El Padre Pedro Pablo nació y creció en Alcobendas, pero Dios escribió su destino fuera de aquí y le llevó seis años como misionero a una pobre aldea venezolana. Una rica experiencia, a cuyo regreso, continuó como párroco de Bustarviejo desde hace trece años.

Además de en Bustarviejo, da misa en Valdemanco, clases en colegios, lleva la palabra de Dios a niños y jóvenes, y le gusta la cercanía con la gente“especialmente en la calle”

Su trabajo se permite tomar el pulso a la sociedad y reconoce la aportación de la población inmigrante, que enriquece la vida en los pueblos. Así, ha observado el éxodo de polacos en los años de la crisis, que ahora se compensa con rumanos, ucranianos y marroquíes, de echo hay dos mezquitas en la zona.

Asimismo, destaca la participación de los vecinos y su compromiso con la ecología, a través por ejemplo de huertos urbanos. Algo que rejuvenece esta zona, aunque reconoce que quienes van a la iglesia es gente mayor como norma, porque muchos se han ido. Sin embargo, agradece el enorme respeto de la gente y su gran participación y colaboración en la vida de la localidad, donde todo el mundo es bien recibido.

FUENTE: http://cadenaser.com/emisora/2018/02/23/ser_madrid_norte/1519393874_010215.html