Los casarecce con ragú de longaniza ibérica encantarán a cualquier amante de la cocina italiana que quiera salir un poco de la clásica

Ingredientes

Para 3 personas

· Cebolla blanca no muy grande 1

· Zanahoria mediana 1

· Apio pequeños 2

· Diente de ajo 1

· Longaniza ibérica 6

· Nuez moscada molida generosa

· Vino tinto de calidad decente 180 ml

· Tomate concentrado 10 ml

· Tomates en conserva natural (tamaño pera, si son muy grandes usar menos) 5

· Casarecce (pasta corta) 250 g

· Queso Parmesano

· Orégano fresco (opcional)

· Pimienta negra molida

· Sal

· Aceite de oliva virgen extra

PREPARACION

El ragú se puede preparar con antelación para terminarlo en el momento de cocer la pasta, y también es fácil doblar cantidades para congelar la mitad y así tener una buena salsa de reserva para otro día.

Pelar los vegetales y picarlos muy finos, reservando el ajo aparte. Sacar la carne de las longanizas de la piel y picarla groseramente. Si no tenemos tomates en conserva de calidad podemos pelar tomates naturales, si están en temporada, y rallarlos o picarlos.

Calentar un fondo de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y añadir las hortalizas con un poco de sal. Pochar a fuego suave hasta que se transparenten y estén muy tiernas. Añadir el diente de ajo picado y remover uno o dos minutos.

Incorporar la longaniza, aplastar y remover bien, salpimentar ligeramente y añadir una dosis generosa de nuez moscada -sin pasarnos tampoco demasiado-. Cuando la carne empiece a coger color, agregar el vino y dejar que cueza unos tres minutos a fuego suave.

Añadir el tomate concentrado y el tomate en conserva, aplastándolo para que se integre con la salsa. Bajar el fuego y dejar cocinar lentamente mientras cocemos la pasta, siguiendo las instrucciones del paquete. Es importante dejarla al dente -casi mejor sacarla un minuto antes de lo indicado- y reservar parte del agua de cocción.

Enriquecer la salsa con un par de cucharones del agua, añadir la pasta y remover bien, procurando que se impregne por completo. Agregar más agua de la cocción, poco a

poco, si fuera necesario. Servir con abundante queso parmesano recién rallado, y un poco de orégano, si se desea.