Brindamos por la salud de Don José Ignacio y por el fortín…

SIEMPRE P´ALANTE.

¡Laus Deo!

El gran compositor romántico austriaco Franz Schubert (1797-1828), compuso ocho sinfonías, y la última es llamada “la incompleta”, de una belleza exquisita, pero con el misterioso mensaje de lo incompleto, se supone que como una sombra de la corta vida (31 años) del compositor.

Las sinfonías musicales, como las de la vida, están llamadas a su desarrollo hasta la última nota en la cadencia final sobre la “dominante” o la “plagal” en pianísimo o en fortísimo, pero realizando su cometido trascendental w imborrable para la historia.

Viene este símil musical a la gran “sinfonía” pedagógica, apologética y doctrinal de la valiente y testimonial revista “Siempre p’alante”, fundada y sostenida por el providencial Padre don José Ignacio Dallo Larequi, que desafiando acometidas de sus superiores eclesiásticos, ha logrado defenderla y sostenerla hasta haber sobrepasado el número 800 en febrero del paso 2018…

Una vez más, agradecemos públicamente su gran labor, al tiempo que elogiamos y alentamos su celo apostólico, rodeado de sus colaboradores y leales católicos que han encontrado en el espíritu de esta revista el eco siempre fiel a la moral y al dogma católicos, manteniendo esa voluntad inquebrantable de la perseverancia en lo que por esencia de Verdad, es eternamente nueva, orientativa y perfumada de la fragancia de los siglos, al ser Verdad revelada, y los siglos nada pueden contra la roca en que Cristo, Nuestro Señor, fundó su Iglesia.

Don José Ignacio Dallo, a sus 84 años, muestra los signos del cansancio físico, lógico, aún en el batallador más aguerrido y fortalecido con la gracia de Dios. Se trata, pues, de seguir en la brecha de la defensa de las eternas verdades que dan sentido a la vida humana en lo sobrenatural, en las virtudes teologales y morales; en los sacramentos y medios de santificación como corazas inexpugnables contra todos los enemigos, internos y externos, del camino de peregrinación que es la vida, llena de pruebas constantes en las que hemos de demostrar lo que somos, insertos en el apoyo de la gracia divina.

Recibir el aliento espiritual de esta publicación es la sinfonía completa para el rebaño del Reinado de Cristo, cuyos fortines no pueden ser derribados por las puertas del infierno.

Se pueden aniquilar los cuerpos y los medios externos representativos de la fe, pero ésta es imborrable e indestructible por ser espíritu creado a imagen y semejanza de Dios; esencia divina que nada tiene que ver con la caducidad y la temporalidad de la materia.

Por eso mi “Te Deum” (para voces solistas, coro mixto y orquesta), dedicado en acción de gracias a esta labor pastoral de pura catolicidad, no lo dejé incompleto… Que siga la revista de pura cepa católica y aragonesa alegrando el alma y la voluntad de sus correligionarios, aunque sea mensual, para mantener la esencia de la secular y españolísima fe católica, apostólica y romana, cuando más falta nos está haciendo en estos tiempos de la “gran tribulación” que corre a pasos agigantados.

Las continuas catástrofes actuales son más sobrenaturales que naturales, y no queremos reconocer estos urgentes avisos del Cielo.

Brindamos por la salud de Don José Ignacio Dallo, y por el fortín… Siempre P’Alante. ¡Laus Deo!.