Cada día salen a luz escándalos de corrupción de tal antigüedad que se habían convertido en GRANDES MENTIRAS NORMALIZADAS o CORTIJOS, que cuando salen a la luz nos preguntamos ¿Cómo es posible?, ¿tantos años sucediendo?, ¿nadie lo veía?.

La causa está en quienes crean estos CORTIJOS, que compran voluntades o atemorizan a los rectos con la exclusión o la denostación, sumando con los años una cohorte de seguidores, en la que muchos no han conocido otra realidad que esta ya imparable mentira, conformándose un ecosistema donde el que no forma parte de la infección, la permite, resultando una sociedad en deterioro, que encoge a diario, algo que no preocupa al Cortijo, ya que lo suyo marcha y eso les vale, como miserables vendepatrias que son.

Lozoyuela cuenta con su GRAN MENTIRA desde tiempos del CHATARRERO, que daña, desordena, encoge y resta posiciones al Pueblo, sin que nadie se revele.

La DESPOBLACIÓN de los 60 a los 90 facilitó su desarrollo, fosilización rápida y éxito parcial de los fines codiciosos y miopes de sus creadores, alejados del interés general, para lo que realizaron acciones “dudosas” que hemos recopilado y mostraremos en todo su esplendor en próximos artículos.

Cuando los vecinos van REGRESANDO al Pueblo encuentran el gran DISLATE creado por los “apaños” de los del Cortijo, DISLATE que alcanza a todo, incluidas las Normas Urbanisticas-96, que desdibujaron nuestra identidad serrana y produjeron un choque entre realidad legal, pisada, y el entorno “apañado” (“Como no están me lo apaño”) en múltiples focos de conflicto entre particulares y contra el Ayuntamiento. Los problemas y daños que causan, siguen presentes por la desidia de los Consistorios, pero no caducan y es indecente pedir QUE LOS OLVIDEMOS, SON HISTORIA.

Solo la restitución a la normalidad de antes del DISLATE lo resolverá. Ningún entorno quedó a salvo del abuso : Corrales y fincas usurpados con engaños o amaños administrativos que ahora y tras años se devuelven o están en los tribunales; fincas invadidas y dañadas para lucro de algunos desaprensivos ganaderos que, además, destruían sus ancestrales paredes para hacerse extensiones amplias más cómodas; cazadores que se olvidaron que cazaban en tierras ajenas y del decálogo de compromisos que habían firmado; el pueblo en si al que han llevado a un problema estructural grave los impulsos codiciosos de los del Cortijo, tolerados por los consistorios en detrimento del pueblo, y donde, casualmente, siempre salían perjudicadas las zonas y bienes de los ausentes (“no están”), creando un bochinche con daño presente.

Quienes más derechos y propiedades nos encontramos agredidas, más conflictos hemos tenido que encarar, convirtiéndonos, para estos codiciosos, en los malos del pueblo, ¡Al parecer deberíamos dejarnos robar o pisar para caerles mejor!. Al tener que defender lo de mi familia, en la que se habían cebado, de la codicia de los del Cortijo, he sido objetivo y objeto de salvajes campañas de denostación, que ahora, que están llegando sentencias de restitución, retratan y evidencian a los denostadores y sus oscuros intereses, fáciles de identificar : Si me denostan es que han tenido que devolverme algo por ellos “despistado”. Ya no tienen mucho sitio donde esconderse. Entonces ¿cómo devolver decencia, salud y posición a nuestro pueblo, que fue motor económico de la zona?:

 Lo primero es que quienes “por comerse un poco de migaza, malograron la hogaza” estén lejos del Ayuntamiento”.

 Elaborar un Plan General de Ordenación Urbana que recupere la imagen serrana, nos estructure, haga deseables y nos libre del deterioro causado por las “interesadas” y ”lejanas” Normas del 96, hechas por quien ni conocía el Pueblo, ni preguntó, que espantan a inversiones y a nuevos vecinos, por burradas que hacen que los niños corran más peligro en Lozoyuela que en Madrid; o como al cerrar vías esenciales e históricas al tráfico, han creando un tapón/bochinche peligroso en una travesía estrecha, por la que antes no pasaban ni carros y ahora pasan Tráileres. Despropósito, por intereses particulares, vergonzoso, irresponsable y peligroso, en el que el Ayuntamiento y los vecinos nos jugamos el pellejo si hay una desgracia, que cerca ha estado varias veces.

 Que el Consistorio reaccione con voluntad de resolver lo pendiente, implicación y soluciones con el aporte del conocimiento ciudadano, sin exclusiones, como la de las 22 familias que sufren los efectos del DISLATE y piden unidas poder exponer los problemas al Alcalde, que no les recibe, y nos preguntamos : ¿Si conoce los problemas no debería aportar soluciones?; ¿Si no los conoce, no debería oírlos para poder aplicar soluciones?. Lo correcto casi siempre coincide con la obligación, y permítanme que recuerde el eslogan de la Comunidad : “La suma de todos”.

 En cuanto a los pocos ganaderos “enganchados” a lo ajeno que quedan, están al caer sentencias para su bochorno público, que serán aviso para navegantes.

 Los Cazadores y propietarios están haciendo lo posible por restablecer el respeto por los compromisos fundacionales, fin al que debe sumarse el Ayuntamiento o pondrá en peligro el Coto. En resumen, cumplimos con nuestra obligación y derecho de proteger lo nuestro (La hacienda o se atienda o se venda), siendo triste que ahora tengamos que oír críticas, por esto, de quienes han permitido este deterioro durante años. Hasta pronto

Carlos Pérez