Hace un par de días se celebraba el homenaje en Madrid del asesinato del líder derechista a manos del Frente Popular que días después desencadenaría la cruenta guerra civil auspiciada por los socialistas comunistas y separatistas.

Calvo Sotelo: fue asesinado por el frente popular, al igual que tantos miles de falangistas, variados derechistas, sacerdotes y monjas,  estas últimas violadas por los sádicos rojos.

 

Dios nos libre a los falangistas de ser de derechas y franquistas, como nos tildan desde la supina ignorancia, cerrilidad y desconocimiento aquellos bolcheviques que nos declararon la guerra 2 años antes, desde que se proclamó el bienio negro de la segunda República. La cual fue destruída por aquellos mismos que se les llena la boca de democracia, igualdad y libertad.

 

No se engañen, ni engañen ustedes no son demócratas, son tiranos chekistas que van contra el disidente hasta el punto de destruirlo ferozmente.

 

Gil Robles no fue asesinado como Calvo Sotelo porque se exilió a Portugal, que si no hubiese muerto junto a Calvo Sotelo.

 

Más les valdría a la extrema izquierda haberse matado entre ellos, como hizo el sádico comunista Alexander Orlov contra los socialistas y comunistas que no seguían la línea estalinista soviética, la cual era sancionada, aplicada y castigada con la tortura y como colofón hasta una muerte lenta y dolorosa.

 

La memoria histórica o mejor dicho, memoria selectiva, se acuerdan de lo suyo y no de las matanzas perpetradas por ellos aplicando un rodillo ideológico dictatorial, haciendo gala del mantra e ignominia de que unos muertos valen más que otros.

 

De la desfachatez hacen su bandera y de sus mentiras su ideología permanente.

 

Alberto Sanchez Muñoz