Una buena alimentación no solo garantiza el crecimiento de los niños sino que también protege su salud y previene muchas enfermedades. No en vano la Asociación Española de Pediatría recomienda que los niños consuman cinco comidas al día: desayuno, merienda, comida, merienda y cena, y enfatiza en la necesidad de equilibrar las calorías y los nutrientes a lo largo de la jornada. También recalca la importancia de las meriendas dentro de una dieta infantil equilibrada y saludable ya que les aporta la energía necesaria para “sostenerse” hasta la comida o la cena.

Lo peor es que no merendar puede causar cansancio, fatiga y falta de concentración a corto plazo. A largo plazo puede deprimir el sistema inmunitario y provocar carencias nutricionales. De hecho, no solo es importante que los niños merienden sino que apuesten por alimentos saludables ya que comidas ricas en grasas y azúcares añadidos pueden incrementar el riesgo de padecer obesidad y diabetes infantil.

1. Bocadillo de pan integral y queso con zumo

Se trata de una merienda muy sencilla, deliciosa y sobre todo, rápida de preparar. Además, es muy saludable y aporta muchísimos beneficios. El bocadillo elaborado con pan integral es más nutritivo ya que aporta fibra vegetal que mejora el tránsito intestinal y previene el estreñimiento, a la vez que ayuda a digerir la grasa contenida en el queso. Además, combinarlo con un zumo natural, bajo en azúcares, es una excelente opción ya que los zumos aportan vitaminas y minerales que fortalecen el sistema inmunitario del niño.

2. Yogur y fruta

Un lácteo sano y una fruta son la combinación perfecta para la merienda. El yogur no solo le aporta calcio para fortalecer sus huesos sino que contribuye a estimular su flora bacteriana, un arma natural muy eficaz contra las infecciones. Por su parte, la fruta le aporta fibra natural, así como vitaminas y minerales. Puedes elegir una pera, manzana o platano ya que son muy nutritivas y fáciles de digerir.

3. Bizcocho casero y manzana

Un rico bizcocho casero es una alternativa mucho más saludable para los niños que la bollería industrial: aporta la mitad de calorías, contiene menos grasa y azúcares y es más sabroso. Además, si lo haces en casa puedes regular los ingredientes y reducir la cantidad de azúcar y harina que le añades. Si lo combinas con una manzana puedes potenciar el sabor del bizcocho, y además, le estarás aportando una buena cantidad de fósforo y vitamina B, dos nutrientes que ayudan a mantener sus dientes limpios, sanos y protegidos de las caries.

4. Frutos secos y plátano

Los frutos secos son un alimento muy nutritivo para los peques ya que son ricos en fibra vegetal, vitaminas, minerales y grasas saludables que mejoran su salud cardiovascular y cerebral. Lo ideal es escoger los frutos secos que no sean salados ya que además de causar aftas en la boca pueden aumentar el riesgo de hipertensión infantil. No obstante, si el niño tiene menos de tres años, es recomendable que los tritures para evitar que se atragante. Además, el plátano suele combinar muy bien por su intenso sabor dulce, y aporta potasio, fibra vegetal y vitaminas.

5. Bocadillo de pan integral y jamón con pera

Recientemente se ha descubierto que los embutidos no son saludables para la salud, pero consumir de vez en cuando unas lonchas bajas en grasas no le hará daño. El jamón york natural o el serrano son las opciones más saludables. Si lo combinas con el pan integral será una opción muy sana que le aportará al niño la energía que necesita para mantenerse activo hasta la hora de la comida o la cena. Para compensar el aporte de vitaminas y minerales puedes combinarlo con una fruta, como la pera, la manzana o el platano.