Decisión arbitraria de la Organización Mundial de la Salud: todos los 19 de octubre se celebra mundialmente el día internacional de la lucha contra el cáncer de mama con el objetivo de “crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos”. Macho, qué ridis son. Y depravados. La mafia de la onusina OMS, como La Tacones, dando lecciones de castidad. Con el necesario e imprescindible auxilio, para consumar sus chifladuras globalistas, del Gran Capital y el Estado.

 

Noble causa, pasta a tutiplén

Gran Capital, veamos. Las compañías ligadas a la causa del cáncer de mama son por lo general aquellas que brindan productos para la mujer (joyería, cosméticos, ropa, higiene femenina). A veces sí, a veces no. Ejemplos, vuela pluma. El Corte Inglés se guarrea de rosa para batallar contra el cáncer de mama, iluminando sus innúmeras fachadas que nos invitan al orgiástico consumo. Banco Santander ofrece Generación 81, un 50% de descuento al contratar un seguro de protección familiar. Seguro que te ofrece otros 30.000 pavos del ala en caso de diagnóstico ginecológico. Cuánta generosidad. Prosigamos este rosáceo acontecer. Carrefour y Ausonia ponen en marcha la campaña #MelenasPoderosas contra el cáncer de mama. Alliance Vending despacha más de un millón de vasos de café apoyando el combate contra el cáncer de mama. Multiópticas también se agrega a la desalmada engañifa con un pack compuesto por un estuche, una gamuza, unas gafas y un cordón en tono rosa. La marca de moda C&A lanza The Reminder Bra. Sujetadores muy chulis. Gentucilla. La firma de abanicos artesanales The Viana Fan ha forjado un modelo de lino rosa para colocar su granito de arena. Su caquita de perro, mejor dicho. ChicBack ha pergeñado un sujetador con tiras intercambiables y decorativas en la espalda. Las tiendas Natura mercadeando con pañuelitos rosas. 

Otra Natura, también, tan naturales ellos. Natura Bissé, firma de cosmética que cumple este año sus dos lustros de vida comercial, ha querido conmemorarlo con un programa centrado en el asesoramiento para el cuidado de la piel en personas que se encuentren en tratamiento oncológico. Mango y la Fundación Fero aúnan nuevamente energías y vigores. La marca de ropa ha puesto a la venta una nueva colección de camisetas, sudaderas y otros productos. Sin olvidar a los clásicos Estèe Lauder, Avon, Revlon. Incluso Yoplait (cuánta proximidad entre los productos lácteos y el cáncer de mama, conjurándose las industrias cárnica y láctea para atiborrar de repugnantes hormonas de crecimiento a las terneritas). ¡Ey, majetones! ¿Alguna empresa de aluminio (el carcinógeno más potente) que colabore? Sería la rehostia.

 

Noble causa, robos de salud y vida

El Estado, columbremos. El monstruoso Leviatán. Opulencia de ayuntamientos con lacitos rosas. Los Exclamadísimos Consistorios de las pollas en cebollas. Cursis. Payasos. Reyes de los payasos. No con mis impuestos. El Gobierno de Castilla La Mancha anima a las mujeres de la región a participar en los programas de prevención del cáncer de mama. Las cataratas del Niágara, de rosita imbécil. Demencia planetaria. Ocupando el espacio público. Y metiendo sus (obscenas) garras estatales - con sus maderos y togados para enderezarte- en la vida de la gente. Vigilancia. Control médico. Medicalizar en masa. Sometimiento sobre tu vida. Y, por supuesto, las carreritas y maratones y medias maratones, cual esforzados Kipchoges. Correr es de cobardes, no lo olviden. Cuánto daño hizo Forrest Gump. El running no opera como destreza deportiva sino como postrera moda masiva que es utilizada por las (zumbadas) élites para –consciente o inconscientemente- difundir la ideología/paranoia hegemónica.

En las putas rúas, iglús rosas que animan a reciclar vidrio por la noble causa rosa. Dos paranoias del sistema hibridadas. Paranoia de género y paranoia climática. Más control social. Y mental. Y su consiguiente negocio. Capitalismo rosa y verde. Pasando por allí, las influencers, superchonis, megapijas, oye tía te lo juro por Snoopy. Las cantantes Marta Sánchez, Chenoa, Ana Guerra y la atleta Ana Peleteiro, “embajadoras” de la campaña Dedícate un minuto. Otra vez, Ausonia. Y, desde luego, Tecnociencia. En principio, independizada de Papá Estado y Mamá Capital. Tiranía tecnocientíca, otra paranoia, recibidor del transhumanismo. Siempre con su rollera fraseología urdidura de embustes. El papelucho matinal, 20 minutos, ideal para la recogida de heces caninas. Memento Escolar I, Pope de la Dinastía del Mal. Nos aturden con la tipología del cáncer mamario. Tres carcinomas: lobulillar, ductal y ductal in situ. Todo muy payasesco. Patéticos pedantones al paño.

 

La gran mentira

Plaga engañadora, 19 de octubre. Las mentiras devienen más tranquilizadoras y reconfortantes. Apenas esfuerzos dedicados al cáncer de próstata, tan de machirulos. Ingentes despilfarros pecuniarios para el tetamen femenino. Ubicuas cintitas rosas. Tras los lazos rosas, solo se avizora maldad. Una falsaria filantropía donde resulta letalmente anudado el cáncer de mama, las marcas más conspicuas del mercado y el todopoderoso Leviatán. La filantropía: domesticar y generar una sociedad de seres irresponsables que asumen mansamente que le expropien su salud. El paternalismo corrupto y corruptor del Gran Capital y del Estado. El 19 de octubre no hay escape. Nuestro Universo-Mundo se impregna de un desaforado sainete.  Una megacampaña que, esencialmente, oculta la realidad y los hechos. Y la decencia. El dato cierto es que cada año más mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama y se enfrentan a las mismas opciones de tratamiento que ya se comenzaron a realizar hace cinco decenios. Las tres cerdas vampirizando. Quimioterapia (tan carcinógena, como las propias mamografías). Radioterapia. Cirugía. Quemar, envenenar, amputar. Formas inhumanas/deshumanizadas de tratar el mal. Y profundamente, en tantísimos casos, infructíferas. Luego, incluso con el estadio IV de la enfermedad (metástasis en huesos, pulmones, hígado o cerebro), siguen dando la barrila. Y, su (presunto) as en la manga. El nuclear asunto de las supervivientes. Emergen como símbolos de esperanza, coraje y vitalidad. La vulgar mercadotecnia de la supervivencia de las “guerreras contra el cáncer”.

 

¿El dinero huele?

El dinero presuntamente recaudado. Pastita rica. Tirada. Lo saben. ¿A dónde va, qué se logra realmente? Además, el gasto funestamente coordinado implica estudios que se solapan y grandes lagunas en la supuesta (y mentirosa) investigación. Chocarrero escudriñamiento de la enfermedad centrado en los efectos, en la aproximada sintomatología. Jamás lo harán con las verdaderas causas del cáncer de mama. Reitero. Verdaderas. Genuinas. Auténticas. Millones de euros echados a perder. Sin embargo, las tasas de cáncer de mama continúan incrementándose espectacularmente. A la par que las jugosas recaudaciones. ¿No debería ser al contrario?

El cáncer de mama es un hipernegocio: las corporaciones para mejorar su imagen pública se asocian con esta lucha, pero ¿en qué medida su participación beneficia a las mujeres? En ninguna, obvio. La crudelísima enfermedad es utilizada para que las empresas perpetúen su inmoral (e importante) lucro. Es importante señalar, dato crucial, que muchas de las empresas que se asocian a una causa -ésta del cáncer de mama blanquea requetebién - para mejorar su imagen pública utilizan agentes cancerígenos en la fabricación de sus productos. Casi todas. Productos rosas manufacturados con pesticidas, combustibles, fungicidas, plásticos, disolventes. Y el atroz aluminio que machaca, a través del desodorante, por ejemplo, las axilas femeninas, tan próximas al tetamen. Si no se detecta la causalidad o, cuanto menos, la correlación, es que se padece un severo deterioro visual. E intelectual.

 

A jiñar

He ahí el dilema. Evasión o victoria. Que dejen de tomarnos el pelo, coño. Y que dejen de dar tanto la brasa. Huir. Poder morir durante un día, 19 de octubre. Sin más. En fin.