La reciente noticia sobre el centro de menores de Palma, otros críos ejerciendo de proxenetas, ínfima punta del iceberg. Y cortina de humo. El asunto nuclear, mucho más tupido. Y perturbador. De momento, el esbozo. El descenso a los infiernos solo acaba de comenzar. Al decir del canto tercero de la Divina Comedia, senderear ciudades dolientes, llantos duraderos, aniquilar toda esperanza. Rememoremos a mi admirado Friedrich Nietzsche. ¿Cuánta verdad puede soportar un espíritu y a cuánta verdad se puede enfrentar? Este detalle, en definitiva, verdadera medida del valor. Sinteticemos.

Pasta y snuff movies

Uno. Centros de menores, lugares de encierro estatales, la mayoría de gestión privada, preferentemente la Iglesia Católica. 65.000 pavos, aproximadamente, cada vez que un crío es robado a sus padres. Entre 4000 y 9000 euritos del ala cada mes, bamboleo monetario que depende siempre de arbitrarias y antojadizas casuísticas. Resumiendo, cuantos más niños, más se acrecientan los beneficios. Desde luego, los fondos para facilitar este infausto negocio provienen de la funesta Unión Europea. Muy copiosos beneficios. Suculentos.

Dos. No es solo Palma de Mallorca, no son dos o centros puntuales, no son dieciséis niñas, no es España. Cuando exploras un poco la hemeroteca, digital o no, casos sistémicos y sistemáticos. Todos saben, todos callan. Todos pringados. Políticos, fiscalía, psicosociales, maderos, forenses. En España y allende nuestras fronteras. Piensen en los miles de niños desaparecidos, por ejemplo, en nuestro solar patrio, durante las últimas décadas. Literalmente, se los traga la tierra.

El tráfico de órganos, un caliginoso principiar. Aventuren, para continuar, la pornografía. La industria pornográfica snuff se ha convertido en una actividad profesionalizada e hipersofisticada. Llegado el caso, violaciones, torturas y mutilaciones mediante, fieros asesinatos de crías pequeñas. Bebés, desde luego. Un hondón. Ganancias mil veces millonarias. Muy lucrativo.

Pirámide escalada

Tres. Luego agreguen enmarañadas tramas de pederastia. Nacionales e internacionales. Salida de estos menores de los centros para ponerlos a disposición del pedófilo de turno. En singular. O en plural. Pederastas de poder medio. Luego, gateamos la pirámide. El oscuro vínculo entre pederastia y personajes de extraordinaria influencia política, económica, mediática y judicial, dato sospechado en España. Y fuera de nuestra patria. Gente muy, pero que muy influyente. Banqueros, terratenientes, gallifantes, jueces. Y largo etcétera de élites depravadas. Mala gente.

Cuatro. Transitando los dantescos círculos del infierno, existiría lo que se denominan "ceremonias de iniciación". Chunguísimos ritos iniciáticos. La cosa se trata de tenerse mutuamente cogidos de los huevos unos a otros en algo muy feo -violación, torturas, crímenes- en los que han participado todos y donde, además, existirían pruebas audiovisuales para demostrarlo. Nadie puede escapar. Si cae uno, caen todos. Si uno traiciona al grupo, se hundirá también él. Atrapados todos en una densa e incorpórea red, los negocios de los cómplices en esas perversiones, incrementados. Favores mutuos. La lealtad al grupo está asegurada de por vida.

Y, tuétano, si alguien quiere entrar en el grupo para enriquecerse o lograr sumo poder debe consentir, faltaría más, este juego maligno. El puto poder impune. He ahí la clave. Técnicas mafiosas de acreditada validez. La pedofilia VIP practicada por deporte, tedio y, remate, chantajear a los miembros de la red. Razón de Estado. Narco-Razón de Estado, mejor expresado. El genial Stanley Kubrick, conocedor de tantos secretos, sabía perfectamente lo que sucedía. Nos lo quiso describir en Eyes Wide Shut. No pudo. O lo hizo de mala manera.

Cinco. Conecten los puntos y alcancen sus propias conclusiones. ¿Locura? ¿Paranoia? ¿Avería? Hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día. En fin.