Ayer todo el mundo pudo ver como el Papa Francisco sacó a relucir uno de los siete pecados capitales del catolicismo, la ira acompañada de violencia aunque sea leve.

Se cabreó y la mujer recibió unos cuantos manotazos.

Tras el vídeo que protagonizó, el papa Francisco se ha visto obligado este miércoles a disculparse por haber “perdido la paciencia” y “por el mal ejemplo” que dio a sus fieles.