Carlos Coloma,medallista olímpico en Río de Janeiro 2016, durante la Copa Catalana Internacional de BTT. El riojano, en plena subida de la mencionada prueba, se topó con un aficionado que llevó al límite la simbología y la política para impregnar al deporte de ello, sin sentido alguno. Como si fuera poco, el aficionado sobrepasó los límites de la educación y del respeto en una competición como esta, en la que el público está sin barreras de cara a los deportistas.

El irresponsable  anudó a una rama de madera una bandera independentista, la estelada catalana, y al paso de Coloma por su ubicación, éste le puso la bandera en el rostro, cegándole durante unos segundos que desestabilizaron al corredor. Unos metros más adelante, en una curva, el bronce en Río de Janeiro caía al suelo acusado de la fatiga y el susto de la acción del aficionado. Afortunadamente, la caída no tendría grandes consecuencias y Coloma podría terminar la carrera, pese a ese –incompresible– regusto amargo.