Suplicio es la palabra, lo que sufren día a día los conductores de autobús de la línea 197 de ALSA.

Ante la situación de la foto, al conductor solo le quedan dos opciones, intentar pasar o esperar a que se desaloje el espacio. Si intenta pasar, lo que los viajeros del autobús agradecen ya que la mayoría va a trabajar, está el riesgo de un roce al autobús, lo cual la empresa los penaliza. La empresa siempre dice "riesgo cero, no pasar". Claro que la empresa no está al volante soportando la presión de los 70 viajeros que no llegan a trabajar.

Cuando algún conductor ha optado por lo correcto según la empresa, se han encontrado con los insultos e intentos de agresión por parte de los viajeros, que ven como van a llegar tarde a trabajar o a la cita del médico. Cuando algún conductor opta por dar servicio al viajero y si tiene la mala suerte de "rozar" al coche en cuestión, la solución de la empresa es clara: sanción.

La foto de arriba es otro trabajador, pero los fines de semana la situación se hace insoportable, ya que son los turismos los que aparcan sin respetar la línea amarilla que el Ayuntamiento ha colocado en todas las aceras con giro de bus, como se puede ver en la siguiente foto:

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La situación tiene difícil solución:

-Por un lado el Ayuntamiento y el Consorcio de Transporte, no quieren incomodar a los vecinos y usuarios en lo que sería la solución adecuada de sacar las dos paradas del interior del pueblo a la carretera, lo que sería que los vecinos tendrían que andar unos 300 metros para subir al autobús.

- Los conductores no pueden soportar más la situación y están pidiendo soluciones a la Empresa, el Consorcio y el Ayuntamiento, los cuales y mientras los problemas siguen recayendo en cada decisión de cada conductor, hacen oídos sordos. Los conductores y según ha podido saber El Correo de Madrid se están planteando algún tipo de ultimatúm ante un problema que tiene ya muchos años de antigüedad.