Sin darnos casi cuenta la Navidad pende sobre nuestras cabezas, y con ella la responsabilidad de ofrecer unas buenas comilonas a nuestros allegados. Pero si queremos que el convite no nos salga por un ojo de la cara, lo mejor es empezar a comprar cuanto antes.

A la hora de comprar el marisco debemos distinguir bien las distintas familias, pues no todas las especies deben seguir el mismo proceso de congelación. Esta es una completa guía con todo lo que necesitas saber para congelar y descongelar los mariscos correctamente, y disfrutar de todo su sabor a (casi) la mitad de precio.

 

CONGELAR GRANDES CRÚSTACEOS: NÉCORAS, CENTOLLOS, BOGAVANTES

Empezamos por los reyes de las mariscadas, grandes crustáceos como centollos, bogavantes, nécoras o bueyes de mar.

Para congelar correctamente estos debemos asegurarnos de comprarlos vivos y cocerlos justo antes de meterlos en el congelador. Lo ideal es matarlos antes de la cocción, asfixiándolos en agua, para después cocerlos, como si los fuéramos a comer en ese momento.

Tras la cocción debemos envolver el marisco en un paño empapado con el agua de la cocción, para después cubrirlo en papel film o meterlo en una bolsa de congelación, lo que nos garantiza que no entre aire.

Los centollos y bueyes de mar deben guardarse siempre con las patas mirando hacia arriba, para evitar que, mientras se congelan, se pierda el caldo del cacho.

Estos grandes crustáceos aguatan de forma optima entre tres o cuatro semanas en el congelador, sin perder un ápice de su calidad, así que se pueden comprar ya mismo para las principales comidas navideñas.

 

CONGELAR PEQUEÑOS CRÚSTACEOS: CIGALAS, GAMBAS, LANGOSTINOS...

 

Llega el turno de gambas, langostinos, cigalas, carabineros... Muchos recurren directamente al clásico langostino congelado ya cocido, pero lo cierto es que basta un mínimo esfuerzo para disfrutar de un producto mucho más apetecible si lo cocemos nosotros mismos. Para ello, es preferible congelar estos crustáceos en crudo, algo especialmente importante si se piensan cocinar a la plancha. Solo hay discusión en torno a la cigala, pues si se congela en crudo puede que se ennegrezca un poco la cabeza. En este caso, si se va a comer cocida, no hay ningún problema en cocerla antes y consumirla tal cual tras la descongelación.

Como siempre, todo lo que congelemos debe estar correctamente sellado con film, bolsas de congelar o, aún mejor, al vacío. Estos pequeños mariscos aguantan muy bien la congelación, y pueden estar perfectamente seis meses sin perder cualidades.

 

CONGELAR BIVALVOS: MEJILLONES, ALMEJAS, BERBERECHOS

Todos los mariscos de concha, como el berberecho, la almeja, la navaja, la zamburiña o el mejillón, deben congelarse en crudo, pues de lo contrario pierden propiedades. Hay que ser especialmente cuidadoso a la hora de seleccionar estos, pues si congelamos un bicho que ya está muerto podemos tener luego un problema serio. Para ello debemos pasar revista a los ejemplares y lavarlos bien, ante de congelarlos bien sellados en film, bolsa de congelación o al vacío.

todo el proceso de congelación es mejor realizarlo en la nevera, para que la subida de temperatura no sea brusca, pero en el caso delos mariscos de concha hay que ser especialmente cuidadoso, pues no aguantan nada una vez descongelados: deben cocinarse inmediatamente después de su descongelación.

Los bivalvos aguantan hasta tres meses en el congelador en perfectas condiciones.

Nunca debes congelas percebes y ostras.

 

CÓMO DESCONGELAR

Descongelar correctamente es tan importante o más que congelar. Llegados a este punto, es imprescindible diferenciar entre el producto que haya sido cocinado antes de congelar y el que no.