Con el "Open Arms" está ocurriendo lo que le ocurrió a Calomarde cuando la augusta dama le propinó la tremenda bofetada: "Señora, manos blancas no ofenden" - como ahora pretende la extrema izquierda - pero la cara se hincha. Y la cara de esa desvergonzada ONG catalana operadora del "Open Arms" no hace más que hincharse con el incesante volumen de evidencias que los medios están sacando a flote. Ni siquiera el brillante desembarco en Lampedusa de sus últimos "rescatados", con abrazos a go-go, entonando à capella el "Bella Ciao" de los partisanos comunistas (que todos sabemos cómo lo han aprendido), de darse el primer atracón de pizza y viandas aportadas por la mala conciencia italiana, y de dirigirse muchos de ellos (vimos al menos cuatro, todos ellos argelinos) a hablar con sus familias, telefonito en mano, ni siquiera todo eso - repito - ha podido dispersar el tufo a fraude, a cuchufleta mediática, a complicidad de TVE y de los indepes catalanes en esta pantomima, y el bien fundado sentimiento de que esa gente (por muy pobre gente que sea) acababan de representar la más trascendental comedia de su vida. ¿Refugiados ? Ni de coña. Emigrantes ilegales, sí, algunos de ellos sin la menor posibilidad de integración en Europa, bien por viajar tullidos, o por su intransigentes creencias religiosas, o por los atavismos ancestrales de sus respectivas sociedades. Pero la hinchazón en la cara de la fraudulenta ONG ha acabado contagiándose a sus homólogas en distintos escenarios, como veremos a continuación.

 

En primer lugar, recordemos que, con el "Open Arms" incautado (ojo, temporalmente) en Sicilia - solución impulsada por su ONG para no caer en una incautación definitiva si tocaba puerto español (lo que explica su negativa a todas las alternativas propuestas por el "Gobierno en funciones") - aún queda por resolver el similar caso del "Ocean Viking" de Médicos sin Fronteras (MSF) que con sus 365 "trasvasados" lleva 13 días sin tocar puerto. Los medios proclives a las tesis socialistas y podemitas ya han empezado a redoblar tambores subrayando la pésima, pesimísima, situación psicológica y física de los embarcados y la terrible, espantosa y alarmante conflictividad a bordo del buque. No han faltado periodistas, doctores, asesores y concejales municipales hablando de lo mal que está todo en el "Ocean Viking" de MSF y de la necesidad imperiosa de permitir el desembarco de esas gentes. Al menos en el "Ocean Viking" no viaja ninguna reportera de TVE que nos amargue las sobremesas con sus lamentos de plañidera, pero ya se encargan los servicios centrales de TVE de restregarnos el caso por la cara en todos sus Telediarios. Como los operadores de este buque, además de MSF son los de la ONG francesa "SOS Mediterranée", es de esperar que TVE vaya bajando el tono y, según se desarrolle este nuevo episodio, encuentre otra forma de rellenar sus vacios informativos con temas más trascendentes.

 

Pero el caso pendiente del "Ocean Viking" no es el único del que quizás hablarán en breve nuestros medios. Una información procedente de las Vascongadas, fechada en San Sebastián, anuncia la prevista salida el próximo día 27 de Agosto de otro buque "rescatista", esta vez vasco, el "Aita Mari", que estaría atracado en el puerto de Pasaia a la espera de que las autoridades marítimas le concedan el obligatorio despacho (permiso para zarpar). El vicepresidente de Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), Iñigo Gutiérrez - que debe ser el baranda del "Aita Mari" y su director de operaciones, para bien o para mal - señala que todo está preparado para la salida y que no hay más problemas que los que provocan los que otorgan o deniegan los permisos para zarpar. Sus declaraciones parecían anticipar "la incertidumbre de lo que va a pasar, porque la situación cada día se está complicando más". Gutiérrez insiste en el tópico del "terrible goteo de personas ahogadas por salvarse la vida" para señalar que "con lo que está pasando, con 100 personas más ahogadas en aguas de Libia, entendemos que denegarnos el despacho sería muy, muy complicado de justiciar", concluyendo que espera poder zarpar la semana que viene.

 

Como todos los involucrados en este indigno tráfico de seres humanos, Gutiérrez no duda en mentir cuando primero señala que el despacho se referiría al transporte de materiales a Grecia y luego se contradice afirmando textualmente: "Si se consigue zarpar y tras "circunvalar la península", el objetivo del Aita Mari es alcanzar el Mediterráneo, hacer un repostaje de lo que se haya consumido en el viaje y de combustible y acercarnos a la zona de Libia para hacer observación y, en el caso de que sea necesario, rescate de la gente con la que nos podamos encontrar en la mar". En caso de que sea necesario, dice, y se queda tan fresco, cuando más adelante tiene la inmensa caradura de afirmar: "Difícil sí, pero no imposible, porque quienes deciden hacerse a la mar para salvar vidas tienen que superar importantes escollos" - es decir, que con independencia de que el despacho (permiso para zarpar) le sea concedido por las autoridades españolas para llevar materiales a Grecia, ellos han decidido "hacerse a la mar para salvar vidas", que es la única misión que contemplan, sea o no constitutiva de desobediencia y posible Fraude de Ley.   

 

Para la singladura planeada, el "Aita Mari", un viejo atunero, ha sido remodelado con una sola idea en la mesa de diseño:  La de desviarse a la costa de Libia para trasvasar inmigrantes ilegales, tal y como estaba haciendo el "Open Arms" - con cuyas lanchas, las de MSF aparecen en compañía de las de los traficantes de Al BIja Boys. En el atunero trabaja un equipo compuesto por "siete tripulantes profesionales (capitán, dos oficiales, dos jefes de máquinas, un mecánico engrasador, y dos marineros). Además embarcaremos dos voluntarios de equipo sanitario, tres más de equipo de socorro, un cocinero y, quizá, dos personas de prensa: un fotógrafo y una periodista". (Adiós, otra periodista como la de TVE). Al buque se le ha dotado además de una enfermería - una especie de UVI móvil - y una bodega habilitada para tratar a "las mujeres y los niños". También se han montado dos duchas y dos baños en cubierta para que "la gente que recojamos del mar puedan hacer sus necesidades con dignidad e intimidad y puedan limpiarse de esa mezcla de orines, combustible y sal de mar". Otra mejora ha sido la de un nuevo equipo de desalinización y la ampliación de los depósitos de agua dulce. Dice la nota vasca que "La pasada semana el equipo de Aita Mari se reunió con el del barco de rescate alemán Alan Kurdi para ver "cómo han organizado las comidas de las personas rescatadas. Nos han dado unas instrucciones muy útiles para dar de comer muchos días a mucha gente". El informante concluye subrayando: "No somos una cuadrilla de veinteañeros inconscientes, todas las intervenciones en el barco han sido dirigidas por un ingeniero naval, los proveedores son todos profesionales. Todo se ha hecho sabiendo a lo que se va a dedicar".

Estamos convencidos de que, con tanta explicación, nuestros lectores ya se habrán hecho una indeleble idea de lo que el "Aita Mari" piensa hacer en alta mar, digan lo que digan sus operadores para que las autoridades les den un permiso para zarpar que - a la vista está - es papel mojadoPretender que el viejo atunero se va a limitar a transportar materiales de rescate a Grecia y que sólo intervendrá en algún "rescate" cuando las circunstancias le obliguen a ello es, en verdad, un desvergonzado insulto a nuestra inteligencia y a la de las autoridades españolas - claro está, si éstas se dejan engañar, porque ya en otra ocasión, cuando el "Aita Mari" se encontraba doblando Gibraltar "rumbo a Grecia con un cargamento de material sanitario" (menuda tropa de embusteros) las autoridades les avisaron de que no podían salir de aguas españolas. Si, como suponemos y deseamos, nuestras autoridades no se dejan engañar y hacen que el "Aita Mari" se pudra en Pasaia hasta que lo de Libia se aclare - so pena de tener que enfrentarse a otro "Open Arms", vasco para variar - quizás aún veamos un final feliz al inhumano tráfico de migrantes ilegales que está sembrando de cadáveres las playas de aquella conflictiva zona. Eso será si, Dios mediante, al voluble Pedro Sánchez o a alguna de sus meninas no se les ocurre dar nuevo golpe de timón y tenemos que ver cómo la situación se invierte - en Libia como en el Estrecho - en beneficio de ese despiadado sorismo migratorio que tanto parece gustar a sociatas y podemitas. Pronto lo sabremos.