Se ha hallado muerto en circunstancias violentas y desconocidas con un fuerte golpe en la nuca, el párroco de la Ametlla de Mar (Tarragona), mosén Antonio Bordás Belmonte de 69 años de edad, mientras paseaba por el Paseo Marítimo de l´Ametlla de Mar a plena luz del día y sobre las 16:00 h.
[Imagen en el mensaje]Mosén Antonio Bordás Belmonte

    Mosén Antonio, estuvo de sacerdote en Batea, creo que desde el año 1997, y no sé   exactamente la fecha de su partida, aunque sí sé que en esta estancia de tiempo, casó a mi hijo y bautizó a 2 de mis nietas.
El 25 de Diciembre, día de Navidad, del presente año de 2018 cuando asistíamos a la misa, nos sorprendió que el cura actual (Mosén Julián), nos diera la noticia de la muerte de Mosén Antonio (aunque no hizo referencia a la causa de su muerte); todos pensamos que había sido una muerte repentina.
Yo, personalmente, llamé a un amigo que ahora vive en Lérida, y que sé que era un gran amigo de mosén Antonio, para transmitirle la noticia, pero él ya lo sabía. Me comunicó que la hora del entierro seria a las 11 de la mañana el día 26 en la localidad de L’Ametlla de Mar (Diócesis de Tortosa), municipio en el que él actualmente ejercitaba su ministerio sacerdotal.
Al día siguiente, mi esposa y yo, cogimos el coche y fuimos al entierro. Estaban el Obispo de Tortosa y unos 30 sacerdotes. En la homilía que hizo el Sr. Obispo, resaltó las virtudes del difunto y nos leyó la homilía que el difunto tenía preparada para la Nochebuena. Nada de alusiones a lo que había pasado (de que había muerto, si se había caído por una escalera o un ataque al corazón, etc. , fué como un entierro de una persona que muere por causas naturales, sin más. Y se acabó la misa funeral. Cuando salíamos a dar el pésame a la familia, al presentarnos, la hermana del difunto, nos dijo que había sido muy duro, pero como había bastante gente, ya no nos esperamos a que nos diera detalles de su muerte.
Fue a la salida del templo, que encontramos a nuestro amigo de Lérida que al preguntarle lo que había pasado, nos explicó que lo habían asesinado de un golpe en la nuca cuando iba paseando como era costumbre de él por el paseo marítimo de esta localidad entre las 4 y las 6 de la tarde.
Nada en las noticias eclesiales de la diócesis, de los medios de comunicación de la zona, provinciales, regionales y, ningún comunicado del Obispado, ningún comentario a nivel de parroquia.

¿Por qué de esta manera de actuar?... Estoy seguro, que si en lugar de un sacerdote hubiera sido (y con todos los respetos a las mujeres que sufren estos hechos) una mujer, u otra persona que representara algún motivo en que las izquierdas de lo “políticamente correcto” se sintieran identificadas, estarían todos los medios de comunicación, derrochando tintas y no cabrían en las pantallas de tv. los periodistas clamando al cielo  incitando a las manifestaciones acostumbradas de las feminazis de turno.
¿Por qué este silencio en la muerte de un sacerdote? Difícil es saber quién lo mató, ¿Quién podía tener motivos para cometer este crimen? A lo mejor salió un pez del mar y la dio un coletazo, o una gaviota con su pico.... Alguien lo habrá hecho. Que sea difícil descubrirlo nos hacemos cargo; pero que se oculte el motivo de su muerte como si se hubiera muerto una persona de viejecita, es de vergüenza o de "sinvegüenzas".


Francisco de Sanjuan Barrachina