No podían hacerlo mejor antes de irse, ¡joder! ¡Qué constancia en su empeño! ¡Han conseguido la gloria, y el eterno agradecimiento de un país por lo logrado! ¡Van a conseguir exhumar los restos de Franco a donde quieren! ¡Qué orgullosos debemos estar los ciudadanos de a pie para con estos gobernantes nuestros!

“¡Y una puta mierda!”. Eso es lo que respondo yo. Están volviendo a crear rencillas entre hermanos; con movimientos revanchistas que buscan retroceder en la historia; a los peores momentos de nuestro país, los cuales no queremos ni repetir ni acordarnos de ellos, o que, si hacemos esto último, que sea para no volver a repetirlos.

Pero está claro; el rencoroso de Sánchez y sus súbditos están con la labor de volver a buscar pelea. Parecía todo olvidado, hasta que aparecieron en escena con su antecesor socialista en el gobierno: Sr. ZP. Él comenzó a removerlo todo, y el actual se dedica a continuar su labor, incluso incrementado la intensidad de actuación.

Ahora van a por la exhumación del Caudillo; cuestión de Estado, porque parece que su bagaje en el gobierno será positivo si lo consiguen. Y ahí es cuando intervienen con sus artimañas, utilizando la ley para lo que quieren y esquivándola para lo necesario. Les da igual que los poderes públicos no puedan invadir un recinto sagrado sin la correspondiente autorización eclesiástica o, vulnerar los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede. No importa qué obstáculos haya por medio, que lo tienen que conseguir, y se tienen que ir del Gobierno con su “principal objetivo” cumplido.

Y negarse a que los restos del General, en caso de salir del Valle, vayan a la catedral de La Almudena, donde la familia posee un espacio digno para albergar los restos de su familiar, y que es algo en lo que nadie puede intervenir cuando hay una propiedad adquirida en primer término, y un espacio perteneciente a la Iglesia en segundo término.

Se sabía cuál era el objetivo básico de este nefasto gobierno actual; e intentarán conseguir su meta, aunque sea a costa de herir la sensibilidad más profunda de los sufridos españoles, que suficiente tenemos con acarrear la crisis económica que ellos contribuyeron a acrecentar.