El Derecho de la Unión Europea establece que “Si, en el marco de actividades electorales, el funcionamiento del sistema democrático exige en un Estado miembro que los partidos políticos recopilen datos personales sobre las opiniones políticas de las personas, puede autorizarse el tratamiento de estos datos por razones de interés público, siempre que se ofrezcan garantías adecuadas”, conforme al Considerando 56 del Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE, que se conoce como Reglamento General de Protección de Datos. Aprovechando esa apreciación, que tiene una importante función interpretativa, se ha introducido por la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, una regla en la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, por la que los partidos políticos pueden elaborar perfiles ideológicos de los votantes con una finalidad electoral sin que exista consentimiento del afectado. Concretamente, la Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece en su artículo 58 bis que “Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral” y que “El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial”.

 

Realmente, el problema principal para el encaje normativo de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales es que el Reglamento General de Protección de Datos indica en su Considerando 72 que “La elaboración de perfiles está sujeta a las normas del presente Reglamento que rigen el tratamiento de datos personales, como los fundamentos jurídicos del tratamiento o los principios de la protección de datos”. El artículo 6 de esa misma norma establece que solo podrá producirse el tratamiento de datos personales en una serie de casos, siendo necesario el consentimiento para la situación a la que se refiere la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, y, conforme al artículo 13 del Reglamento General de Protección de Datos, el responsable del tratamiento de datos tendrá que informar al interesado de la existencia de decisiones automatizadas, incluida la elaboración de perfiles, a que se refiere el artículo 22, apartados 1 y 4 de la norma, y, al menos en tales casos, información significativa sobre la lógica aplicada, así como la importancia y las consecuencias previstas de dicho tratamiento para el interesado.

 

La nueva Ley Orgánica de Protección de Datos incumple el Reglamento General de Protección de Datos, norma que ha justificado su propia aprobación, pero también vulnera otras normas más importantes. El artículo 16 de la Constitución indica que nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias, debiendo destacarse que el artículo 18 de la misma norma señala que se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

 

En el Parlamento europeo ya se han llevado las manos a la cabeza con la justificación legal de la libertad de maniobra para los partidos políticos materia de elaboración de perfiles ideológicos en España. Los ciudadanos también tienen motivos para preocuparse, ya que la libre creación y configuración de perfiles electorales va a facilitar que los datos personales de los afectados puedan ser obtenidos por terceras personas, que tendrán la oportunidad de actuar con la información recabada, de modo que todos los ciudadanos acaben fichados y habiendo perdido el control de su identidad.

 

Hay que destacar que la Agencia Española de Protección de Datos ya comunicó que vigilarán la elaboración de perfiles por los partidos políticos. Sin embargo, es difícil que puedan controlar todas las actividades que se desarrollen al respecto, ya que carecen de medios para vigilar el tratamiento de datos de cientos de personas, que se van a ver desamparadas ante el egoísmo electoralista de los partidos políticos, que han dado un paso más hacia la consecución del control absoluto de la sociedad, a la que quieren conocer y manipular para alcanzar el logro de perpetuar su poder.