Una noticia relativa a un camarero de Badajoz que ha perdido el ejercicio de la custodia compartida sobre sus hijos por las complicaciones que su trabajo ha suscitado un debate sobre el ejercicio de la patria potestad por aquellos que desarrollan labores en profesiones con horarios que dificultan la conciliación entre los aspectos familiares y laborales. La Sentencia del Tribunal Supremo 654/2018, de 20 de noviembre, indica que la custodia compartida “habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea, como con reiteración ha dicho esta sala desde la sentencia 257/2013, de 29 de abril ”, pero la Sentencia del Tribunal Supremo 748/2016, de 21 de diciembre, establece que “El hecho de que esta sala se haya manifestado reiteradamente a favor de establecer el régimen de custodia compartida -por ser el más adecuado para el interés del menor- no implica que dicho interés determine siempre la constitución de tal régimen si se considera desfavorable ”. Según la Sentencia del Tribunal Supremo 622/2013, de 17 de octubre, el interés prevalente del menor “es la suma de distintos factores que tienen que ver no solo con las circunstancias personales de sus progenitores y las necesidades afectivas de los hijos tras la ruptura, de lo que es corolario lógico y natural la guarda y custodia compartida, sino con otras circunstancias personales, familiares, materiales, sociales y culturales que deben ser objeto de valoración para evitar en lo posible un factor de riesgo para la estabilidad del niño, y que a la postre van a condicionar el mantenimiento de un status sino similar si parecido al que disfrutaba hasta ese momento y esto se consigue no solo con el hecho de mantenerlos en el mismo ambiente que proporciona la vivienda familiar, sino con una respuesta adecuada de sus padres a los problemas económicos que resultan de la separación o del divorcio para hacer frente tanto a los gastos que comporta una doble ubicación de los progenitores, como a los alimentos presentes y futuros ”.

 

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz 524/2019, de 9 de julio, es un buen ejemplo, ya que determina que “La actividad laboral de los progenitores, a veces, puede constituir un obstáculo para el buen fin del régimen de custodia compartida ” y, en el asunto que resuelve, observa, en relación con el padre, que “al trabajar como camarero, su jornada laboral puede hacer difícil el cumplimiento de sus deberes parentales diarios ”.


Ciertamente, la sentencia comentada, aunque se refiere a un caso concreto con unas circunstancias específicas, podría generar otros pronunciamientos judiciales en el mismo sentido, pues su razonamiento no resulta incorrecto, aunque el mismo implica que, en el caso en el que padre no tuviera trabajo, tendría la disponibilidad necesaria para ejercer la custodia compartida, pero carecería de los recursos económicos necesarios para atender las necesidades básicas de su hijo menor. Además, aunque el padre en este caso contara con la ayuda de los abuelos de su hijo, la misma podría no ajustarse a una situación adecuada para mantener la custodia compartida según la Sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña 52/2019, de 7 de febrero, aunque la Sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz 379/2019, de 21 de mayo, determina lo contrario.

Lo que se deduce de la normativa y de las diversas sentencias que se han dictado sobre la cuestión es que habrá que atender a la protección del menor, cuyo interés siempre deberá ser satisfecho haciendo malabares ante la dificultad que tiene determinar qué es lo que necesita.