Uno de los placeres del verano es un día en la playa, alternando los paseos por la orilla con los baños, las visitas al chiringuito y los buenos ratos de charla familiar. Por si vais a pasar el día completo junto al mar, os damos nuestros consejos para una comida casera en la playa, cómo mantenerla fresca y disfrutarla más.

Lo primero y lo más importante es seleccionar qué platos vamos a llevar a la playa. Es importante tener en cuenta que algunos ingredientes como la mayonesa, -que tanto nos gustan en verano en recetas como la ensaladilla rusa-, o los huevos y tortillas de patata, no son buenas elecciones para llevar a la playa y debemos optar por comerlos en casa, debido al riesgo de que se estropeen o sean campo de cultivo para las bacterias de la salmonella u otros problemas alimentarios.

Sopas frías, ensaladas, bocadillos y sándwiches, frutas y refrescos serán perfectos para llevar junto al mar en buenas neveras portátiles, thermos y fiambreras, que nos aseguren que podremos comer bien fuera de casa, manteniendo los alimentos frescos y listos para cuando nos apetezca comer.

Tanto el gazpacho andaluz tradicional como el salmorejo cordobés o el ajoblanco malagueño son perfectos para llevar a la playa, ya que nos refrescan, nos aportan líquido y además no resultan pesados. También es ideal otra sopa fría, la vichyssoise elaborada con puerro, que resulta un alimento saciante y ligero a la vez.

Para llevarlos a la playa y mantenerlos frescos hasta el momento de servirlos, os recomendamos los thermos de gran capacidad como este de 1.2 litros, perfectos para servir hasta seis vasos de estas sopas, manteniéndolas bien frías durante horas

Los bocadillos y sándwiches son excelentes opciones para comer en la playa, con la salvedad de que el pan no estará igual de apetecible y crujiente en el momento de envasar nuestros bocadillos que al abrirlos junto al mar. Una buena solución puede ser llevar los rellenos preparados en bolsas zip o en tuppers o tarteras de cristal perfectos para esa función, y comprar el pan reciente en la panadería, haciendo los bocadillos en el momento en que los vayamos a comer.

Las ensaladas son estupendas porque resultan refrescantes, y nos aportan mucho líquido, muchas vitaminas y fibra, teniendo efecto saciante. Nuestro consejo si queréis comer ensaladas en la playa es que las preparéis en el momento. Si lleváis tomates, lechugas, pepinos y otras hortalizas fresquitas en una nevera de playa podréis cortar las diferentes porciones y armar una buena ensalada, aliñándola en el momento para que no se ajen los ingredientes.

Las empanadas son excelentes opciones porque las disfrutaremos a temperatura ambiente y nos aportarán los hidratos de la masa y las proteínas del relleno. Tanto si optáis por la deliciosa empanada de carne como si elegís las clásicas empanadas con atún o cualquier otra variedad como la empanada gallega de sardinillas, seguro que os resultarán bien apetecibles al salir del baño y el ejercicio con las olas.

Como están buenas sin necesidad de tomarlas refrigeradas, vale con mantenerlas frescas para que no fermenten y estén en estado óptimo cuando las vayamos a comer. En mi familia, solemos dejarlas por ese motivo para la hora de la merienda.

Un clásico para comer en la playa es la porción de sandía, muy rica en agua que siempre apetece. También, mientras dure la temporada, las cerezas y las picotas nos sientan muy bien. También la piña natural resulta una opción excelente para el verano.

En cuanto a las bebidas, nada más refrescante que la clásica sangría, el tinto de verano, o las limonadas caseras en cualquiera de sus variedades. Por supuesto, también nos vendrá bien tener varias botellas de agua mineral en botella de vidrio para refrescarnos durante todo el día o una gran cantimplora que la mantenga fresca.

Si lleváis una buena nevera para las bebidas y las frutas, con su amplia base con una o dos bolsas de hielo y la dejáis en la sombra, podréis tener bien frías las bebidas y las frutas de verano durante unas cuantas horas.