España es una tierra con una especial vocación turística, tenemos en nuestro territorio una de las mejores y más amplias infraestructuras hosteleras del mundo, no solo por el incomparable destino que es este país, sino, también, por el propio interés que ha venido demostrando buena parte de la población nacional en este sentido, que considera el negocio de bares y restaurantes como el segundo sueño más deseado como empleo, solo detrás de un puesto como funcionario.

Pero, abrir un negocio de hostelería no es en absoluto un camino de rosas, aunque tenga las evidentes ventajas de trabajar para uno mismo, poder desarrollarse en lo que le apasiona, como es la cocina o en la coctelería, tener un trato directo con la clientela o poder desplegar la creatividad en un negocio propio, no podemos olvidar que es un trabajo realmente sacrificado, teniendo en cuenta, sobre todo, que tendrá más trabajo precisamente en las fechas y horarios que el resto de la población tiene para divertirse y descansar, es decir, en festividades y fines de semana.

Tampoco debemos olvidar la enorme cantidad de detalles que tiene este sector para que se mantenga rentable en el tiempo. Como norma general pensamos en la maquinaria que necesitamos para preparar, exponer y mantener en buenas condiciones los alimentos y bebidas que se sirven, así como conseguir productos consumibles de primera calidad con una cocina que consiga renombre gracias a tener siempre una carta actualizada de buenos platos, dando de lado algo tan fundamental como los productos textiles utilizados para dar una buena imagen del negocio.

¿Qué textiles necesita un negocio de hostelería?

Nadie puede negar que, además del mobiliario elegido para decorar el bar o el restaurante, también se necesita un buen conjunto de textiles para completar la decoración. Como norma general y dependiendo de cada negocio, se necesitará mantelería (servilletas, manteles y faldas para las mesas y cobertores para las sillas) cortinas y, sobre todo, uniformes para el trabajador.

El uniforme del cocinero

Las piezas que componen el traje del chef son la filipina o camisa tipo guayabera (camisa del caribe que se ponían los chinos), pantalón negro, cuellos o picos (pañuelos de algodón alrededor del cuello para soportar el sudor), limpión o caballo (trapo atado a la cintura, suelen ser dos, uno para limpiar superficies y otro para los derrames), el gorro (torre alta y hueca que quiere representar una corona), el calzado, que debe ser antideslizante, y sobre todo el Mandil, uno de los elementos más representativos del traje de cocinero.

Existe una amplia variedad de tipos de mandil o delantales de cocina, ya que su uso es imprescindible y muchos sus beneficios. Existen aquellos que son tipo peto, con un bolsillo central y cinta ajustable, del tipo mandil ajustable, largo, sin y con bolsillo, corto, con y sin bolsillo, fabricados con combinaciones entre algodón y poliéster. Los colores blancos, rojos y negros son los más comunes.

Las ventajas de usar mandil o un delantal de cocina vienen derivadas no solo de la lógica protección contra las manchas, sino que, además, cuida de la ropa que utilicemos para trabajar en la cocina, puesto que evita tener que lavar y secar diariamente. Por otro lado, es una prenda que se limpia y se seca más fácil y rápidamente, si se ensucia demasiado durante la jornada la podremos cambiar por otra mientras trabajamos, todo esto implica un ahorro considerable de dinero y una buena imagen de la empresa, además, debido a los diseños existentes, también se puede ir a la moda con este elemento esencial en el conjunto de la vestimenta de los cocineros.

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El uniforme del camarero

Con el uniforme del camarero la empresa muestra seriedad y profesionalidad, ofreciendo, por tanto, una buena imagen que se verá recompensada con la confianza del cliente. En este caso, el camarero deberá buscar un traje que persiga un tipo de clientela específico y permita el ambiente del propio establecimiento.

Los elementos de pulcritud y esmero deben estar presentes siempre en todo uniforme de camarero, además debe ser distinguido rápidamente por el cliente, para ello lo mejor es utilizar prendas y colores que se identifiquen con la empresa o con la marca, usando también su simbología con logos bien visibles.

Por supuesto, las prendas deben ser lo más cómodas posibles, permitiendo una mayor movilidad para atender al cliente y a la mesa. Deben ser tejidos resistentes a la adherencia de las manchas, así como fáciles de lavar. Debe dar, en cualquier caso, sensación de limpieza, indiferentemente a la cantidad de trabajo que haya tenido durante la jornada.