En su último post, constata que “no se busca ya impedir, revertir o aminorar el cambio climático por el bien del hombre, sino por el bien de la naturaleza en sí”

 

El act- tank conservador Qveremos acaba de publicar un nuevo artículo en el cual analiza los tres grandes hitos propagandísticos ambientalistas el pasado verano: la gira de Greta Thunberg, la recomendación de la ONU de reducir el consumo de carne, y el estreno de la última versión de “El Rey León”.

 

Estas tres campañas muestran como hemos pasado del debate sobre el calentamiento global o el efecto del ser humano en el mismo, para llegar al consenso de que el ser humano es nocivo para el medio ambiente. “Esto ha llevado a propuestas y políticas en las que el hombre es considerado un problema, una amenaza, de modo que debe ser “reducido” o incluso “eliminado”.

 

Reconociendo la necesidad de preservar el medioambiente, Qv señala que “el ser humano debe estar siempre en el foco de las políticas medioambientales. Éstas deben siempre considerar el coste humano de su implementación, para tratar de reducirlo en la medida de lo posible”. Pero añaden que “el ser humano tiene una serie de necesidades (energéticas, de alimentación, de desarrollo urbano y regional, etc.) que deben poder cubrirse, y la conservación del medio ambiente debe ser un factor a considerar, no un obstáculo en la satisfacción de esas necesidades”.

                                                                                           

Dentro del análisis sobre la posición ecologista, Qveremos pone la atención especialmente en el animalismo, que “se funda en la consideración de los animales como homólogos al ser humano, o en la contemplación del ser humano como un animal más”. Una posición política que está influyendo en creaciones artísticas como “El Rey León”, que crea “un retrato por completo imaginario de una naturaleza que, no obstante, se quiere mostrar como verídica”. Frente a ello, Qveremos recuerda que la relación de la persona con el animal debe basarse ante todo en la responsabilidad: en su uso, en su explotación y en su conservación.

 

La conclusión de Qveremos es que crisis climática y animalismo han desplazado el foco del debate y de las políticas públicas que promueven. El centro ya no es el hombre, sino otros intereses, normalmente defendidos por grupos de presión que han capitalizado la atención mediática y monopolizado la captación de fondos y que llegan a confundir sus fines particulares con los que dicen promover.