Coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y, aprovechando el boom gastronómico que vivimos, o burbuja, la asociación española Aniridia, planteó un reto al cocinero estrella Óscar Velasco, del restaurante Santceloni, en la capital, para concienciar y normalizar a la sociedad de esta patología congénita.

Así, en el marco de una mañana de otoño, este afable segoviano, formado entre estrellas gastronómicas, se puso manos a la obra para interpretar, con unas gafas de visión reducida, toda una experiencia sensorial y culinaria.

Una tarea nada fácil como se pudo comprobar, y ponerse así, empatizar, en la piel de todas aquellas personas que padecen esta enfermedad, no frecuente, pero no por ello menos importante. De carácter hereditaria, crónica e invalidante, que afecta sobre todo al órgano visual. La falta, ausencia total o parcial, del iris. La parte coloreada del ojo, que nos permite una visión nítida que en este caso no se produce y dificulta aún más si cabe, el día a día de quienes la padecen. En nuestro país se estima una persona de cada 100.000 niños nacidos.

“Solo veo siluetas, se requiere un orden total”, mucha precisión, reconocía Velasco, formado en prestigiosos restaurantes, al preparar el plato. Entraban así en escena otros sentidos importantes, como el gusto y el olfato, ante la ausencia del campo de visión, que afecta a ambos ojos. Siempre por debajo del 20% y con una gran fotofobia. “Es como mirar a través de una ventana muy empañada”, señala. Con lo que queda de manifiesto la difícil tarea y lucha de estas personas por hacer las cosas más sencillas, como cocinar.

Pero, afortunadamente, no están solos y gracias a la asociación y a estas iniciativas se da a conocer esta situación. Con apoyo de servicio de información y orientación al paciente y su familia. Desarrollo de campañas de sensibilización, investigación, planes de voluntariado...

Un llamamiento social. Alzar la voz, “Hoy por ti, mañana por mi…” entre otras muchas acciones, para poner el foco en estas personas con capacidades diferentes, con necesidades y carencias, y potenciar así la plena integración

Texto: César Serna.