No hay nada más agradable que empezar los días de verano desayunando en mi cafetería de la Costa del Sol, camareros que te reciben con ganas de jarana desde por la mañana y te sirven sin preguntar porque ya te conocen desde hace años. Lo único negativo es que a veces tienes que oír los comentarios de un canal de noticias de fondo, de esos que se dedican a adoctrinar en los mandamientos de la sacrosanta religión gili-progre sin que el grueso de espectadores sea consciente.

 

Recuerdo una mañana que se trataba de algo “muy serio” porque a los “demócratas de toda la vida” les irrita ver cómo a estas alturas de consolidación de las paridas gili-progres, tras décadas de propaganda, autocensura, prohibición por ley, más miles de películas con los rollos surrealistas y subvencionados de la ruinosa  izquierda, y adoctrinamiento en las aulas, y domino de la kultura con k, etc; haya quién se atreva a organizar un partido de fútbol cuyo lema es "por la familia, no al matrimonio homosexual". Ocurrió en verano de 2014 y vino la policía municipal a retirar la pancarta, si hubiera sucedido en 2019 hubieran acabado en galeras o directamente ya no se hubieran atrevido. Son pequeños sucesos llevados a cabo por pequeñas organizaciones, pero que les vienen de perlas a los censores para mostrar a todos los demás lo que no se debe hacer: ¿no se habrán creído que vivimos en un régimen de libertad?

 

Por poner algún ejemplo, sin ir más lejos leo hoy que la película Aterriza como puedas de 1980 tiene 176 gags de humor que muchos hoy en día serían tan “políticamente incorrectos” que nadie los incluiría. Lo mismo pasaría si pensáramos en los humoristas que salían en los 80 en la TV española haciendo chistes sin maldad sobre mariquitas, gangosos, locos o algún negro: a día de hoy cómo mínimo se aplicaría la autocensura o directamente la prohibición e incluso multas y sanciones. 

Por su parte Sánchez Dragó que pasó por la cárcel franquista, opina que ahora hay mucha menos libertad que en los 50, 60 y 70; y a todo esto, Pérez-Reverte, añade en una reciente entrevista en ABC que “Nunca hemos sido menos libres. Yo viví los 70, aún bajo el franquismo, y fuera de la política, la libertad era absoluta. Ahora vivimos entre montones de inquisiciones. Y este puritanismo espantoso. Nunca he sentido mi libertad personal tan amenazada como en los últimos 10 años. La estupidez es una mala compañera de viaje de la libertad”.

 

Ciertamente la atmósfera es cada vez más asfixiante,  por no hablar de la falta de libertad que existe para poner aunque sea un pequeño negocio sin perderse en no sé cuántas regulaciones de cada administración y al pago de numerosos impuestos. Cada vez hay menos libertad, no sólo por el control y la información que proporcionan de nosotros los dispositivos tecnológicos, sino por eso que llaman como “corrección política” y que no es más que sometimiento personal a la ingeniería social que practica el totalitarismo del marxismo cultural de nuestra época y que promete acabar en otra tragedia para Occidente como todos los planes socialistas totalitarios anteriores. Sólo en teoría actualmente se disfruta de todas las libertades pero pruebe a ejercer alguna.