncia, decía lo siguiente casi al final: "Que guarda en el móvil conversaciones de whatsapp con Jose (es decir, conmigo) en las que se reflejan todos los hechos en la presente denuncia". Usted, Juez Filgueira, si hubiera hecho una buena Instrucción del caso, lo primero que debería haber hecho es solicitar esas conversaciones. Es algo obvio y lógico. No lo hizo, gran negligencia que destroza la Infancia de mis hijos. Pero no se preocupe, que ya le aporté yo todas las conversaciones de whatsapp, donde se demostraba exactamente lo contrario de lo que mi exmujer denunciaba. Y muchas de esas conversaciones las presenté con un acta ante Notario. ¿Valió para algo? Para nada.

 

Pero todavía más grave aún fue como acababa mi exmujer la denuncia: "Que la declarante no desea en este acto solicitar una orden de alejamiento con respecto a su marido, ya que su única intención es separarse legalmente de él y que se establezca un régimen de visitas con respecto a los niños".

 

¿Y usted que hizo, Juez Filgueira Bouza? Obviamente nos tomó declaración en su despacho, en lo que era un Juicio Rápido, y dictó un Auto el 25 de septiembre de 2015. Hago aquí un inciso, de una gravedad trascendental también. Ni mi abogado de entonces D. Ignacio Bermúdez de Castro (un pésimo abogado, desde mi punto de vista) ni mi procuradora, me comunicaron dicho Auto de 25 de septiembre de 2015. Yo, recién llegado a los asuntos judiciales, no sabía que Usted había dictado un Auto. Tampoco mi abogado lo recurrió... Por cierto que he tenido conocimiento de este Auto cuando me lo ha mandado mi procuradora nada menos que el 9 de abril de 2019...

 

Pues bien, en dicho Auto, ni una sola palabra sobre mis hijos. Ni una palabra sobre un régimen de visitas. Nada, como si no existieran. El Derecho Constitucional de mis hijos a la Tutela Judicial Efectiva quedó ahí, por omisión de Usted, completamente violado. Mis hijos, de 6 y 4 añitos, nada podían hacer. Sí que pedían verme cuando hablábamos por teléfono, y estar conmigo, y pedían ir a mi casa delante de testigos. Usted, con su inacción, destrozó la Infancia de mis hijos.

 

Si Usted, Juez Filgueira Bouzas, hubiera escrito en su Auto un régimen de visitas, tal y como le habíamos pedido por escrito y en declaración oral ante Usted tanto la madre como yo, no le quepa duda de que lo hubiera acatado. Siempre bromeo que aunque Usted me hubiera dicho que podía ver a mis hijos los sábados cinco minutos, de 12 a 12:05 horas, haciendo el pino, lo hubiera cumplido. Pero Usted no hizo nada. Y aquel error, que no creo que fuera casual, provocó todo lo que vino después.

 

Porque en este punto la madre, a la que Usted por omisión dio el poder de establecer un régimen de visitas, hizo lo que quiso. Me obligó a ver a mis hijos donde y cuando y con quien ella quería, siempre con terceras personas. Cambiando  a veces pocos minutos antes de parecer con respecto a las visitas. Un auténtico circo, una auténtica tortura hacia mí y hacia mis hijos. Mi hijo H., el mayor de los dos que contaba por entonces con seis añitos, fue llevado por la madre más de 50 veces a Urgencias, psicólogos, etc... en estos años. Curioso que el colegio siempre me repitiera por escrito en informes y oralmente que el niño estaba perfecto. Pero luego, debe ser que al salir del colegio y quedarse con la madre el niño empezaba a padecer... Bien, pues todas esas visitas a especialistas se las debe a Usted, último responsable al no establecer un régimen de visitas.

 

Mire, soy maestro. Usted no gusta de ver a niños tan pequeños por los Juzgados. A mis hijos nunca los ha visto, al menos que yo sepa. Oficialmente nunca los ha visto. Para Usted son dos nombres en un expediente más. Para mí, como maestro, cuando unos niños están en mi aula, yo soy el que los tengo que tutelar. Con cuidado de que nunca les pase nada. Son muy frágiles los niños, y más a corta edad. Pues mire, en 18 años tengo la suerte y lo digo con la cabeza bien alta, de que nunca le ha ocurrido lo más mínimo a un alumno en mi aula por negligencia mía. Usted no puede decir lo mismo. Con mi caso y con, al menos, uno más.

 

Pero seguiré avanzando en mi caso. 75 días estuvieron mis hijos sin Tutela Judicial Efectiva, sin régimen de visitas. Y de ahí nos mandó Usted, a mí y a mis hijos, al Punto de Encuentro Familiar (PEF) de La Coruña, gestionado por entonces por la Fundación Meniños. En Auto de 4 de diciembre de 2015 Usted decide, a petición de la madre, que los niños se relacionen conmigo dentro del PEF de La Coruña. Recalco lo de dentro, pues como Usted verá es de vital importancia.

 

En el Auto, en la parte de Razonamientos Jurídicos, Usted escribía: "el padre dice estar desesperado por el hecho de que sea la madre quien paute y restrinja su situación con los niños". Pero, ¿cómo no voy a estar desesperado? ¿Cómo se supone que debo estar cuando Usted hace mal su trabajo y deja que sea la madre la que defina como quiera el régimen de visitas? ¿Pero Usted puede mirarse al espejo, dormir por las noches, sonreír... después de destrozar así la vida de muchas personas? Sabe, yo duermo a pierna suelta. Tengo la conciencia más que tranquila. No hay un rasguño a mi exmujer, ni un informe psicológico que diga que yo he maltratado a mi exmujer. Más bien era al contrario. Por eso duermo en paz y sueño con una vida mejor, para mis hijos, para los que me quieren y para mí.

Continuaba Usted en dicho Auto que la madre "argumenta que la restricción vendría como cautela y respuesta a la actitud del padre. No es posible ahora resolver esta controversia". Pero entonces, Señoría, ¿Una madre puede modificar el régimen de visitas cúando y cómo le dé la gana, sin informarle a Usted? Esto es una vergüenza, y Usted mejor que nadie lo sabe. Han intentado callarme por todos los medios, pero ahora les estoy haciendo frente. Y no saben qué decirme, porque bien saben que todo lo que digo lo puedo probar.

 

En ese Auto, como decía, fijaba Usted como solución el Punto de Encuentro. Y añadía: "Todo claro está sin perjuicio de las revisiones que procedan después de los informes de los especialistas". Los informes. Es decir, Usted esperaría a los Informes. Por un lado pedía Usted en Auto Judicial informes mensuales al PEF de La Coruña. Tardaron 5 meses en elaborar un Informe. CINCO. Esto es lamentable, Señoría. Y lo que busco con todo esto es que se haga Justicia, y que por otro lado funcionen bien las Instituciones, ya que las pagamos todos vía impuestos.

 

Otro informe que sí llegó, y que fue positivo para mí, fue el del IMELGA, en abril del 2016. Pero Usted no revisó mi situación ni la de mis hijos, dejándonos en un limbo en el Punto de Encuentro.

 

Le diré que su Auto del 4 de diciembre de 2015 establecía que mis hijos tendrían las visitas en el PEF de La Coruña. Aquel mismo día les llamé por teléfono. Me dijeron que hasta enero no se podrían comenzar las visitas porque estaban sin huecos. Esto es una vergüenza del sistema. Niños en situación límite abandonados por un sistema lleno de negligentes. Porque mire, si llega un niño de otra provincia o de otro país a escolarizarse a un colegio, es automáticamente matriculado en un centro escolar, preferiblemente el que esté más cerca de su domicilio. Llevo, ya le digo, 18 años observando en primera línea esto. A ningún niño (ni a sus padres, claro) se le dice: mira, vuelve el mes que viene que estamos saturados. Esta dilación indebida en el proceso judicial, también se la debo a Usted. Con esta dilación Usted estaba vulnerando nada menos que el artículo 9 de la Convención de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas. Pero eso a Usted le da igual, por lo que se ve.

 

Por ello, desde que emitió Usted el Auto hasta que pude empezar a ver a mis hijos en el Punto de Encuentro, pasaron otros 50 días. Qué más da, ¿verdad Señoría? Si Usted no ha visto en su vida ni a H. ni a C.

 

Estuve desde enero hasta noviembre de 2016 en el PEF. Hasta que me echaron.  ¿Por qué me echaron? Bueno, al principio me comporté como pienso que es debido: sí bwana a todo. Así hasta agosto, en el que se cierra el PEF por vacaciones y me quedé sin ver a mis hijos. Allí pasamos el día del padre, los cumpleaños de los niños, desde allí veíamos como en las tardes calurosas de aquel mes de julio todo el mundo disfrutaba del sol y de la playa en Santa Cristina... Y nosotros allí encerrrados, con ventanas que no se podían abrir porque tenían cerradura... Encerrados mis hijos, como presos. ¿A qué madre le gustaría ver en un sitio así a sus hijos?

 

Y mientras yo esperaba esos informes mensuales que Usted había dictado que se tenían que hacer mensualmente. De enero a agosto de 2016 un único Informe. En ese informe se decía por ejemplo que la madre le había dicho a los niños que se veían con su papá en el PEF porque así su padre lo quería. Increíble el nivel de retorcimiento al que puede llegar el ser humano, pero cierto.

 

También llegó el Informe del IMELGA. Pero no llegó su revisión tras los informes, aunque Usted mismo dijo que se haría. Aquí viene la gran pregunta que le hice en su despacho y que desencajó su cara...¿la recuerda? Fue esta: ¿cómo es posible que yo esté de jefe de estudios en un colegio, cuidando a los hijos de los demás, siendo como jefe de estudios el responsable de la convivencia de un colegio de unos 250 niños y niñas de 3 a 12 años, y sin embargo no puedo salir a la calle y cuidar y educar a mis hijos, aunque los Informes de los psicólogos digan que no tengo ninguna psicopatología y que estaba al mismo nivel en todo que la madre? Es decir, el Estado delega en mí el cuidado y la educación de los hijos de los demás pero el Estado (representado por Su Señoría) dice que no puedo educar a mis hijos. Usted calló entonces y callará ahora: simplemente, no tiene respuesta.

 

Lo que Usted comenzó haciendo mal le estaba empezando a pasar factura. Recuerdo de aquella conversación como le mostré el librito hecho a mano por la madre titulado "Papá Maravilla". Estaba Usted ojiplático. Y lo estuvo más cuando yo, con los propios escritos de mi exmujer le demostré que ella había ocultado una baja psicológica de más de cuatro meses a los técnicos del Imelga cuando le hicieron la exploración para el Informe. Usted no sabía lo que decir, y ahora espero afronte Usted todo lo que aquí estoy diciendo.

 

Hay una imagen de Su Señoría que se me quedará grabada para siempre. Hay que indicar que Usted es una persona que transmite un talante tranquilo, con una voz pausada y conciliadora. A mí ya no me engaña. Después de aquella reunión en su despacho, yo salí a buscar mi coche, dando la vuelta al edificio de los Juzgados. Usted había salido por la puerta que tenía su despacho directamente a la calle, a fumarse un cigarro. Usted no se vio la cara que tenía: yo sí. Estaba Usted, Don Miguel, con la cara desencajada, fumando nervioso. Como aquel al que pillan con las manos en la masa. Aquella imagen la tengo grabada en la mente, y es la que me empuja día a día a luchar por mi Inocencia, por la Verdad y por una Infancia mejor para mis hijos.

 

Resultaba que yo había ido con fe y humildad a la Justicia, y me estaba dando cuenta de que estaba (en ese juzgado en particular que Usted dirigía) frente a un trilero más propio del rastro madrileño. Así era imposible ganar. Al menos en territorio hostil, donde los muy buenos contactos con los que contaba mi exmujer en La Coruña frente a los nulos contactos que tenía yo hacían imposible que yo pudiera lograr nada. Pero se han debido olvidar ustedes, el Juez Ruano y Usted, que por encima tienen al Tribunal Supremo y al Tribunal Constitucional. En ellos tengo fe y a ellos humildemente me he dirigido, para que puedan comprobar que mi proceso ha estado lleno de negligencias y sin las mínimas garantías procesales de lo que se debe esperar de un asunto judicial en el que está en juego nada menos que la Libertad de una persona.

 

Y vuelvo al Punto de Encuentro Familiar porque aquí hay mucha tela que cortar. Tiemble Usted, Señoría, porque lo que todo el mundo sabe en La Coruña y nadie le dice a la cara, yo sí se lo voy a decir. Está claro que conmigo cometieron el gran error de dejarme sin nada. Lo perdí todo, hasta el miedo.

 

Año 2016. Punto de Encuentro Familiar de La Coruña. Llevaba la Dirección del Centro Doña Kucha Movilla Fidalgo. Más adelante sería apartada de sus funciones. Decir que yo estuve allí de enero a noviembre del 2016, dos días a la semana (excepto agosto) y nunca vi a esa directora. Y mira que soy observador. Para empezar tenemos a una persona que teledirigía el Centro. No me imagino un colegio donde el Director esté en una Central a 5 kilómetros y desde ahí dirija un Centro que es extremadamente delicado. Bien, ella no estaba, los que si estuvieron durante esos 11 meses de 2016 fueron  Don Guillermo Romero Terrones, Doña Marcela Esther Lores González, Doña Cristina Allo Mouro y Doña Emma Gallego Pedreira. Ninguno de ellos era un trabajador funcionario, un trabajador que hubiera pasado por un proceso selectivo de oposiciones con todas las garantías, transparente..., sino que dependían directamente de la Fundación Meniños, que los contrataba. De hecho a la Sra. Allo la contrataron después del verano del 2016, toda vez que la Sra. Gallego (por motivos que desconozco) abandonó su puesto de trabajo. Estas circunstancias no fueron descritas por estos profesionales en su declaración ante el Juez. Declaraciones que hicieron a la vez, algo que no es posible pues no eran peritos judiciales. Declaraciones llenas de falsedades, pues lo que tengo grabado (su voz, sus palabras) de mi estancia en el Punto de Encuentro no encaja con lo que declararon.

 

 

Continuando, el Punto de Encuentro Familiar, al menos durante el año 2016, abría de miércoles a domingo. Cinco días a la semana. Tres trabajadores, pero nunca más de dos al día. Guillermo y Marcela fueron fijos esos 11 meses, no así Emma y Cristina. Entre cuatro personas atendieron en ese 2016 a 120 niños y 119 niñas. Un total de 239 niños pertenecientes a 184 familias distintas. Datos de la Memoria de Actividades 2016 de la Fundación Meniños, sacados de su web. 240 niños atendidos por 3/4 profesionales. Al menos los que allí estaban, quizá figuraran que trabajaban más, pero al Centro no iban. Yo iba dos días a la semana pero casi llamaba o me llamaban todos los días, entre unas cosas u otras. A mí me sale una ratio demoledora y escalofriante de un profesional para atender unos 60/80 niños. Allí, Juez Filgueira, estaba Usted mandando a los niños inmersos en procesos delicadísimos. Le pongo como ejemplo un aula de Primaria: máximo 25 alumnos. Un tutor y varios especialistas para cada grupo. No menos de cuatro especialistas. Cinco personas atendiendo a cada grupo de 25 niños. A mí no me salen las cuentas. ¿Y a Usted?

 

Y bueno, ¿cuál fue mi error? O mi acierto, según se quiera ver. Porque yo no quería que mis hijos estuvieran más tiempo en un sitio como aquél. Desconozco otros Puntos de Encuentro, pero en aquel los profesionales estaban más preocupados porque nadie hiciera ruido y ellos pudieran salir a echarse el cigarrito. Horas y horas los tengo visto en la puerta.  En fin, mi "error" fue pedir algo que debían tener. Toda actuación de un Punto de Encuentro se encuentra regulada en Galicia por el Decreto de la Xunta 96/2014. Yo creo que los profesionales que allí trabajaban no se habían leído el Decreto. Yo sí, pues estaba en juego la Infancia de mis hijos. En el artículo 10 punto 3, el Decreto es inequívoco: "En el Punto de Encuentro se llevará a cabo el diseño y desarrollo de un programa psicosocioeducativo individualizado de intervención con las familias y los menores, que tenga como objeto final conseguir la normalización de las relaciones familiares". Yo solicité ese programa por escrito. Ese fue mi pecado y desde el momento en el cual en los juzgados coruñeses me han castigado desproporcionadamente: tocanarices premium para unos, hacer valer mis derechos para otros...

 

Al igual que yo como maestro tengo la obligación de realizar programaciones anuales y de aula, estos profesionales del Punto de Encuentro debían tener ese programa. Ante la tocada de narices, no tardaron en echarme. Claro, hacer más de 240 programas individualizados iba a dejar poco tiempo para el vicio del tabaco.

 

Pues bien, ese programa (a pesar de haberlo solicitado varias veces por registro) nunca se me ha facilitado. Tampoco consta ese programa en la Instrucción que Usted, Juez Filgueira Bouzas, llevó a cabo. Aquello del PEF, al menos en el 2016, era un aparcadoiro de padres e hijos en situación límite.

 

Por continuar, aunque supongo que lo sabrá, había tres tipos de intervenciones. Una era entregas y recogidas de los menores, con la dificultad de medir los tiempos (pues había casi siempre órdenes de alejamiento). También había visitas supervisadas, como la que Usted dictó para mis hijos. Y un tipo de visitas más, las tuteladas. En ellas siempre tenía que estar un profesional del PEF presente en todo momento en la visita.

 

Y aquí viene su doble vara de medir. Había un padre, al que yo había visto en alguna ocasión (su aspecto no le hacía pasar desapercibido) en el año 2016, que recogía a su hijo cada dos fines de semana. Lo recogía los viernes y lo devolvía los domingos. Según he leído en prensa (La Voz de Galicia, años 2017/18/19), este padre tenía problemas psicológicos/psiquiátricos. Según argumentó su defensa y el especialista que lo trataba, padecía varias enfermedades mentales.

 

Según pude leer en prensa tanto la madre como (sorprendentemente) el padre, habían solicitado que se paralizaran este tipo de visitas. El padre, siempre según lo que está escrito y he leído en La Voz de Galicia, había estado ingresado en el Sanatorio de Oza. Pues bien, a este señor sí se le dejaba salir con su hijo. Usted se lo permitía a este padre. A mí, como maestro, no. ¿Ve Usted las dos varas de medir?

Le estoy hablando del mismo Juzgado, del mismo Juez, del mismo Punto de Encuentro, de los mismos profesionales en la misma ciudad. ¿Consta el programa psicosocioeducativo individualizado en los papeles del Juzgado de este señor? Pues no lo sé, obviamente. Supongo que sí. Aunque si es que sí está su programa, no entendería que esa actuación sí tuviera programa y la de mis hijos no.

 

Usted bien conoce el fatídico final de ese niño. Un fin de semana de mayo de 2017, coincidiendo con el día de la madre, ese ser despreciable mató a su hijo con una pala y no devolviéndolo jamás al Punto de Encuentro, pasando a ser conocido como el Parricida de Oza. Hablando con gente que conoce y ha estado involucrada directamente en el caso, me cuentan que esto nunca debía haber sucedido. Falló alguien de la UFAM Coruña, que no hizo el trabajo de seguimiento exhaustivo  y de prevención con respecto a este menor, aunque más tarde condecoraran a la jefa de la Unidad, por algo que no se sabe muy bien qué.

 

Y aquí tiene el resultado. Obviamente hay un asesino y ha sido Juzgado, y como bien sabe el Tribunal Supremo dictó para él la Prisión Permanente Revisable. Perfecto. También hay una familia materna destrozada y un angelito en el cielo. Si a ese padre Usted le hubiera puesto el mismo tipo de visita que a mí, la misma cautela que a mí, esto sería imposible que hubiera ocurrido. Al menos de la forma en que ocurrió.

 

Sé que al decirle esto no creo ya que se haga mi amigo. Pero sepa que quiero ayudarle. Mucha gente ha venido a mí a hablarme y a decirme si yo había hecho algo mal. Mis errores, que no delitos, ya le he dicho que se deben a una primera omisión suya al no establecer régimen de visitas. ¿Cómo no iba a estar desesperado?

 

Usted se equivocó. En el PEF se equivocaron. Errar es humano, por supuesto. Pero en situaciones extremas, y Usted lo sabe mejor que nadie, es preferible tomar todo tipo de cautelas.

Y, ¿por qué le digo esto? Porque necesito su ayuda. Necesito que aparque la ira y el rencor que pueda sentir hacia mí, que lo haga extensible a los agentes que están con mis hijos de la UFAM, y se empiecen a tomar todas las medidas cautelares con respecto a mis hijos. Porque temo que les pase algo. Hace poco un padre de Almería avisaba del riesgo que corría su hijo. No quiero pasar por lo mismo y quiero ahora poner el foco y llamar la atención en el riesgo que sufren mis hijos.

 

Usted ya sabe que no es la primera vez que digo y escribo esto. El castillo de  naipes que montaron mi exmujer y sus padres se empieza a desmoronar, cada vez con más fuerza. Y ella es cada vez más imprevisible. Bien sabe Usted que ella le ocultó a los Juzgados una baja psiquiátrica de antes de conocerme. Bien conoce por escrito sus intentos de suicidio. Bien sabe que mintió y ocultó al IMELGA que llevaba cuatro meses de baja psicológica cuando le hicieron la exploración para realizar un Informe crucial sobre la Custodia. Bien sabe que no decía la verdad cuando dijo que todos los hechos los podría demostrar con conversaciones de whatsapp que sólo estaban en su imaginación.

 

Hay cosas que Usted no sabe. Por ejemplo, como la madre ha ido diciendo a las amistades (cercanas o lejanas) desde el principio que yo no paso la pensión a mis hijos. Algo falso y totalmente demostrable. O por ejemplo como la madre ha ido insinuando con más o menos fuerza que yo la agredía físicamente, algo que no aparece por ningún lado en ningún escrito, algo que es falso y que sólo hace con el propósito de desprestigiarme socialmente en La Coruña. Puede caer mejor o peor, pero jamás le pondría un dedo encima a nadie. Y esto ella lo sabe, y por eso ha llegado tan lejos. Porque sabía que dijera lo que dijera jamás iba a utilizar la violencia: lo llevo demostrando más de cuatro años.

 

Y quizá tampoco sepa como mi hijo mayor nos dibujó a cada uno de los miembros de la familia. En una dinámica dentro de la terapia psicológica que llevó a cabo el terapeuta Javier Aznar,  él propuso que el niño identificara a sus padres y a su hermano con emoticonos. A su hermano lo dibujó con un emoticono sonriente. A mí, sonriente y con unas gafas y leyendo un libro: gracias hijo por tener esa visión de tu padre, aunque es cierto que el niño pudiera estar influenciado porque yo estaba allí delante. Eso sí, yo estaba callado. Y en silencio asistí a como mi hijo representaba a su madre. Hizo un círculo. Vacío. Del círculo salían dos especies de cañones, según describió mi hijo. Y de ellos salían multitud de emoticonos. Aquí mamá enfadada, aquí mamá grita, aquí mamá pensativa, aquí mamá llora... Ya he aprendido solo a contar aquello que puedo probar: guardo esa grabación, que debería hacerle reflexionar. La madre tiene una personalidad inestable, hasta su hijo lo ve. Y lo dice en terapia psicológica.

 

Pero es que si Su Señoría quiere más pruebas, ya le pasé un audio en abril del 2018, al que ni Usted ni la UFAM le hicieron ningún caso. Es un audio que mi exmujer mandó a mi padre y en el que además de insultarnos decía cosas como la siguiente: "TU HIJO TIENE QUE DESAPARECER. NO PORQUE LO DIGA YO, ¿VALE? PORQUE LO DICEN LOS PSICÓLOGOS, PORQUE LO DICEN LOS DEL PUNTO DE ENCUENTRO Y PORQUE LO HA DICHO UNA JUEZA. ¿Me entiendes? Que lo ha acusado de maltratar a sus hijos. No solo a mí: de maltratar a sus hijos. A sus hijos. Durante años. De coaccionarlos. ¿Entiendes? Eso es lo que hace tu hijo con sus hijos".

 

Todo esto lo dice mi exmujer enfadada, gritando, fuera de sí. Supongo que lo habrá escuchado porque está presentado. Todo el mundo que escucha el audio sabe que mis hijos están en riesgo. Porque bien sabe Usted que ninguna Juez, ningún psicólogo e incluso nadie del Punto de Encuentro haya dicho que yo tenga que desaparecer. Así no funciona la Justicia, a ver si se lo pueden indicar a la madre. Además, ninguna sentencia dice que yo he maltratado a mis hijos, excepto la madre. Delitos de los que fui absuelto en Primera Instancia y que ella no recurrió: la absolución es firme.

 

Pero su distorsión de la realidad va todavía más lejos, y es algo que como padre me preocupa. Lea lo que decía la madre sobre mis hijos al abuelo: "Tanto que quieres a tus nietos y os importa una mierda si pasan hambre o no, ¿sabes? Porque con lo que me pasa tu hijo y la vida que ellos tienen en ese colegio, y las actividades que yo no he querido que puedan perder, ¿sabes? Si no es por mis padres, que esos sí que son abuelos y personas, que me dan dinero todos los meses, mis hijos no salen adelante, no tendrían ni para comer"... Es decir, que con las medidas que Usted estableció, mis hijos no tienen ni para comer, según la madre.

 

Pues mire, ahora que yo no tengo la tutela de mis hijos, sino que la tiene mi exmujer y la Justicia, y viendo que cada día un poquito más se derrumba todo lo que ha construido con mentiras, pues entenderá que estoy preocupado y que es mi deber como padre el de proteger o tratar de proteger a mis hijos, ahora que son menores.

 

Y estoy más preocupado cuando hace dos semanas llamé a la UFAM Coruña, para hablar con la agente 88733 de nombre Gisela, que es la que se supone que protege a mis hijos, para contarle mi preocupación y además para indicarle donde me encontraba. Me preocupó la respuesta de esta Agente de Policía, que para mí es la vergüenza del CNP.  Para empezar, de mis hijos, nada. Pero de mi paradero me indicó que no quería saber nada, que lo que yo tenía que hacer era presentarme en el Juzgado ante el Juez. Claro agente, ¿y no debería esperar a qué se resolvieran mis recursos en el Supremo, en el Constitucional e incluso los de la Audiencia Provincial? ¿Y la solicitud en marcha de Protección Internacional por haberse vulnerado mis Derechos Humanos?

 

En fin, este es el equipo que tiene. Por eso mi temor va en aumento. Tengo miedo a que a mis hijos les pueda pasar algo, les pueda hacer daño ella, de que acabe con su vida. Lo escribo como lo siento. Casos ocurren, y lo sucedido en Almería me ha removido por dentro. Y todo lo digo para que revisen lo que acabo de escribir en esta carta, que es cierto y se puede comprobar: es el fundamento de mi miedo.

Yo, bastante he demostrado estos cuatro años con mi actitud. Querían que perdiera la cabeza, pero no lo han conseguido: ni siquiera me han robado la sonrisa y las ganas de vivir. Querían debilitarme quitándome a mis hijos, torturándome con la pulsera, privándome de poder educar a mis hijos, quitándome la libertad durante 40 días. Querían callarme. Y lo único que han conseguido es hacerme más fuerte y que cada vez escuche la injusticia que estoy viviendo más gente. Cuando quizá me vean en televisión de ámbito nacional o internacional, se echarán las manos a la cabeza. Busquen ya, porque ya he salido en radio, prensa, televisión e internet. Y la bola se sigue haciendo más grande. Porque Usted, ¿hasta donde llegaría por el amor a sus hijos, por su Inocencia, por su Libertad? Conociéndole, no creo que llegara tan lejos como he llegado yo. Y es que me guía el amor puro y desinteresado que tengo por mis hijos.

 

Pues eso, se mostrarán sorprendidos de cómo se infló el suflé, de cómo no se afrontó con rigor y eficacia el problema y no se me devolvió a mis hijos. Y le añado, que sepan que estoy denunciando todo lo que estoy diciendo ante las Autoridades de un país de la Unión Europea que hasta ahora me está ofreciendo todas las garantías procesales que no encontré en La Coruña.

 

Por último, ya sé que Usted no es el titular ya del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de La Coruña. Estuvo desde su origen en 2007 hasta el primer trimestre de este 2019, más o menos. Abandonó el Juzgado cuando era, se supone, más necesario que nunca. Pues nadie tenía en esta ciudad más experiencia que Usted. ¿O fue una huida? Porque a mí se me hace raro que en noviembre del 2018 recogiera el premio Meninas por su "férreo compromiso vinculado a la erradicación de la violencia machista en Galicia", y tan sólo unos meses después un compromiso de más de 12 años se diluyera como un azucarillo... ¿Tuvo algo que ver que llegará VOX a las instituciones en diciembre de 2018 y con su llegada se empezara a debatir sobre si la Violencia tiene o no Género? ¿Lo suyo fue un ascenso o una huida? Tranquilo, no tiene que responderme. Pero espero que respete mi derecho a la libertad de expresión.

Yo respeto, faltaría más, su derecho a expresarse. Como lo que dijo y fue titular en prensa en aquella entrega del premio Meninas hace casi un año: "No podemos educar a la sociedad a golpe de derecho penal. Es algo inconcebible". Pues mire, estoy de acuerdo con Usted. Y si a mí me hubieran aplicado este titular, aun sabiendo Ustedes que soy Inocente, otro gallo nos cantaría a todos. Sobretodo a mis hijos, que tendrían una infancia normal, que es lo único que anhelo.

 

Nada más Señoría. Volveré a escribirle pronto. A Usted, al Juez Ruano, a la agente 88733 de la UFAM Coruña y al pésimo abogado (que espero que no le moleste mi subjetiva visión de su "profesionalidad", sustentada en hechos objetivos) Don Ignacio Bermúdez de Castro.

 

Le dejo con una imagen de Usted (es el de la derecha), recogiendo aquel premio Meninas, publicada en La Opinión de Coruña, en noviembre de 2018. Por cierto, justo cuando yo me encontraba en la prisión de Teixeiro. Y con una foto de la sonrisa de mis hijos: al mayor no le he vuelto a ver con su sonrisa de oreja a oreja. Y mira que la gente me pasa sus fotos. Pues eso, le han robado la sonrisa que tenía junto a su padre. Papá Maravilla. Reciba un afectuoso saludo,

J. A. P. B.