O Sánchez el Moncloador nos toma por tontos, su descaro no tiene límites o ambas cosas en proporciones variables según decida éste en cada una de sus ridículas intervenciones.

El titular de EL PAÍS (14/09/2019) es para nota: «Sánchez aleja el indulto y garantiza el “absoluto cumplimiento” de la sentencia» ¿Pero cómo que lo aleja?, si el indulto va implícito en la sentencia. Ahora, eso de “absoluto cumplimiento” sí que es verdad, porque la sentencia es un regalo de Reyes anticipado y que además está garantizado por el Poder Ejecutivo vía su presidente.

Supongo que los altos Magistrados del Tribunal Supremo saben que Cataluña tiene transferidas las competencias penitenciarias y legislación anexa, como que los presos quedarán bajo la tutela del Juez Penitenciario de su provincia y que en última instancia decidirá en cada caso la Audiencia Provincial de una u otra provincia de Cataluña, cuatro a saber.

El principal problema que acarrea España, amén de su coste creciente e insostenible, que mantiene asfixiado al país, es el mantenimiento de 17 Comunidades Autónomas. Absurda organización creada por los políticos para multiplicar por 17 su mercado de trabajo y que se muestra como un absoluto despropósito en un caso como es este del Proceso. Un tribunal nacional de máximo rango, el Tribunal Supremo, juzga y condena un Golpe de Estado al noreste del país, allá en un rinconcillo a las faldas de los Pirineos Orientales; de seguido los reos pasan a cárceles de esa región periférica del país que curiosamente tiene competencias propias para tratar a cada condenado, de tal manera que ni la Fiscalía General del Estado ni ninguna otra institución de la nación puede intervenir en decisiones que ya son autónomas y antes ha blindado astutamente ese Reino de Taifas con su mini presidente y todo. Entonces, ¿para qué sirve el Tribunal Supremo, si se estrella frente a una Audiencia Provincial?

El despropósito está servido, la tomadura de pelo a la ciudadanía torna enorme, faraónica, y el presidente en funciones de lo que aún queda de país va y dice eso de «se aleja el indulto», pero si el indulto ya va infiltrado en la ingeniería jurisprudencial que rodea a la calificación misma de los delitos, esto es, la elección de una figura delictiva de menor peso específico y la asignación de penas en el escalón más bajo de su escala.

Si el Tribunal Supremo de este país condena y sentencia, es de suponer que ningún otro tribunal de menor rango, como puede ser una Audiencia Provincial, puede alterar el curso de esa condena. Eso dicta el sentido común para el que no hace falta no ya ser magistrado del Supremo, sino Juez de Paz.

Pero qué indulto, amigo Sánchez, si sobre la panda hoy aparentemente condenada dicen los medios digitales que se comerá el turrón en su casa, turrón que, por cierto, ya venden en Mercadona. Lo que sí espero y deseo es que usted, amigo Moncloador, también se lo coma en su casa, que por cierto no es, como usted cree, la Moncloa.

José R. Barrios