Los vecinos de La Cabrera están preocupados por la situación que se vive dentro de la residencia de sacerdotes. Alejandra Cerezo Nieto asegura que el párroco Ernesto llegó a la localidad para sustituir y ayudar al anterior párroco José “que se tuvo que retirar por sus problemas de vista”, donde padece de “un glaucoma”. En este sentido, reconoce que “por su juventud, Ernesto sembró desconfianza al inicio, pero poco a poco fue admitido en el entorno del pueblo y la gente del mismo le fue acogiendo”.

 

Los problemas comienzan cuando el Vicario de la zona solicita al párroco Ernesto que abandone el convento de San Antonio, así como también la localidad de La Cabrera, según explica a este medio Alejandra Cerezo Nieto. La expulsión ha llegado “cuatro días después de que el Vicario ofreciera la casa actual del sacerdote a monjas que residen en Rascafría, lo que ha acelerado el proceso de salida del párroco”.

 

La población de La Cabrera se ha enterado de lo sucedido debido a que el párroco se los comunicó en una de las misas, así como también “hizo un llamamiento para explicar la delicada situación que atraviesa la Iglesia católica, por lo que consideraba inoportuno la convivencia entre sacerdotes y monjas”. La vecina precisa que se buscaba “evitar los malos pensamientos y rumores”.

 

Alejandra Cerezo Nieto precisa, además, de que el actual domicilio del párroco es una propiedad del pueblo y que está en un terreno público.

 

El gran conflicto

 

El desacuerdo de los vecinos con la salida del párroco Ernesto explotó durante la toma de posesión del nuevo sacerdote, a la que acudió el Vicario junto a “seis misioneros más”. En la Iglesia “se armó la de Dios”, indica la vecina.

 

Una vecina se levantó y se puso en pie para decir, delante de todos, lo que pensaba de la destitución del anterior párroco”, afirma. No obstante, la respuesta del Vicario fue tajante al invitarla a guardar silencio y salir de la Iglesia. A pesar de que hubo un momento de tensión, la vecina salió de la Iglesia junto a otras “50 personas”.

 

Habrá que esperar un tiempo para conocer si La Cabrera abre los brazos al nuevo sacerdote o si, por el contrario, seguirá solicitando la vuelta del párroco Ernesto.