La historia de nuestro pueblo ya tiene un nuevo protagonista. Manacorí de nacimiento, y con un sentimiento profundamente español. Rafael Nadal acuna dieciocho títulos dentro del ranking del Grand Slam de tenis. Pero en realidad, no son los títulos lo que le han hecho grande. Estos, son el resultado de toda una vida de esfuerzo y de tesón, de entrega y superación. Lo que verdaderamente ha hecho grande a este, ya personaje histórico, es la inmensidad humana que derrocha dentro y fuera de la pista. Su humildad sin límites, su incansable defensa por la bandera roja y gualda de nuestra Patria. Su mirada al cielo cada vez que el himno le rinde homenaje por el éxito conseguido. Una mirada de agradecimiento empañada de emoción.
Empezó, siendo un niño en pleno desarrollo, y hoy, a la misma edad que Jesús entregó su vida por la Humanidad, él nos sigue regalando sus éxitos, hermanando a todos los que como él, creemos en una España unida y libre.
Son pocos los elegidos para conseguir el triunfo consecutivo, pero son menos aún los que tienen el don de hacer de ese éxito un dechado de virtudes.
No importa que manchen su nombre con sucias calumnias, porque de sobra es sabida su integridad, y al final, el tiempo pone a todos en su lugar para suerte de ONG's. No importa que abandonen las gradas cuando recibe su merecida recompensa, porque sus seguidores se cuentan por millones y unos pocos rabiosos no son nada.

Es el español que más portadas ha protagonizado y haciendo gala de su honestidad, nuestro mejor embajador de la marca España. Por todo esto le doy mi enhorabuena, sumándome a todos los españoles orgullosos de su bandera y de su héroe.
Seguirá mirando al cielo, porque aunque el paso del tiempo le retire de su irresistible tierra batida, su corazón incansable seguirá latiendo por los que le admiramos por su enseñanza y ejemplo. Grande Rafa! Nuestra historia ya te contempla.