La Quimioterapia consiste, a grandes rasgos, en el tratamiento del cáncer mediante potentísimas sustancias químicas. Y éstas son, básicamente, de dos clases: citostáticas, intentando impedir que las células cancerosas se multipliquen, y citotóxicas, destruyendo las células cancerígenas. El problema es que, al margen de su (escaso) grado de efectividad, no son “selectivas” y, por tanto, también perturban severamente las células sanas. De ahí sus feroces efectos secundarios. Aunque lo más grave es que, a pesar de tales consecuencias yatrogénicas, y sus prácticamente nulos resultados, se trata a la inmensa mayoría de los pacientes con ellas.

Gotitas de esperanza

Recientemente, un pequeño estudio de la University of Colorado Cancer Center (Estados Unidos), elaborado con 48 pacientes con cáncer de colon avanzado que reciben quimio, ha verificado que aquellos que reciben dosis más pequeñas de las sugeridas obtienen descensos de tumores mejores que los pacientes a los que se aplica la dosis completa. Pequeños fragmentos de esperanza. Posibilidad, remota, la verdad, de horadar la mafia médica y sus inhumanos tratamientos.

Guerra contra la humanidad

Ciencia médica fraudulenta manejada por despiadadas corporaciones. Negocio inmoral y falaz. El gran fraude de las agencias médicas y aseguradoras. No se investiga correctamente. Se oculta deliberadamente la verdad de los hechos más desnudos. Los pacientes, irrelevantes. Oncología se asemeja a un campo de concentración. El miedo como el carburante que todo lo explica. Creando falsas ilusiones. La vida es hermosa y nadie la quiere perder. Nos aferramos a dulces cuentos.

La verborreica e hiperlábica copla de la curación del cáncer, exterminando innecesariamente miles de animales en el camino. Nos encontramos ante una guerra psicológica contra la humanidad. La acojonante propagación de tumores se revela concluyente. Dirigida por Farmaindustria, al alimón con el Leviatán, la herramienta del miedo al cáncer resulta tajante. Mantener el cáncer como un veredicto de (colindante) muerte es la precondición para que toda esta industria de depravación prosiga su deletéreo peregrinar. La pasta debe seguir chorreando sin parar.

Non serviam

¿Procurar buscarte la vida cuando el cáncer amenaza tu vida? Anatema. Represalia, hostigamiento, cacería, acoso, persecución. Un sistema criminal no debe ser desestabilizado. ¿Negarte a tratar con quimio a tus críos? Pérdida de patria potestad y guardia custodia. ¿Solución? Muy sencilla. Non serviam, no serviré. La expresión se imputa generalmente a Lucifer, quien declamó estas palabras para expresar el rechazo a servir a Dios en el reino celestial.

Hoy en día non serviam también se utiliza como rúbrica por un número, cada vez más reducido, de grupos políticos, culturales y religiosos para manifestar disconformidad o un punto de vista innegociable contra las creencias comunes y las estructuras organizativas aceptadas por la mayoría. Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo, agrego.

El protagonista de la novela de James Joyce, Retrato del artista adolescente, Stephen Dedalus, en su decisión de adoptar una existencia artística, comenta a su camarada Cranly, que no servirá "más a aquello en lo que no creo, ya se llame mi hogar, mi patria o mi iglesia". Innegociable libertad. Lo dicho. Patada bien dada en las pelotas y recordarte que no serviré, mafia médica.