Cáncer, apenas dos grandes verdades. Primera. Cada día, espectacular incremento de enfermos. Segunda. Dudosa eficiencia y escalofriantes consecuencias de los tratamientos actuales. Añadiría, una tercera certeza, apenas entrevista. Los oncólogos han ganado (y ganan) cantidades ingentes de parné por tratar a sus pacientes con quimioterapia y, de hecho, todo enseña que ése el origen de la irracional y progresiva prescripción de tan costosos e ineficaces productos en todo el mundo. El discreto encanto de la oncología, pedazo decisivo del totalitarismo clínico.

Totalitarismo clínico

Fascismo médico. Totalitarismo biosanitario. El fármaco químico se ha convertido en la norma. El sistema de salud actual se arraigó en torno a principios del siglo XX, cuando la AMA (American Medical Association), la Fundación Rockefeller y la Fundación Carnegie forjaron una enérgica entente. Siempre las prácticas eugenésicas como tétrico telón de fondo. Y sus inextricables lazos ulteriores con el genocida III Reich, IG Farben mediante. Criaturitas.

La ciencia falsa es el más poderoso instrumento a largo plazo para la represión, el control político y la hecatombe de la vida humana. La ciencia médica es ideal para el montaje y el lanzamiento de operaciones escondidas, destinadas a las poblaciones enteras, ya que aparenta ser políticamente neutral, sin ningún tipo de vínculo con los intereses del Estado. Políticas criminales. Los medios de comunicación, callados como rameras. Callaron ante la radiactividad de Chernobil y Fukushima. Enmudecen ante la poderosa radiactividad de las mamografías, presuntamente dedicadas a prevenir el cáncer de mama. Secuestro de la finiquitada nobleza de la medicina.

Lucro

El ánimo de lucro, objetivo prioritario. Beneficios desorbitados de la gran industria médica. Gran Farma y sobresalientes complejos médicos. Más enfermos, más beneficios. Pero más decisivo es su afán por un control totalitario de las cosas, reemplazando la libertad, la inteligencia y la conciencia de cada uno de nosotros. Mafias médicas sacrificando inútilmente vidas en nombre de Moloc (Lev 18,21). O del bíblico dios del dinero, Mammon(Mt 6,24). Prolongar innecesariamente enfermedades existentes y creación de nuevos padecimientos humanos. El sistema de salud contemporáneo tan solo es un fraudulento sistema de enfermedad, de imparable y vertiginosa generación de enfermos crónicos.

Médicos, dioses

Un arrogante bata blanca que sabe lo que necesitas y lo que es mejor lo para ti. Una soberbia de ribetes diabólicos. El gobierno, la prensa, las mega-corporaciones, las fundaciones de prestigio, las instituciones académicas, las organizaciones “humanitarias” y “filantrópicas” berrean.

Eh, chicos, se trata de esta enfermedad. Este es su nombre. Esto es lo que la causa. Este es el medicamento que la trata. Esta es la vacuna que la impide. Esta es la forma en que se diagnostica. Estos son los tests. Estos son los posibles resultados y lo que significan. Aquí están los genes. Esto es lo que hacen. Esta es la forma en que se pueden modificarlos y reemplazarlos y manipularlos. Estos son los resultados. Estos son los datos y las estadísticas. Son los correctos. No hay argumentos que los desmienta. Así es la vida. Estos son los componentes de la vida. Los cambios y mejorías son el resultado de nuestra gestión de los componentes. Este es el camino. Se rige por la verdad revelada por la ciencia. Siga el camino que nosotros, que tanto le queremos, le recomendamos. Le informaremos cuando se desvíe. Le advertiremos de nuevas mejoras.

Quia

Venga ya, añade el que estas líneas emborrona. No me toquéis los cojones, galenos y cía. No deberíais permitir a tanta gente morir sin saber la verdad. Farmaindustria solo desea mantener felices a los inversores y accionistas. Oncología, negocio muy lucrativo, fascinante, depravado y codicioso. El Estado, por otra parte, solo ansía incrementar el miedo y, por ende, el control social. Se necesitan, El Estado y Gran Farma. En fin.