Nos toman el pelo. Se quedan con nosotros. Nos vacilan. Nos toman por el pito del sereno. Nos están mamando gallo, García Márquez certero. En Chile, luminosos, nos están agarrando para el hueveo. Ya en abril el asunto hedía a cloaca. Algo no encajaba. Además, con un demorado estudio de los datos electorales se revelaba el casi improbable azar de que el número de escaños obtenido por los seis primeros partidos fueran todos múltiplos de tres. Todo ello unido al extraño acontecer de que las sumatorias de varios de ellos diesen como resultado el número de escaños del otro. Una pista de que algo chirriaba.  La probabilidad de que tan sólo el primero de los eventos se diera era de un 0, 137%. Lo dicho, casi imposible.

 

Manipular elecciones para reventar España

Con Indra, programa informático y variables algoritmos mediante, se pretende favorecer un gobierno antipatriota que acelere la desintegración de España. Balcanización imparable. Paulatina e irrefrenable implosión del ser nacional de España. Simultáneamente, cada vez más preeminencia de nutridos y exiguos grupos regionales o separatistas. Incluso provinciales, turolenses para más señas. Situación explosiva e inmanejable. Cantonalismo. ¡Viva Cartagena! Yugoslavia en el recuerdo. Federalismo, confederalismo o lo que sus pollas en cebolla maquinen y  rebauticen como España. Desventrar nuestra patria del todo. De las élites psicópatas globalistas aguardemos lo peor. Y de sus títeres parlamentarios españoles, lo que sus amos manden.

El recuento electoral, mero pretexto, manipulado y manipulador. Indra sobornando a parte del periodismo nacional con sus publirreportajes bajo apariencia de noticias durante las jornadas que precedieron al 10-N. Gran parte de la prensa del Sistema untada. Periodistas comprados, un clásico. Por servicios secretos o, actualísimo giro de tuerca, lobbies militarescos. Desmintiendo Indra, a través de sus corrompidos chuchos, que el PSOE fuera a manipular las elecciones. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Apesta.

El cuatro

El pasado domingo, más de lo mismo. Se hila fino y se va revelando que el algoritmo manejado deviene más complejo que el anterior. Si en abril el protagonismo fue del número 3, en esta ocasión se constituye primordial actor el 4. Procedamos. Escalpelo. Los 120 escaños del PSOE (A) más los 88 del PP (B) proporcionan 208 diputados, que son cuatro veces los escaños de Vox (C). A+B=Cx4. Los 88 escaños del PP más los 52 de Vox son 140, que son cuatro veces los 35 escaños de Podemos. B+C= Dx4. Por último, los 52 escaños de Vox son 4 veces más que los de Esquerra Republicana de Cataluña.

Otra vez las extravagantes casualidades. Matemáticamente (casi) imposibles. Cualquier decoroso y desprejuiciado perito en el noble quehacer pitagórico lo sabe. Como el amor en Lope, quien lo prueba lo sabe. Salutífero es plantear hipótesis plausibles y verosímiles. Se han utilizado, también, las mismas trapacerías que en Bolivia. Conteo rápido en vez del nunca reclamado conteo oficial. El escrutinio veraz siempre comienza tres días después de celebradas las elecciones. Lo dicen las leyes electorales vigentes en España. En Bolivia, los truquis con Neotec. Aquí, nuestro monstruo militar: Indra. Allí se descubrió el teatrillo de El Cocalero a rayas. Esperemos que por estos lares se evidencien las distinguidas supercherías de Cum Fraude.

Las chuches del Poder

Han demostrado ser, otra vez más, probados y aquilatados estafadores. Su estilillo más logrado, las cortinas de humo.  Colocar la vendar antes de la herida. El recién creado Centro Nacional de Protección de Infraestructuras y Ciberseguridad (CNPIC) vinculado al Departamento de Seguridad Nacional (DSN), combatiendo la "desinformación”. Otra vez, superlativos y contumaces mentirosos compulsivos dando batalla contra la mentira. Traduzcan: contra sus abusos de poder.

Mientras, observo que muchos encomian el resultado de VOX. Tras salivar, el narcorrégimen pederasta del 78 les ha recompensado arrojándoles unas chuches que han aceptado con inusitado gusto. Ladra perrito, ya eres mío. En fin.