Cristobal Marchal es un padre de Torredonjimeno, la mayor parte de su vida ha trabajado como autónomo en la hostelería, en la actualidad trabaja como peón en una fábrica del sector del automóvil. Dedica todo su tiempo libre a luchar por su hija y ayudar a otras personas en situaciones parecidas a la suya. El se define con las palabras que utilizó su difunta esposa en sus declaraciones judiciales: “Es un buen padre, un buen marido, honrado y trabajador.”

 

¿Cómo empezó su drama?

En abril de 2013 mi mujer es ingresada en el hospital de Jaén. Le diagnostican una grave enfermedad con muchas posibilidades de fallecer. Como así sucedió 13 meses después.

Mi mujer y yo teníamos una buena relación. Así lo declaró ella en el juzgado y ante los Servicios Sociales de Martos. “Mi marido es un buen padre, honrado, trabajador, responsable y nos queremos mucho”.

 

¿Pero qué pasó tras el ingreso de su esposa?

Ante esta inesperada y dura situación. La familia materna planea quitarme a mi hija con denuncias falsas. Durante el primer ingreso de mi mujer. Me engañaban para llevarse a mi hija sin que yo pudiera acercarme a ella. Yo callaba para no crear un conflicto ante la grave enfermedad de mi mujer.

 

Un día, estando mi mujer ingresada, decidí llevarme a mi hija a casa de mis padres a Torredonjimeno, (mi mujer y yo vivíamos en Martos que está a 8 km). La hermana de mi mujer llegó a decirme, “que mi hija no me quería, que me olvidara de ella, que SU niña se quedaba con ella”. A continuación el hermano de mi mujer se dirigió a recepción llamándome maltratador.

 

Algo totalmente absurdo después de más de 15 años casados y tener una buena relación con su mujer.

Sí, pero solo escuchar esa palabra y ya te ha condenado la sociedad. Se presentaron los guardias de seguridad en la planta del hospital. Después la policía nacional. Me volvieron a insultar llamándome maltratador y que yo tenía antecedentes penales. Algo que es totalmente falso. Sufrí un ataque de ansiedad y perdí el conocimiento.

 

Después del fallecimiento de su mujer estos guardias de seguridad se presentaron como testigos en una denuncia falsa.

Si, pues los hechos que ellos relataron ante el juez eran falsos. Me acusaron de amenazar, aquel día, de muerte a mi hija y a mi mujer. Gracias a dios el relato de los guardias cometió un fallo que yo relaté al juez y esta denuncia fue una de las diez que tengo sobreseídas. Con esta denuncia querían quitarme de en medio. Lo digo en el sentido más amplio de la palabra. Pues se quedaban con mi hija. Además, al ser mi hija heredera única, sospecho que también había un interés material en quitarme de en medio.

 

Su mujer le quería, pero estaba muy presionada por su familia que le predisponía contra usted.

Un mes más tarde de su ingreso, mi mujer fue dada de alta por primera vez. Ese fin de semana era el que yo me iba a llevar a mi hija a Torredonjimeno con mis padres. Pero mi mujer ya se fue a vivir con su hermana y la pareja de esta, llevándose a mi hija. La llamé tres veces para ver a mi hija. Ella me daba largas. Una actitud que solo puedo entender por el hecho de que mi mujer estaba presionada por la familia y ella siempre fue incapaz de llevar la contraria a su familia.

Esa misma tarde me llamó la guardia civil de Martos. Me habían puesto una denuncia por maltrato psicológico. En aquel momento no era consciente de las injustas leyes españolas. ¿Un padre llama tres veces para ver a su hija, no se la dejan ver y admiten a trámite una denuncia por maltrato psicológico, sin ninguna prueba y sin amparar al padre?

 

Meses más tardes una persona Martos que casualmente fue testigo de esa denuncia, le relató cómo fue.

“Se presentó en el cuartel el hermano de mi mujer y la pareja de la hermana, con mi hija de 9 años a presentar la denuncia. La redactaron ellos, pero la denuncia tenía que firmarla mi mujer. Un guardia civil en caso de enfermedad tiene la obligación de ir a casa del enfermo. Pero, la guardia civil, no fue por la inconsistencia de la denuncia y porque, palabras textuales “conocía a los personajes”.

Ante esta situación tuvieron el valor de llevar a mi mujer enferma terminal y a mi hija con 9 años al cuartel. Era la noche de San Juan del 2013. A pesar de la inconsistencia de la denuncia y sin juicio, fui condenado a no entrar en Martos en dos días. Hasta el lunes que se celebrara el juicio. Quiero subrayar el hecho de llevar una mujer enferma, y con su hija, al cuartel a declarar contra toda prescripción médica, además por su propia familia.

 

Durante los trece meses de enfermedad de su mujer, qué hizo la familia materna para que usted no se acercara a su hija.

Llegaron a poner a mi hija el teléfono para que llamara a protección del menor. Y le decían que dijera que yo la maltrataba porque así era la forma de que se quedara con ellos. (La hermana de mi mujer y su pareja de entonces).

La hermana de mi mujer le decía a mi hija que si se venía conmigo su madre se pondría triste, le tendrían que dar más quimio y se podía morir. Esto lo relaté a los Servicios Sociales de Martos, Torredonjimeno y al equipo psicosocial de Jaén. La custodia de mi hija la tiene ahora esta señora, con una pareja nueva que yo no conozco y la gente me aconseja que mejor que no la conozca, por mi salud emocional. La patria potestad la tiene la Junta de Andalucía. No soy quien para acusar a nadie de hechos tan graves. Pero lo cierto es que en las asociaciones con las que estoy en contacto comentan que los Servicios Sociales trabajan por objetivos. Reciben entre 3000 o 4000 euros mensuales por niño tutelado. Si ese niño tiene la custodia otro familiar que no es el padre o la madre, corre con todos los gastos de manutención. Por lo tanto es dinero limpio de fondos europeos, que van a parar a la administración pública, siempre según comentan.

 

¿Es cierto que durante los 13 meses de enfermedad de su mujer la familia materna decidió, que no viese a su hija?

Así es. No me contestaban al teléfono. Dejé de ir al colegio a por mi hija para no crear escándalo y perjudicar a mi hija. Pues se ponían delante y no me dejaban llevarme a mi hija. No me abrían la puerta y me sacaban a mi hija por el balcón para provocarme. Llegué a poner 13 denuncias y la Justicia no hizo nada. He tenido que ir puerta por puerta a conocidos y familiares de la familia materna llamando para saber algo de mi hija. He tenido que ver a mi hija esconderse en el coche cuando iba con su tita por que le decían que yo era peligroso. Tuve que presentar los papeles del divorcio, estando mi mujer enferma, para conseguir un régimen de visitas. A partir de ese momento ya empecé a ver a mi hija. Supongo que intervendría mi mujer. Nunca quisimos divorciarnos, pero como me decía mi abogada feminista “Saca a tu hija de allí que la están manipulando para quitártela”. Incluso me aconsejó que me fuera a vivir lejos. Años más tarde esta señora me dijo públicamente en redes sociales, que las denuncias falsas no existen, que posiblemente era un maltratador y que la alineación parental es escusa de maltratadores.

Este ha sido el peor error que cometí confiar en esta abogada feminista. Pues su marido es trabajador social y ante el informe parcial y sesgado que realizaron los Servicios Sociales de Torredonjimeno y posteriormente de Martos, Ella defendió a Servicios Sociales y no a su cliente, como era su obligación. NUNCA tuvo que aconsejarme ir a Servicios Sociales pues ella como abogada debe saber que actúan en temas de familia como una justicia paralela, sin importarle las resoluciones judiciales. Resoluciones que todas me avalan como lo que declaró mi mujer. Un buen padre.

 

Cuando su mujer ya estaba terminal se llevó a su hija a Torredonjimeno y se fue a vivir con sus padres.

Tuve que abandonar mi casa en Martos. Pues estaba solo y tenía que trabajar y la familia materna me iba a hacer la vida imposible. Recibí los papeles del divorcio tres días después de fallecer mi mujer. Ella muy enferma, sin contacto conmigo, y manipulada por su familia. Le hizo un poder notarial y la familia presentó el divorcio. Estoy seguro que mi mujer no era consciente de lo que hacía. Evidentemente el divorcio no llegó a producirse. Después de fallecer mi mujer el calvario de denuncias no había hecho más que empezar.

 

Vivió dos años y medio con su hija solo.

Yo me encargaba de todas las faenas de la casa. Pero vivía expuesto a que me pusieran denuncias falsas por cualquier tontería. Es una situación que te destroza psicológicamente.

Venían a Torredonjimeno y veían a mi hija a escondidas de mí. Mi hija utilizaba el teléfono de mi madre para llamarlos y quedar. Le estaban enseñando a mi hija a engañar a su padre

Iban al recreo del colegio Martingordo de Torredonjimeno y por la reja, en el recreo, les decían que le escribiera notas diciendo, que yo le pegaba, que se quería ir de allí.

 

Con esas notas iban al juzgado y le denunciaban.

Si, además me vigilaban por las calles a mí y a mi hermana. Pues mi hermana me ayudaba con mi hija cuando estaba trabajando. Ella me comentó que tenía miedo. La familia materna ha hecho una trama que va a marcar a mi hija de por vida, si no se soluciona esta situación pronto.

Siempre, la familia materna, le decía a mi hija que yo era malo, feo y que era un maltratador.

Mis visitas al equipo de familia de Servicios Sociales de Torredonjimeno aconsejado por mi abogada nunca intentaron ayudarme. Me estaban auditando, esperando una excusa para quitarme a mi hija.

La excusa llegó 3 años después. El día de graduación de mi hija. No se quería duchar y porque la obligue me denunciaron a Servicios Sociales y me apartaron de mi hija, dejándole la custodia durante ese verano del 2016 a mi hermana.

Al llegar septiembre. Mi familia decidió que no se quedaban más con mi hija. Pues tenían miedo a que las denuncias de la familia materna les llegara a ellos. Y eso afectaría mucho y mal a mis padres, ya mayores y a mis sobrinos. En este punto apoyo a mi familia. Era una situación insostenible.

Al contar mi situación a Servicios Sociales. No tenía con quien dejar a mi hija cuando me iba a trabajar, en vez de ayudarme y ponerme a alguien que la cuidara, me hicieron un informe de desamparo y me quitaron a la niña, porque no podía pagar una mujer que se quedara con ella unas cuantas horas al día hasta que volviera de mi trabajo.

El problema de todo era las denuncias falsas de la familia materna. Pero a Servicios Sociales no les importaba los temas judiciales. Sobre todo porque eran favorables a mí. En octubre del mismo año. La familia materna me denuncio a Servicios Sociales llevando incluso a mi hija con ellos. declararon en Servicios Sociales que yo le pegaba palizas habitualmente y que me tenía miedo. Además del desamparo citado.

 

Es cierto que los Servicios Sociales de Martos le querían dar un régimen de visitas.

En la primera entrevista al equipo de familia de Servicios Sociales de Martos sí, porque vieron la falsedad de la trama. Después del citado informe de desamparo les dije que aceptaba el régimen de visitas, pero me tenían que explicar por qué me daban el régimen de visitas si soy tan peligroso, según ellas, para mi hija. Nunca me explicaron este contrasentido. Por lo tanto finalmente no me dieron el régimen de visitas. Yo no podía aceptar un informe falso.

El primer año que estuve callado públicamente para no perjudicar a mi hija, Iba a Servicios Sociales de Martos, Equipo de familia cada 5 o 6 semanas. La segunda vez que fui me decían que mi hija no me quería ver. Pues convencerla vosotras, les decía. NO nosotras no podemos hacer nada. Cada visita a éstas me alejaba más de mi hija. Yo terminaba con un ataque de ansiedad y visitando urgencias médicas.

La última entrevista con Servicios Sociales de Martos fue el 27 de septiembre de 2017. Después de un año sin ver a mi hija les dije que haría lo que me dijeran para ver a mi hija. Me contestaron que era imposible. Mi hija no me quería ver y ellas no podían hacer nada. Y que si me acercaba a mi hija corría el riesgo de que me metieran en la cárcel.

Soñaba por las noches que mi hija me decía. “¿Papi puedo acostarme contigo?” Me despertaba sobresaltado y al ver que era un sueño, no podía evitar llorar, o terminar en urgencias con un ataque de ansiedad.

Quiero terminar esta entrevista diciendo públicamente que mi hija no tiene culpa de nada, que siempre la estaré esperando. Y que nunca le voy a reprochar nada, pues sé que es inocente de todo lo que está ocurriendo. Es la principal víctima, creada por el narcisismo y paranoia de la situación creada, simplemente por haber interpuesto una denuncia falsa de malostratos y sin tener en cuenta la presunción de inocencia y que después de la instrucción, ni siquiera hubo juicio porque se sobreseyó la causa y se archivó, lo que no ha sido tenido en cuenta nunca por los Servicios Sociales.