Don José María Fernández Gutiérrez me envía su libro “Grajos de vuelo bajo. Una introducción y tres historias”, y no puedo menos que comentarlo, no como crítico literario, que no lo soy, sino como aprendiz de escritor y lector empedernido.

No conozco personalmente a José María, situación que pienso remediar cuando vayamos este verano a La Pineda, dada su cercana residencia en Tarragona, pero comparto la mayoría de sus puntos de vista en los excelentes artículos que pública. Y, sobre todo, su visión pesimista –o más bien realista- de la enseñanza actual, en general, y del mundo universitario, en particular. Y, al igual que él, también he sido objeto de persecuciones, acoso laboral, críticas infundadas y envidia, mucha envidia, pues el mediocre siempre aspira a destruir a quien es mejor que él –aunque sólo sea por trabajar y esforzarse más-, en lugar de superarse y dar lo mejor de sí mismo.

José María tuvo más suerte –o valía- que yo, y consiguió quedarse en la universidad –de la que yo fui echado por el llamado “colectivo de profesores”, y el nombre ya lo dice todo-, y llegó a Profesor Titular. Lamentablemente suspendió –o más bien le suspendieron- el acceso a la cátedra de literatura española, pero ¿qué otro destino le espera en Cataluña a un “charnego”, defensor de la lengua española, para más inri? Lo verdaderamente milagroso hubiera sido que le hubiesen dado la plaza. Y ahora, seguramente, le negarán el nombramiento como profesor emérito… En el fondo le harán un favor, pues podrá dedicarse más a la familia, a escribir y a rezar, que nunca viene mal.

Sus conclusiones son demoledoras, y las suscribo íntegramente:

  1. “En la enseñanza en España no hay orden, ni concierto, ni respeto, ni espíritu de superación, ni prima el esfuerzo… El informe último sobre la educación en España, cuando escribo, arroja unos resultados desastrosos. Somos prácticamente los últimos, los que peor vamos, los que más fracasamos. Sólo nos superan por atrás Turquía, México y Portugal. Con este panorama ya estamos en el furgón de cola de la educación y es el síntoma de que estaremos en breve en el furgón de cola del desarrollo y de la investigación avanzada. Logros de nuestro gobierno (el del PSOE). Felicidades”.
  2. “Por si lo anterior fuera poco, el gobierno de España ya no decide casi nada en educación y cada comunidad toca el instrumento que más le gusta o que le interesa políticamente. Cataluña, por ejemplo, acostumbra a poner unos exámenes facilísimos de español en la Selectividad y difíciles en catalán para tener argumentos para decir que en español están bien preparados los alumnos, pero que en catalán no, y que, por ello, hay que potenciar los estudios del catalán y casi suprimir los de español”.

y 3. “en la Primera Trobada de Serveis Lingüistics, Barcelona, 5 y 6 de noviembre de 1990, se deja muy claro que la finalidad es hacer desaparecer el bilingüismo en Cataluña a favor del catalán. Para ello se introducen métodos estratégicos en los que no se descarta obligar, coaccionar y violar la ley y la ética. Las recomendaciones fundamentales son éstas:

a). Legislar para obligar a los ciudadanos a coincidir, en materia de lengua, con los objetivos de la Administración.

  1. b) Sancionar si, como resultas de una inspección o denuncia, se demuestra que se infringen las normas de uso lingüístico.
  2. c) Adquisición por parte de la Administración de material en catalán: 300 ejemplares de libros, discos, etc. Con eso las empresas no corren riesgos económicos y favorecerán todo lo relacionado con el catalán.
  3. d) Promover y anunciar con tarifas preferentes y ayudas oficiales lo que favorezca el uso exclusivo del catalán.
  4. e) Difundir, en las mismas condiciones anteriores, incluso con publicidad encubierta o indirecta, productos comerciales, etiquetados en catalán, etc.”.

Menos mal que José María se ha jubilado, por imperativos inexorables de la edad. Porque, ¿Qué futuro tienen los profesores de español en Cataluña? Pues absolutamente ninguno, salvo que el PP obtenga un buen resultado electoral, tenga lo que hay que tener, y con la ayuda de VOX, ponga las cosas en su sitio. Pero lo dudo mucho, la verdad, pues todavía no sé si el señor Casado está subiendo o bajando la escalera…