Leíamos días atrás en "Libre Mercado/Libertad Digital" un artículo de agencias sobre la última parida de nuestro "doctor cum fraude" Pedro Sánchez, consistente en "descarbonizar" España de aquí al 2050, prohibiendo todos los vehículos a gasolina, diesel e híbridos, cerrando todas las centrales nucleares y aplicando una fortuna en subvenciones a las energías renovables, pero - eso sí - sin decir cómo narices piensa garantizar que tan ingenua visión pueda llevarse a cabo. Como siempre, confía en que todo un reguero de límites y prohibiciones a nivel regulatorio, impuestas por las bravas a espaldas del Congreso, y la inversión de decenas de miles de millones de euros - que no se sabe de dónde saldrán si no lo hacen del bolsillo de todos los españoles - puedan dar cumplimiento a esta majadería política que conviene averiguar de dónde ha salido, ya que la azotea de Sánchez no es capaz de parir y anunciar semejante revolución energética sin que poderosas entidades le hayan dado garantías de factibilidad y oportunidad política.

 

Una vez más, nuestro "doctor cum fraude" no ha tenido en cuenta que las legislaturas se limitan a cuatro años y que sucesivos cambios de gobierno en las próximas décadas pueden convertir esta gran parida visionaria en papel mojado. Ni corto ni perezoso, Sánchez ha anunciado que el Consejo de Ministros aprobará - quizás ya este viernes - las tres herramientas con las que el PSOE sueña con convertir a España en un país completamente "descarbonizado" en los próximos 30 años: el anteproyecto de Ley de Cambio Climático, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y la Estrategia de Transición Justa. ¿El objetivo? Que España vuelva a ser el referente mundial en energías renovables y en la lucha contra la emisión de CO2 a la atmósfera para frenar el cambio climático, una motivación de por sí loable si no escondiera objetivos ideológicos, como veremos más adelante. Como las tres fases del proyecto serán en su momento analizadas y comentadas detalladamente por la prensa industrial y financiera, no entraremos en los detalles de cada una de las tres iniciativas, salvo para insistir en el hecho de que son cifras que no se sabe de dónde han salido, ni de cómo y quiénes las han calculado, ni parecen tener más fundamento que el de pontificar a bombo y platillo, con las elecciones a la vuelta de la esquina, que Pedro Sánchez es nuestro más insigne planificador estatal.  

 

Lo que no podemos ocultar es que el visionario aumento de la generación eléctrica mediante renovables - del 40% actual al 74% en 2030 y al 100% en 2050 - obligará a los españoles a un elevado porcentaje de autoconsumo, a la vez que trae el consiguiente cierre escalonado de las centrales térmicas y nucleares y de todas las explotaciones de carbón y fósiles combustibles. Paralelamente, el Gobierno prohibirá la venta y matriculación de vehículos a gasolina, diesel e híbridos, de forma que en 2050 todo lo que circule lo haga por electricidad. Para paliar los efectos de toda esta marabunta de restricciones, el Gobierno dice que creará un amplio paquete de ayudas y subvenciones públicas de todo tipo, tanto para impulsar esta particular transición verde como para compensar a los sectores y comarcas que puedan resultar perjudicados, que será prácticamente toda España. Como se está hablando de paquetes de inversiones público-privadas descomunales - uno de los cuales ascendería a la friolera de 237.000 millones de euros de aquí a 2030, el Gobierno se apresura a aclarar que de esta cifra sólo 47.000 millones corresponderán a inversión pública estatal, autonómica, local y europea, y añade que el Ejecutivo contempla la posibilidad de financiar parte de dicha cuantía mediante la emisión de "bonos verdes" (sic). ¿Bonos verdes? ¿Ya ha confirmado el Gobierno si los españoles estarían dispuestos a comprar algo que tanto se asemeja al Timo de la Estampita? Y eso no es todo: Sánchez habla de "convenios de colaboración" para unas comarcas mineras y zonas afectadas que estarán en pie de guerra, con unos sindicatos acogotados por la precariedad y la pobreza; de un "Plan de Acompañamiento en Automoción" (?), un curioso "Estatuto del Consumidor Electrointensivo"; un marco de apoyo a la cogeneración y un "Plan de Rehabilitación Energética de Edificios", entre otras "visiones" de más que dudosa factibilidad. Para endulzar la tarta el Gobierno promete "más de 300.000 nuevos empleos verdes" en la próxima década, ligados a servicios, industria y construcción, y tiene la audacia de repartirlos - en porcentajes muy concretos - entre los distintos sectores que se supone los generarán. Lo que no dice es cuántos empleos se perderán con tanto cierre. En resumen: Una ensalada muy verde, de un Gobierno muy verde para estar donde está, cuya verdura aún causará imprevisibles daños al país por corto que sea el tiempo que le quede de estar "okupando" la Moncloa.
 
Pero veamos de dónde viene tanta locura. Como casi todo, de los Estados Unidos, donde de la noche a la mañana ha surgido con ímpetu la figura de una joven latina - Alexandria Ocasio-Cortez - elegida como diputada demócrata por Nueva York, que se suma al alud de demócratas que sueñan con candidar a la Presidencia de los EEUU en 2020. Esta joven - tan parecida en su aspecto y su modus operandi a la podemita Irene Montero - acaba de inaugurar su "Green New Deal", una completa renovación gubernamental de cada aspecto de la vida del ciudadano norteamericano, garantizando un amplio abanico de beneficios y subsidios para todos - incluidos los que no deseen trabajar - y propugnando el completo abandono de los combustibles fósiles, incluyendo la prohibición de la aviación comercial, y muchas otras medidas como la obligatoriedad de la eficiencia energética y la renovación de todos los edificios de EEUU. Un programa para el que ni EEUU tiene dinero suficiente, ni ninguno de los políticos actuales viviría el necesario número de años para contarlo. Esta gigantesca elucubración pronto ha recibido el apoyo de otros congresistas demócratas de querencia socialista, como Kamala Harris (Dem.por California), Cory Booker (Dem.N.York) y Elizabeth Warren (Dem.por Mass.) - ésta última conocida como "Pocahontas" por presumir falsamente de ascendencia nativa americana. Todos ellos grandes oportunistas, grandes demagogos. Y no están solos. Nada menos que 45 congresistas demócratas se han apresurado a apoyar el "Green New Deal" que - todo hay que decirlo - fue cocinado por tres organizaciones de la extrema izquierda americana, como Occupy Wall Street, Black Lives Matter y - no podía faltar - la fundación personal de George Soros.

 

Dadas las gigantescas magnitudes de todo lo que se mueve en EEUU, por exigencias de espacio no puedo (aunque ya quisiera) entrar a listar los grupos extremistas, los agitadores conocidos o los grandes donantes de este movimiento tan absurdo como peligroso. Baste entender que, en el seno del Partido Demócrata norteamericano ha acabado formándose un "partido dentro del partido", compuesto por visionarios y extremistas socialistas cuya única misión es agitar y derribar el actual modelo de sociedad democrática que han votado los ciudadanos de ese gran país. Y ese "partido" es la fuente y la semilla del "Green New Deal", la nueva concepción de la sociedad del futuro que alguien, algún asesor imbécil, le ha vendido a Pedro Sánchez. No me extrañaría que el propio Soros le vendiera la idea en el curso de aquella visita que, de noche y en el mayor secreto, le hizo a Moncloa hace algunos meses. Y nuestro "doctor cum fraude" - que también encabeza un "PSOE dentro del PSOE" - la ha guardado, estudiado, madurado y sacado de la alacena para utilizarla como gran arma secreta en las elecciones que se aproximan. Pedro Sánchez dará a luz su "España Verde", o como le dé por llamar a su personal visión de la España en 2050, y presumirá de las cifras que el plan promete, sin saber ni poder justificar de dónde han salido ni qué las garantiza. Un nuevo despropósito de un sociata plagiario que, puestos a plagiar, ha plagiado el "Green New Deal" de la gringa Ocasio-Cortez y se ha quedado tan fresco. El que venga detrás, que pague los platos rotos. Pobre España pobre, en manos de semejante irresponsable...