Hace unos días, mis niños de 5 y 6 años nos contaron una noticia que les había llamado la atención, una niña había ido al colegio en pijama. Con el baby encima (está en educación infantil), pero en pijama.

Además de sorprenderles a ellos, la noticia debió de conocerse en todo el colegio.

Ante una noticia como esta, y sin conocer la razón exacta, los que tenemos niños pequeños sabemos que llegar a la hora puede ser un suplicio, por la mejor o peor voluntad de los niños de despertarse, desayunar, lavarse la cara, vestirse, etc. Y claro, a veces no se llega a tiempo con todos los deberes hechos

Que conste que el que llega tarde es siempre el padre/madre, no nos engañemos, todo puede solucionarse despertándolos y saliendo de casa 10 minutos antes, no es necesario apurar hasta dejar al niño en la portería de colegio, corriendo, o aparcar en triple fila porque “es sólo un momento”(eso debería estar penado).

El caso es que esa niña aprendió una lección, nuestras acciones, o la falta de ellas, tienen consecuencias, y creo que es una valiosa lección.

Recuerdo que tras un servicio nocturno de mi padre, y por armar mi hermano y yo más jaleo de la cuenta por la mañana de un fin de semana, nos terminamos quedando por unos minutos en el rellano de la escalera, en pijama.

Claro, si no somos capaces de respetar el descanso del que ha terminado de trabajar hace un par de horas, lo lógico es que nos vayamos a armar ruido al rellano de la escalera del bloque, otra valiosa lección aprendida.

Los que parecen no aprender las lecciones son los políticos. Con temas tan importantes como el desafío secesionista, la guerra comercial, la próxima crisis que ya se atisba en muchos sectores, la precariedad laboral, el paro, la sanidad, la justicia,…..Si con todo esto sobre la mesa, no han sido capaces de llegar a un acuerdo, entonces es que no están haciendo sus deberes.

Soy de la opinión que los líderes de los principales partidos políticos, ante una situación como ésta de repetición en cuatro años de cuatro elecciones, deberían retirarse y dejar espacio a personas más capaces de alcanzar un acuerdo y un mayor consenso, sobre los temas urgentes e imprescindibles, para asegurar el bienestar de todos. Eso, y no sus rencillas, es lo que debería preocuparles.

Por esto es por lo que votaré en blanco las próximas elecciones, por primera vez en más de veinte años, porque creo que votar es un derecho, pero también un deber, y perfectamente compatible con pasar un día en el campo, fuera de casa, o con la familia.

Además creo que el que no vote no debería tener derecho a quejarse, puesto que deja que otros decidan por él, votar en blanco es protestar porque no te convence ninguna de las opciones que te dan.

Según la WikipediaEl voto en blanco se suma al número total de votos del escrutinio, a partir del cual se calcularán los porcentajes de representación. Así, un elevado voto en blanco significa elevar considerablemente el número de votos necesarios para llegar al 3% del total, lo que dificultaría la representación de los partidos muy minoritarios

Bastante cuesta que nos pidan nuestra opinión cada cuatro años para encima escurrir el bulto, porque eso, escurrir el bulto, es no ir a votar (salvo por enfermedad o causa mayor).

Por este motivo creo que mi voto en blanco, mi protesta por no haber llegado a ningún tipo de acuerdo, por preocuparse de mirarse el ombligo en lugar de solucionar los problemas de los españoles, es la mejor forma de dejar a estos líderes, a estos grandes personajes, en pijama.