Dilecto:

 

Quiero creer que admites hasta sus postreras consecuencias que toda tu (de)formación académica de matasanos tan solo representa una astuta y perversa manipulación de tus más nobles sentimientos. Si los tuvieras. Sospechas, imagino, que no representas más que una vulgar pieza de un vil entramado estatal-capitalista donde te limitarás a servir a los más turbios y perturbados intereses de la gloriosa farmaindustria. Tus prolongadísimos años universitarios tan solo devendrán vulgar peana para transformarte en perruno agente comercial de la fraudulenta mafia farmacéutica. Asumes, sospecho, que tu propósito nunca será curar sino seguir contribuyendo al paulatino deterioro de la salud humana y a la inquietante y progresiva falta de vitalidad de tus pacientes. Serás parte del bárbaro engranaje de una entidad monstruosa, que a todos rebasa, de colosal poder, sobre todo de vigilancia y control, como los maderos, que pretende acabar con la humanidad tanto física, como mental y espiritualmente.

 

Envenenados

Serás, barruntas, leve fragmento del incomprensible puzzle, insustancial mamporrero de la nociva tecnoindustria, el ininteligible universo de la producción industrial sin escrúpulos, el consumo masivo y la hiperproducción de pluralísimas toxicidades. Ningún profesor te recordará, en tantos casos esbirros de farmafia, que tu futuro oficio posee hogaño un nítido carácter industrial, masivo y tóxico, porque sólo se encamina a buscar la máxima producción y consiguiente consumo con un único y exclusivo objetivo: el  puto lucro a cualquier precio.  Caiga quien caiga. Como futuro galeno sabrás, también, que todo quisque se halla altísimamente contaminado. Se encuentran envenenadas, empozoñadísimas, nuestras células. También nuestros tejidos, nuestros órganos, nuestro sistema inmunológico. La sangre, la linfa, el cerebro. Todo es un fastuoso sistema de contaminación masiva. Y todo ello ha propiciado la aparición de nuevas y “extrañas” patologías. Esas "enfermedades raras". Es más, sabrás que se está provocando deliberadamente la esterilización masiva e irreversible de toda la gente fértil, preferentemente blanca y occidental, provocando inevitablemente, tarde o temprano, la aniquilación de la especie sapiens sapiens, yuxtapuesto todo ello a las otras extinciones  de las vidas vegetal y animal.

Contrariamente a lo que propagan muchos de tus futuros colegas, los colegios médicos, las (presuntas) agencias reguladoras y los grandes medios de intoxicación, la salud, en general, no es mejor que antes. Es infinitamente peor. El sistema de sanidad pública no cura, crea enfermos crónicos. Y genera adictos. Yonquirulos, eso sí, muy legales. Y asesina. Ha habido, te irás coscando si te vertebra cierta honestidad intelectual, una palmaria degeneración física y orgánica en las últimas generaciones de los especímenes humanos. Y la medicina estatal-capitalista occidental es la causante de todo ello.

 

De lujo

Venga, tío, no te amargo más. También los periodistas somos rameras del Sistema. Y los profesores de secundaria. Casi nadie se salva. Pero si de ser puta se trata, al menos, qué menos, de lujo. Escort donde te toque. En fin.