El embalse de El Atazar es un gran lago de bordes irregulares, es el mar de Madrid. En sus riberas empinadas apenas crece vegetación por las fluctuaciones de nivel y por su inmadurez edáfica.
 
Laderas escarpadas de jaras pringosas, encinas y quejigos se han transformado de golpe en riberas de alta cota en los meses invernales más pluviosos, y en eriales de fuerte pendiente en los de verano de más estiaje, por lo que la vegetación leñosa de ribera tiene muy difícil prosperar en semejante secarral, y requiriendo el monte mediterráneo zonas no encharcadas para poder siquiera germinar.
 
Club náutico de Cervera de Buitrago
El pequeño club náutico situado en las afueras de Cervera de Buitrago genera casi toda la actividad económica del pueblo y aún de la zona. Disponen de piraguas de alquiler, velas de windsurf y hay muchos pequeños veleros que permanecen anclados la mayor parte del tiempo.

No debemos confundirnos con el pueblo de El Atazar, que actualmente no tiene embarcadero.
 
El baño y la navegación a motor están prohibidos, y tan sólo la lancha de seguridad del Canal de Isabel II y una zodiac de una monitora de canotaje encienden su hélice para navegar rápido. Por el cielo surcan aviones comerciales, avionetas, y nos hace dos pasadas a muy baja cota un hidroavión Canadair antiincendios, que algunos pensaban que nos iba a engullir en un rasante.
 
Puerto distinguido
La enorme extensión sin sombra alguna que representa El Atazar absorbe la energía solar y calienta la superficie del embalse, que ofrece una agradable temperatura al tacto de una mano mientras se navega. Más abajo de la superficie, las frías y oscuras aguas albergan una desconocida pero previsible ictiofauna (carpa común, carpa royal, barbo, trucha, boga, lucio,blackbass, ... y algunas otras).
 
Atracando en una playa
Navegando hacia la izquierda del embarcadero se puede llegar al antiguo club náutico Juan Gil, ya casi cerca de la presa misma, aunque es un viaje para estar en forma y hacerlo en una embarcación deportiva y con bastante tiempo por delante.

Y a la derecha se puede llegar casi hasta los mismos muros de la presa de El Villar, entre paredes pétreas encañonadas, para lo que se necesitan no menos de 3 horas ida y vuelta en piragua doble.

Estos meses las riberas apenas aparecen calvas de vegetación, con un porcentaje de llenado del vaso cercano al 90%. Las huellas de jabalíes y corzos nos hablan de la riqueza en grandes vertebrados de estos bosques completamente solitarios.


La excursión


Embarcadero en El Atazar
Nos reunimos 10 personas para realizar esta jornada de navegación. Los diferentes intereses y pareceres aconsejaron un alquiler por dos horas y la reserva de una paella para siete.

Tomamos contacto el día anterior con el alquiler de piraguas y con el bar de las paellas. A las 10:30 estábamos ya en el bar Mikar y pagamos una señal para reservar nuestra paella para siete.

Las instalaciones del Canal de Isabel II abren a las 11 de la mañana y suele haber cola. Puedes entrar con el coche y cada persona ha de pagar 3€ por la entrada de medio día a las instalaciones. Por el coche no se paga.

A la derecha hay un edificio con servicios y vestuarios bastante básicos y con escasa privacidad. Una vez con el bañador y las zapatillas de goma puestos vamos hasta la caseta de las piraguas. Allí pedimos 5 piraguas dobles y bolsas o bidones estancos. Nos proporcionaron chalecos salvavidas que son adaptables y un remo doble por persona.


Mapa del embalse de El Atazar
Las canoas son muy estables y no demasiado pesadas. Nos fijamos en la hora de salida y nos metimos en el agua. El tiempo extra lo cobran como horas enteras, así que calculamos una ida de 45 minutos remando para luego tener tiempo suficiente. Debe remarse con tranquilidad y con cierta pericia saliendo de puerto, porque no hay canal de canoas y puedes colisionar con un velero, un windsurfista u otra de las muchas canoas que entran y salen.

Recordemos que hay que volver y el cansancio, el viento y las corrientes pueden dificultar la llegada, por lo que debemos reservar fuerzas. Es aconsejable llevar un equipaje ligero en los bidones y los móviles en bolsas de plástico si deseamos hacer unas fotos.

Aquí no hay gaviotas, sólo soledad y grandes espacios soleados. Atracamos en una playa y descansamos, bebimos y comimos algo, y nos hicimos las fotos de rigor. En la ribera fangosa vemos huellas y excrementos de corzo y jabalí que bajan a beber cuando no luce el sol.

A la vuelta, la corriente en contra, el viento y los kilómetros en los brazos hacen mella en algunos participantes, pero llegamos todos a la hora sin incidentes.


La paella … 


Paella para 7 en el Bar Mikar
Venir hasta Cervera y dejar pasar por alto la paella es como no hacer cumbre estando a un par de metros. De hecho es el gran aliciente tradicional de esta excursión fluvial.

Nos cobraron a 9,50 € por ración, algo caro pues la paella nos salió por 66,50 €, y no es una cantidad suficiente para grandes comilones. Sin embargo incluye pan y puedes pedir jarras de agua … y la paella es excelente.

Las cañas a 1,10 € y los refrescos a 1,60, son precios de lo mejor teniendo en cuenta que comimos en la terraza. El café también a 1,10 € nos sirvió para no dormirnos en la sobremesa y salir luego a explorar los alrededores.


El embalse de El Villar


El Lozoya después de El Villar
Aguas arriba de El Atazar se puede llegar navegando hasta el embalse de El Villar. Nosotros fuimos por la carretera hacia El Berrueco. En el embalse se puede aparcar junto a la presa y a la izquierda se pueden subir unas escaleras con indicaciones de la Senda del Genaro (GR) y otras rutas.

Las vistas son magníficas y nos da una idea de la profundidad del embalse en ese punto. Los que quisieron se echaron en el pinchoso suelo de pajas secas y otros se dieron un pequeño paseo entre los pinos de la cima y las rocas de la ladera. Unos compañeros vieron un “bambi” y buitres. Seguramente un corzo, de los muchos que habitan por allí.

Sólo nos quedaba ya volver y, casi en secreto, algunos se fueron a Lavapiés a las fiestas de San Lorenzo. Se ve que todavía les quedaban fuerzas para meterse entre pecho y espalda una botella de sidra en un asturiano. Qué tíos.

FUENTE: http://zenobita.blogspot.com.es/