Me ha sorprendido desagradablemente la intervención de Pedro Sánchez, francamente ofensiva hacia Pablo Iglesias… Un presidente del gobierno de España, aunque sea en funciones, debería tratar con un mayor decoro y respeto al líder de uno de los cinco principales partidos, nos guste o no nos guste como persona.

Por Pablo Iglesias tengo la misma simpatía que pueda tener hacia un escorpión, que sé que tarde o temprano me va a morder y generar problemas, pero hoy la verdad es que me ha dado pena. ¡Era como para levantarse y marcharse, no sin antes decirle cuatro cosas al aspirante!

Pero se ha aguantado y contenido, sin hacer lo que sin duda le pedía el cuerpo, e incluso le ha hecho una última oferta: apoyarle a cambio de la gestión “de las políticas activas de empleo”. (No sin antes intentar sembrar cizaña en las filas del PSOE, diciendo que un Buda sagrado del citado partido le había hecho esa sugerencia).

O la vaca sagrada del PSOE es tonto perdido, o se trataba de un regalo envenenado, pues Pablo Iglesias ha quedado como un ignorante jurídico, indigno de la licenciatura en Derecho que dice poseer…

Nadie puede ceder lo que no tiene, ¡Y da la casualidad de que las políticas activas de empleo fueron cedidas a las comunidades autónomas hace ya muchos años!

Comprendo que en este estado medio federal, autonómico, asimétrico y desorganizado, muy desorganizado, ya casi nadie se aclara, pero en mi caso posiblemente por deformación profesional, rápidamente se me ha encendido la bombilla: ¿cómo es posible que el líder de Unidas Podemos –con permiso de su compañera, claro-, diga semejante barbaridad jurídica, que va a causar la risa de propios y extraños…?

El aspirante no le ha contestado, y seguramente tampoco hubiera sabido que decir, pues él es economista –o por lo menos eso dice-, la vicepresidenta es doctora en Derecho (suponiendo que su doctorado no sea “de regalo”, como el de Sánchez), pero no tiene muchas luces, y la ministra de trabajo, una oscura funcionaria del INEM, tampoco debe saber mucho del tema, aunque algo murmuraba con sus compañeras del banco azul…

En definitiva, que el gobierno en funciones ha perdido una magnífica ocasión de dejar a Pablo Iglesias a la altura del betún.

Pero claro, para eso hace falta saber…