La Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería 379/2019, de 30 de septiembre, ha condenado Ana Julia Quezada porque asesinó al niño Gabriel en la localidad almeriense de Níjar, según se declaró probado un jurado popular por la comisión de un delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco, de dos delitos de lesiones psíquicas causados a los padres del menor y por dos delitos contra la integridad moral. Son varias las penas impuestas, pero destaca la pena de prisión permanente revisable, que se establece junto con otras sanciones de menor relevancia y con la responsabilidad civil derivada de los delitos, que provoca que Ana Julia Quezada tenga que pagar 250.000 euros a cada uno de los padres del menor asesinado y 200.203 euros por los gastos generados por las labores de búsqueda del menor, cantidades que difícilmente podrá abonar.

 

Hay que decir que la cuestión más interesante es la de la pena de prisión permanente revisable que se ha impuesto para Ana Julia Quezada y que podría ser revocada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía o por el Tribunal Supremo. Como indica el juez José Vázquez Taín, en un artículo titulado “La grieta del asesinato alevoso” y que fue publicado en el diario ABC, “para imponer la prisión permanente revisable, el código exige que se trate del asesinato de un menor, no del homicidio del mismo”, destacando el autor del texto que “esa condición de menor, enfermo, incapaz, ya la hemos tomado en cuenta para agravar el hecho de homicidio a asesinato”, luego “si además le imponemos la prisión permanente revisable estamos utilizando la misma circunstancia dos veces, para pasar de homicidio a asesinato, y para incrementar la pena de asesinato hasta la prisión permanente”, algo aparentemente irregular en la medida en que “en nuestro derecho penal está proscrito el doble castigo de la misma circunstancia”. La Sentencia del Tribunal Supremo 716/2018, de 16 de enero de 2019, recoge estas ideas y establece que “Ya advertía el Consejo General del Poder Judicial en su Informe al Anteproyecto que daría lugar a la reforma operada por LO 1/2015 que la circunstancia primera del art. 140.1, evidenciaba una tendencia al non bis in idem, pues buena parte de los supuestos a los que se refiere (menor de edad o persona especialmente vulnerable) terminarán en la alevosía en atención a la construcción jurisprudencial de la misma”. Posteriormente, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha 16/2019, de 13 de junio, señaló, en relación los crímenes de Pioz, que “que no concurre la circunstancia de ensañamiento en el asesinato de los menores y que en todo caso no procede por vulnerador de la prohibición del nom bis idem la aplicación del subtipo agravado del artículo 140. 1, 1ª del CP”, ya que “se trata de dos asesinatos cualificados por la alevosía, cimentada en la especial vulnerabilidad e indefensión de los niños en razón a su corta edad, por cuyo motivo estamos en presencia de dos asesinatos del artículo 139. 1, 1ª del CP”.

 

Es cierto que la Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería 379/2019 recoge una argumentación muy sólida para justificar la imposición de la pena de prisión permanente revisable a Ana Julia, ya que la resolución afirma que en el caso analizado concurre la alevosía convivencial o doméstica, que “que en palabras de la STS 527/2012 de 29 junio, se la ha designado como una modalidad especial de alevosía, basada en la relación de confianza proveniente de la convivencia, generadora para la víctima de su total despreocupación respecto de un eventual ataque que pudiera tener su origen en acciones del acusado (SSTS 1289/ 2009 del 10 diciembre, 16/2012 del 20 enero)”, tratándose, “por tanto, de una alevosía derivada de la relajación de los recursos defensivos como consecuencia de la imprevisibilidad de un ataque protagonizado por la persona con la que la víctima convive día a día (STS 39/2017 de 31 enero; o 299/2018, de 19 de junio)” que no provoca “la procedencia de la prisión permanente revisable pues la alevosía apreciada por los miembros del Jurado se basa en la forma de comisión delictiva, sorpresiva, inopinada, y en la relación de confianza que existía hacia la persona de la acusada por parte de (Menor)- alevosía convivencial-”, pues “En este caso hay alevosía con independencia de la edad de (Menor)” y “es procedente la hipercualificación prevista en el articulo 140.1.1 del Código Penal en atención, ahora sí, a la edad del pequeño (8 años)”. Sin embargo, serán el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y el Tribunal Supremo los que deberán verificar si la Sentencia de la Audiencia Provincial de Almería 379/2019 ha resuelto correctamente el caso conforme al ordenamiento jurídico.