De Donald Trump y sus cuitas dentro y fuera de EEUU todo el mundo escribe y cree poder vaticinar el resultado final del actual proceso de pre-impeachment concebido por la oposición demócrata para impedir que haga su trabajo en paz y, sobre todo, evitar que vuelva a ganar las elecciones del 2020. Las crónicas de los corresponsales españoles en Washington y Nueva York - tanto de la stalinista TVE, como de los medios afines a Moncloa - hace muchos meses que vienen cargadas de tesis intencionadas y medias verdades. Todos ellos regodeándose anticipadamente del anunciado final deshonroso de Donald Trump como presidente. Puro "wishful thinking", como dicen por allá. Es tanta la gente que ha escrito sobre el tema que, por nuestra parte, habíamos decidido no escribir ni una linea sobre el mismo, pero creemos que ha llegado la hora de que - al menos nuestros fieles lectores - sepan cómo va la trama al día de hoy y qué puede esperarse de ella a largo plazo. 
 
Leemos hoy en uno de los digitales españoles que se atreve a hablar claro el siguiente titular: "Donald Trump: «Todo esto del 'impeachment' es una puñetera caza de brujas»" y no sólo concordamos con el sentido de la frase sino que nos permite utilizarla como introducción a lo que vamos a denunciar:

 

"Abuso de Poder y Obstrucción del Congreso" - los débiles cargos finalmente pronunciados contra Trump, al no atreverse los demócratas a acusarlo de algo más grave - NO son delitos utilizables en un proceso de "impeachment", ni constan en el ordenamiento jurídico, ni en la mismisima Constitución de los EEUU para esos casos a los que ya se han enfrentado cuatro presidentes - Bill Clinton el último de ellos. Los demócratas, dirigidos por la neurasténica Nancy Pelosi, presidenta (Speaker) de la Cámara Baja, a la vista de que los porcentajes de aprobación de Trump no hacen más que subir y que como sigan en sus trece tienen las elecciones del 2020 perdidas de antemano, se reunieron hoy (11/12) en sesión de urgencia a puerta cerrada para debatir si no sería mejor dejar lo del "impeachment" y votar una simple "moción de censura" - que en todo caso naufragaría cuando pase por el Senado, donde los republicanos (más unidos que nunca) son mayoría absoluta. Paralelamente, hoy (11/12) el Comité de Asuntos Jurídicos que preside el senador republicano Lindsay Graham, en una tormentosa sesión que hemos seguido en vivo a través de la cadena FOX, le ha dado un vapuleo espectacular a estas rocambolescas historias de abusos presidenciales y al sucio papel jugado por algunos altos cargos del FBI que, dicho sea de paso, pueden acabar en la cárcel. Y es que en toda esta trama no hay más de opiniones, falsos informes comprados (por Hillary Clinton) y pasados por auténticos por el FBI, conjeturas, sugerencias, oidas de terceros y mucha fantasía. Ni debajo de la alfombra los altos cargos del FBI, de la CIA, de la NSA y Dios sabe de dónde más, han sabido encontrar pruebas que evidencien la comisión de delito alguno por parte de Donald Trump. Nada, nil, cero, zilch. ¿Dónde está el delito que justificaría el impeachment? Es como aquel famoso sketch publicitario en el que dos viejecitas encorvadas se quejaban de que sus hamburguesas no traían carme con aquella frase que llegó a hacerse famosa: "Where is the beef?".

 

Con absoluta independencia de lo que Trump haya podido hacer o no hacer - temas sobre los que ya se han escrito suficientes tonterías - lo cierto es que esta historia del "impeachment" está condenada a fracasar y que sus autores demócratas están reculando en estampida para intentar evitar el daño que esta taimada elucubración le hará a sus candidatos en las elecciones del 2020 - en las que el demócrata Joe Biden, su mejor candidato, está perdido por corrupción, y su alter ego el billonario Bloomberg, al que acaban de movilizar, no parece arrancar con buen pie a pesar de su pantagruélica inversión en publicidad.  Hasta la repulsiva Hillary Clinton, corrompida hasta el potito, parece estar sopesando volver a candidar para vengarse de Trump y de paso sacar del apuro a un partido demócrata totalmente desnortado. Cuando uno escucha lo que dice RTVE y lee la prensa española agradecida a Moncloa y las intencionadas crónicas de sus corresponsales en EEUU, comprende que, aparte de sus limitados conocimientos del país, de su idioma y de sus gentes, se diría que nutren sus trabajos "fusilando" lo que acaban de ver en CNN (anti-Trump y vendida a Hillary Clinton) y cadenas afines, y se han inspirado en lo que ha parido algún comentarista del "New York Times" y del "Washington Post", ambos rábidos anti-Trump, o sea, pura bazofia intencionada que les hace varticinar pedrisco cuando está muy claro que para Trump acabará brillando el sol. En estos momentos, hasta esos medios gringos corruptos y desvergonzados en los que se apoyan nuestros corresponsales empiezan a recoger velas buscando salvar la cara con tesis alternativas a lo que en verdad - como ha dicho Trump - no ha sido otra cosa que "una puñetera caza de brujas".