El ocho de Marzo ha terminado copado por la extrema izquierda que con su excelente aparato de propaganda ha transformado lo que debería ser un día basado en la defensa de los derechos fundamentales, se ha transformado en una fecha de odio. Aquí va mis primeras líneas, para que no se lleve las manos a la cabeza el lector en estos momentos. Por supuesto que creo que la mujer debe realizarse a sí misma. De hecho puedo decir, y me voy a poner en plan abuelo cebolleta. Que vengo de una familia donde al morir mi padre siendo yo un niño de nueve años y mi hermana de cuatro. Nuestra madre nos sacó adelante ella sola, sin necesidad de tener que depender de nadie. Se le cuestionó por el simple hecho de no tener una pareja y con ello estar varios años con el corazón en un puño con el miedo a perder nuestra custodia. Yo siempre he escuchado y todavía lo hago a mi madre. Una persona que nunca dejó que se le catalogara de "señora de.."

Pero a sus cincuenta y seis años y al igual que muchas otras mujeres de su generación. No entiende como este nuevo feminismo nacido, no en la calle sino en los partidos políticos de extrema izquierda. Ha tomado un rumbo en cuestión de unos cuantos años, de una especie de esquizofrenia en la que mediante al mandamiento liberal de que toda mujer es buena por naturaleza y la culpa la tiene el hombre por el hecho de haber nacido hombre, estamos llegando a unas cotas verdaderamente preocupantes. Como he dicho en otras ocasiones, estamos llegando a la dictadura, la imposición mediante la propaganda del pacifismo, un pacifisimo que no duda en sacar su lado más violento en cuando no opinas lo que ellos pregonan. En lo referido a que le mujer es buena por naturaleza. Tenemos informes de la criminología Española en los que se ha visto como la mujer al igual que el hombre, ha matado por celos. Ha matado por defensa propia al igual que por interés . En definitiva, hemos visto como la mujer al igual que el hombre. Son personas con sus defectos y virtudes. No quiero al igual que muchas de las personas que denuncian esta imposición, en que se nos trate a los hombres como un cero a la izquierda.

 

Algo que también muchas de las personas, de las primeras feministas de los años sesenta, están viendo con preocupación ¿Que está ocurriendo? Es lo que se preguntan. En definitiva. Puedo decir que he visto a mujeres desempeñar cargos en el mundo profesional al igual que los hombres, y lo han hecho y lo hacen de forma excelente. Son las que hablando con muchas de ellas, dicen en referencia a muchas de las que pregonan a gritos la lucha contra el patriarcado. No saben lo que es levantarse a las cinco de la mañana para ir a trabajar para poder mantener a su familia o para poder pagarse unos estudios. Esas mujeres no las veremos salir por las calles enseñando los pechos o orinando en las aceras. Tienen el tiempo ocupado en levantar nuestra nación mediante su esfuerzo y conseguir así que se logre la verdadera igualdad, en base a la capacidad a la hora de desempeñar ciertas funciones.Sólo mediante el ejemplo se pueden llegar a hacer muchas cosas en este sentido y en otros. Esa es una filosofía que he seguido durante años y no me ha fallado. Todas estas feministas de nuevo cuño no las veremos defender a mujeres como Marie Curie o Agustina de Aragón, María Pita o la mismísima Juana de Arco. Este nueva cuña feminista no entiende de buena cultura ni tampoco de historia.