El prestigioso concurso internacional enológico Bacchus, organizado por la Unión española de Catadores, bajo el respaldo de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), celebrado en Madrid, ha destacado, y reconocido, la excelencia de cinco vinos de la región, de entre 1.650, procedentes de 15 países diferentes, presentados a la cita anual.

En una cata a ciegas, y con un jurado compuesto por verdaderas eminencias vinícolas, más de 80, entre sumilleres, enólogos, Prensa especializada,  que han otorgado a los caldos madrileños, una más que notable puntuación, tras desplegar todo su potencial de aromas, cuerpo y sabor, para alzarse con varios de los galardones repartidos en tres categorías: Gran Bacchus de Oro, vinos que obtienen más de 93 puntos, Bacchus de Oro, de 89 a 92, y Bacchus de Plata, de 84 a 88 respectivamente.

Así, el palmarés obtenido barre para casa con dos distinciones Bacchus de Oro, 750 de Bodegas Nueva Valverde (2007) y Las Moradas-Initio, de viñedos de San Martín (2011)  y tres de Plata, Pedro García Malvar, de Bodegas y viñedos Pedro García (2018), Tierra Calma La Nueva selección (2016) y Grego tempranillo-syrah, de viñedos Jeromín (2017).

Con ello, Madrid, por si ubicación, clima y terreno, se posiciona cada vez más, y mejor, dentro del escaparate y mercado enológico entre las regiones que elaboran un vino de calidad, por encima de las ya consagradas. Siendo la única D.O de una capital de país, dentro de las  91 denominaciones de origen reconocidas.

Un viñedo con una extensión  total de 9.000 hectáreas de cultivo, repartidas en 70 municipios, divididos en cuatro subzonas, Arganda del Rey, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesiasy la recién llegada al norte, pero no menos significativa,El Molar.

Un suma y sigue que pone de manifiesto el buen hacer de todos los profesionales que trabajan en torno a esta industria y que aúnan esfuerzos, todos a una, para dar lo mejor de sí.

Cifras de récord, “2,3 millones de euros facturados en exportaciones, 4 millones de botellas vendidas” reflejan el buen estado de salud que goza el vino madrileño. Con una cosecha 2018 “un 62% más” que el año anterior, según datos de la Consejería de Medio Ambiente y ordenación del Territorio.

De cero a cien, en poco tiempo, como una gran máquina, los caldos de la región van ganando espacio y adeptos en el paladar. Algo muy nuestro por lo que debemos de seguir apostando.  Alcemos la copa y brindemos, todos, por este pequeño gran triunfo.

Texto de César Serna