Es impresionante el escenario elegido para su recorrido. Estamos en una Villa bimilenaria, con restos de desaparecidas vivencias que conformaron nuestra Patria.

Comienza el recorrido, en la plaza de “los Hornos”. A nuestro lado, el impresionante murallón que, en época de la Dominación Árabe, albergó en su interior la Alcazaba musulmana y mas tarde, reforzada y recrecida, fue Alcázar cristiano primero, y después Palacio Castillo del Marqués de Santillana y sucesores.

El espacio de esta actual plaza estaba ocupada en su mayor parte, por la Barbacana o antemuro, que formaba la primera defensa de la muralla, a su vez, protegida por un foso seco.

Esta barbacana, desapareció totalmente, a principios del Siglo XX. Aquí se localizan las escenas: EL EDICTO IMPERIAL, LAS PROFECÍAS Y LA ANUNCIACIÓN A MARIA, pórtico todas ellas de la historia del Belén.

A continuación pasamos por el arco de “la Coracha”. Este muro, que baja hacia el río, era un elemento más de la defensa. Por un lado, impedía al enemigo, rodear al perímetro, en busca de muros mas accesibles y por el otro, protegía el acceso al puente que existía en el fondo del cauce, por el que se accedía a la finca de caza “el Bosque” privativa de la familia Mendoza.

Hay que tener en cuenta que, hasta el siglo XVII, no existió este arco y era un muro cerrado, pues de no ser así, hubiera quedado invalidada su efectividad.

Continuamos pues, por el paseo de “la Coracha” utilizado para bajar al puente y más tarde al molino harinero que había en el cauce.

Penetramos por la puerta de “el Bosque” hoy un corte en la muralla, pero hasta el siglo XIX era una salida en arco.

Llegamos a la plaza “del Coso”, primitiva explanada que en la época musulmana, sirvió para hacer los “ alardes” o desfiles a los que eran tan aficionados e incluso quizá, a primitivas fiestas de toros, precedentes a las que ya en época cristiana, se celebraban con frecuencia, sirviendo además como Plaza de Armas para las tropas. En ella, estuvo edificado el Hospital de San Salvador, creado por el Marqués de Santillana, desaparecido a mediados del S. XX. Junto a la entrada del Alcázar, vemos las escenas: EL MOLINO DE ACEITE Y EL LUCERNARIO.

Girando a la izquierda, a través de un amplio arco de herradura entramos en el interior del recinto del Alcázar. Actualmente, ocupado por una plaza de toros, que se hizo hacia los años 35-36 del pasado siglo XX, y que ha servido para celebrar las corridas de toros, a partir de 1940, ya que antes de ésta época, se celebraban en la plaza del “Coso”. Para ello se utilizaron los materiales del Alcázar, hundido a finales del Siglo XVII.

El Alcázar, se había edificado sobre la Alcazaba árabe, pocos años después de la Reconquista por Alfonso VI, en 1085, que por Privilegio del año 1096, había concedido también escudo y lema a esta villa .

El primer Alcázar, seguramente finalizado por D. Pedro González de Mendoza, primer Señor de Buitrago y su Tierra, por Privilegio del Rey Enrique II de Castilla, en 1368, como premio a su fidelidad, no duró demasiado tiempo pues en 1432, quedó arrasado por un terrible incendio.

Fue D. Iñigo López de Mendoza, más tarde Marqués de Santillana, nieto del primer señor de Buitrago, quien se encargó de edificar un nuevo Palacio Castillo, con todas las comodidades conocidas en aquella época al mismo tiempo que fortalecía toda la muralla de Buitrago. Aquí se sitúa con sus múltiples puestos EL MERCADO.

Salimos nuevamente del Alcázar y encontramos varias escenas, del Belén aprovechando los lugares idóneos, un pajar, en el que está LA CARPINTERÍA y junto a él LAS HILANDERAS junto a unas ruinas de edificación civil. En el interior de un “corral”, en el que se puede apreciar un “potro de herrar” del siglo XVII o XIX, se encuentra LA FRAGUA.

A continuación, llegamos a la “Plazuela del Gato”, donde se representan, las escenas de EL LAGAR, LA COCINA, LA ALFARERÍA Y LA LABRANZA, ésta en el jardín posterior de la Iglesia de Sta. María. Tiene la “plazuela”, a su izquierda, un palacete, muy deteriorado, del siglo XVIII, mansión de una acaudalada ganadera, propietaria de grandes rebaños de ovejas y también de todos los edificios adosados a su palacio, encerraderos, esquileo etc., que componen la manzana.

A continuación, se nos ofrecen varias escenas, teniendo como fondo el ábside y laterales de la Iglesia de Santa María del Castillo: EL HORNO DE PAN, EL TEMPLO DE JERUSALÉN y EL EMPADRONAMIENTO situado en el patio de acceso a la Iglesia. Esta Iglesia, fue finalizada en el año 1321 y tenía el privilegio de Derecho de Asilo, que servía de refugio a cuantos perseguidos por la justicia, se amparaban en su interior. Esta Iglesia, sufrió un terrible incendio en 1936, quedando solo los muros y la torre. Actualmente, ha sido terminada su reconstrucción, con un interior no gótico, como era en su origen, imposible de hacer, sino con un estilo neo-mudéjar, armonizándolo con el artesonado mudéjar, procedente del desaparecido Hospital de S. Salvador, creado por el Marqués de Santillana, el cual fue instalado a su cabecera.

Es verdaderamente sugestivo el conjunto conseguido. En su pórtico y lateral, nuevas escenas, que embellecen su entorno. A su lado derecho, un patio de entrada, bordeado por unas columnas octogonales, procedentes también del Hospital. Vemos enfrente, la “torre Albarrana” que encierra en su interior, la torre de entrada de la primitiva muralla árabe, del siglo X-XI, con su bello arco de herradura. Esta torre, fortalecida en el siglo XV, conformó una entrada acodada, llamado “Arco de Ntra. Sra. de las Nieves”, donde durante siglos, albergó una litografía de esta advocación, con un farol que lucía durante la noche..

Nuevas escenas, a lo largo de la muralla, hasta donde estuvo el “Juego de Pelota”, lugar creado en el S. XVIII: EL GOBERNADOR DE ROMA y EL PALACIO DE HERODES.

A continuación, se penetra por un portillo para salir a la “Barbacana” o antemuro. Bajando por este espacio, se sitúan las escenas de EL MENDIGO, EL ZAPATERO y EL LEÑADOR al pié de los torreones árabes, insuperable fondo para las mismas.

Después salimos al Puente Viejo, puente que ya existía en la edad media y que evitaba cruzar el río por el “vado” un poco mas abajo, que hubo que utilizar durante siglos. En este puente se efectuaba el cobro del “Portazgo” que gravaba las mercaderías y animales que venían a ser vendidas o en tránsito. Las últimas y evocadoras escenas del Belén, LA ANUNCIACIÓN A LOS PASTORES, al pié de la muralla árabe, en el lugar llamado los Castillejos, que enlaza con el arco de “el Piloncillo”, bello mirador del río Lozoya, que se encuentra frente a ella, y donde se encuentran EL PORTAL DE BELEN y LOS REYES MAGOS que nos dejan un sabor agradable en nuestra visita.

*Nota: El artículo, como se puede ver, fue escrito hace casi veinte años, tiempo en el que ha variado la colocación espacial de algunas escenas e incluso el nombre de la plaza de los Hornos, actual plaza del Belén Viviente.

José Mataix Martín Cronista Oficial de la Villa Buitrago 2000

PUBLICADO EN LA REVISTA LA MURALLA DE DICIEMBRE