Tenía que llegar el turno del Ministerio Fiscal y como no podía ser de otra manera, los delincuentes, independentistas y traidores al país, escuchan durante horas como sus actos son tipificados como graves atentados contra el Estado de Derecho. Esto concluirá con la petición de penas máximas que el código penal estipule y que el proceso pueda soportar.

Lo curioso del caso, pleito, causa o como lo quieran llamar es la relación de estos maleantes con un calificativo que les define a la perfección y que no es otro que el de cobarde.

Nacemos para morir y creer en Dios o no, es lo de menos para pensar lo intrascendente de lo que cualquiera de nosotros somos para el resto del mundo. A veces pienso en ese número imposible de generaciones y generaciones que desde el principio de los tiempos ha pisado la faz de la tierra y me hago preguntas absurdas, solo comparables a los actos de Sísifo, para determinar que soy una verdadera mierda en comparación con todo lo que me rodea. Pero una vez entendido eso y esclavo de mis actos y palabras, trato de mantener una dignidad que en ocasiones me ha metido en agujeros profundos de los que me ha costado salir.

El Juicio al Proceso Independentista ha dejado claro dos cosas. Una de ellas es la culpabilidad de todos y cada uno de los procesados y otra es la cobardía que albergan en el interior de su alma.

He asistido a alguno de los míticos juicios que se han celebrado en este país y siempre he contado el testimonio verdadero sobre lo que me preguntaban, he tratado de esclarecer lo mejor que he podido los hechos por los que me citaron y aunque nunca he sido imputado en nada, es cierto que las salas tanto administrativas como penales, producen cierto respeto aunque acudas en calidad de testigo. Y eso es lo que les ha pasado a los terroristas catalanes.

Hicieron un referéndum que confiesan no tenía validez. Siempre han respetado La Constitución aunque se pasaron por el forro de los cojones todos los autos judiciales que se cuentan por decenas y les ordenaban tomar una dirección diferente. Siempre estuvieron al lado del gobierno central y no reconocen ni el amarillo del sol. En definitiva lo que ya sabíamos que iban a decir en esa lucha por no entrar en prisión por el resto de sus vidas.

Si no fuera porque independientemente de la ejemplar y justa condena que les será impuesta, saldrán libres de todo pecado en un transcurso de tiempo demasiado corto para lo que cualquier ciudadano de bien desearía, estos golpistas deberían de pudrirse en la peor cárcel que nos podamos imaginar, ya que no podemos llegar a entender lo que hubiera pasado si se hubieran salido con la suya.

Jamás olvidaré aquella frase que nos dejó un sabio de Egina que decía, que no hay persona al que el amor no le haga valiente. Es evidente que esta panda de gandules, siente poco amor por Cataluña. ¡Se han cagado vivos!