El edil socialista de Guadalix de la Sierra comunicó extraoficialmente sus planes para acoger a refugiados y menores no acompañados, conocidos como MENAS, en la localidad.

Para tal fin, pretende habilitar a finales de año el local que actualmente ocupa Protección Civil, previo desalojo de los mismos, y convertirlo en viviendas. Se trata de un edificio de dos plantas con dos pisos por planta.

No cabe ninguna duda que la presencia de estas personas, de difícil integración en nuestra sociedad, va a suponer un aumento de la inseguridad y la delincuencia en el pueblo, como está sucediendo en otras localidades próximas y como también se puede comprobar a diario en la prensa, con atracos, robos, violaciones en grupo e incluso asesinatos por parte de estos individuos.

Este mismo verano, la presencia habitual en la piscina municipal de un grupo de presuntos refugiados menores de edad de origen magrebí y centroafricano, procedentes de una localidad próxima, ha alterado la tranquilidad que hasta ahora reinaba entre los bañistas. Estos sujetos han provocado continuos altercados con insultos y amenazas a las familias de gualiseños que acuden a disfrutar de un tranquilo día de verano, ante la pasividad de los socorristas, que no pueden actuar al tratarse de “pobres refugiados menores de edad”.

A esto hay que añadir el aumento del tráfico de drogas y la presencia en el pueblo de peligrosos delincuentes, entre ellos narcotraficantes que han pasado por prisión varias veces, con delitos por tráfico de drogas con una “narcoambulancia” y por robo.

Son numerosos los pueblos de la Sierra que rechazan la presencia de estos presuntos refugiados por los graves problemas de seguridad que traen consigo. Primero fue Tres Cantos, después siguió Somosierra, que también rechazó Menas por el riesgo de seguridad que, en opinión del alcalde socialista, podía generarse. El Boalo, Cerceda y Mataelpino también rechazan a estos conflictivos inmigrantes.

 

La intención del alcalde de Guadalix de la Sierra de realojar a estos individuos de dudosa procedencia, muchos de los cuales sabemos por experiencia, que se dedican a pegar a sus monitores o educadores, a extorsionar a sus propios compañeros y a la delincuencia, incluyendo violaciones en grupo, supone una auténtica irresponsabilidad por parte de la corporación municipal, que va a repercutir negativamente en la vida de los habitantes de este bonito pueblo serrano.

 

El futuro que se cierne sobre los tranquilos habitantes de Guadalix de la Sierra con las decisiones de la nueva corporación municipal socialista no parece muy halagüeño, salvo para los delincuentes.