Su blog está repleto de recetas crudiveganas y productos con los que promete bajar casi cinco kilos en 21 días. Cualquier proteína animal está absolutamente vetada, al menos de cara a la galería.

 

Pero tal fue la velocidad de esta californiana de origen mexicano que acabó por estrellarse. La emperatriz crudivegana compartía hasta hace pocos días imágenes junto a apetecibles alimentos naturales, pero su credibilidad se desplomó en segundos, los mismos que dura el vídeo, grabado por la colombiana Paula Galindo, experta en temas de belleza y que suma siete millones y medio de seguidores en Instagram. Ambas compartían viaje a la isla indonesia de Bali y Galindo, en una grabación aparentemente inocente, recogió el instante en el que Rawvana estaba a punto de abordar un plato en el que descansaba un filete de pescado. Un sacrilegio para los principios que había defendido en los últimos seis años.

 

El desliz de su compañera, que sin percatarse de lo que estaba a punto de desencadenar subió inmediatamente el vídeo a su Instagram, encendió la ira de sus seguidores y la mofa de quienes no comulgan con el argumentario vegano. En la grabación de la desgracia, Rawvana trata de ocultar con sus brazos el filete de pescado que aguarda en su plato, pero ya era demasiado tarde.

Vídeo en el que se ve a la 'influencer' frente a un plato con pescado.

Lo que vino después fue una cascada de críticas desde todos los puntos del planeta y a través de todas las redes sociales. De personas dolidas, decepcionadas por el engaño de Mendoza y por su traición al estilo de vida vegano, que va más allá de la nutrición: exige una ética y un estilo de vida moralmente limpio. En YouTube comenzaron a aflorar vídeos de apoyo, pero muchos más con feroces críticas. “Ha sido un golpe muy fuerte”, explicaba el youtuber Macakiux. “Vergüenza deberías tener @rawvana por el daño que le has hecho a esta comunidad”, afeaba la Sociedad Vegana de México en Instagram.