¿Renovarse o morir? Eterno dilema. Por este motivo, y siempre lo primero, claro está, la nueva apuesta que propone, en su reciente plan de expansión, el emblemático, céntrico, y siempre a la vanguardia culinaria, Mercado de San Miguel, es todo un acierto, para propios y foráneos amantes en esto del peregrinaje delicatesen, allá donde los haya.

A bocaditos, lo pequeño tiene su atractivo, despliega su encanto, lleno de sabor, y buen hacer, su experiencia le avala, Amaiketako, vamos, “lo de las once”, para entendernos. O lo que es lo mismo, el almuerzo de media mañana ahora en una esquina elegante de este templo gastronómico para dejarse ver y llevar por todos los sentidos. El arte del picoteo donostiarra en pleno corazón de la capital.

Su artífice, José Vergarajáuregui, de trato afable deleita al asistente con una gran

variedad de pintxos, con identidad en barra, que hará difícil la elección. Renovados a diario, y en función de la época del año. Al tiempo que se degusta un excelente txakolí alavés, fruto de la amistad surgida de un encuentro entre amantes de lo bueno. Sin dejar de otear los listones de un colmado repleto de auténticos manjares, bien etiquetados, moderno, pero sin perder el gusto de lo clásico, como las conservas, aceites, salsas especiales, especias, que pueden adquirir al mismo tiempo o en su shop online!

Todo ello, productos artesanales, de excelente calidad en materias primas, que viajan hasta nosotros desde el tradicional recetario vasco. Como la ensalada de bonito, del norte, estilizadas anchoas y algo guerreras piparras, junto a tablas de patés, rillettes o el rey foie-gras.

Una nueva oferta, dentro de este tradicional forjado férreo de abastos, que ha cambiado de propiedad, para compartir entre amigos y

familia, que se suma así a la de otros grandes nombres, con estrella en esto del comer de pie, tapeo, o sentado en tan singular marco, como Jordi Roca, Rodrigo de la Calle, Ricardo Sanz o Roberto Ruíz. Y que abrazan este proyecto, con ganas, que si bien ya funcionaba hace tres años, solo de manera virtual, ahora da el paso, o más bien la zancada, al hacerse físico.

“Una gran oportunidad” para dar a conocer este tipo de gastronomía, como ha reconocido su CEO, junto al nuevo equipo que le apoya, Cristóbal Mazarrasa y Alejandro Merino. Y ponerla en bandeja a todos los visitantes.

Una gran proyección que no entiende de fronteras, que también exportan, sin duda fruto del trabajo constante, desde 2015. En el que se configura como marca de selección de productos del mar, la huerta, la granja, siempre fiel a su origen, con el estandarte de la calidad suprema como bandera de selección.

Y que se sitúa ahora, en esta nueva etapa a pie de calle para hacerlo más fácil y accesible. Y poder degustar así, de dos formas diferentes el mismo producto sin igual. Una invitación para adelantar el reloj, romper la monotonía, y dejar de lado, de momento lo castizo, y apuntarse a una nueva fórmula, el aperitivo vasco o… Hacerse un “hamaiketako” en toda regla, “lo de las once, vamos”.

Texto: César Serna