Confieso que soy infiel a mi señora…, con la radio, no sean ustedes mal pensados. Y además con la RNE, Radio Nacional de España, o al menos eso creía yo.

Pero en los últimos tiempos, desde el asalto de Pedro Sánchez al poder, o más bien desde la cobarde huida de Rajoy de La Moncloa, la Radio Nacional de España ya ni es nacional, ni mucho menos de España.

Se asemeja a la REI, Radio España Independiente, conocida como “La Pirenaica”, órgano de expresión del Partido Comunista de España, fundada al parecer por Dolores Ibárruri, la Pasionaria.

Desconozco quien es La Pasionaria actual, es posible que sea Irene Montero, aunque no lo sé con certeza, pero lo que es obvio y evidente es que se ha echado a todos los comentaristas y tertulianos de categoría que tenía la RNE, y han sido sustituidos por una serie de pelagatos, a los que ignoro si conocen en su casa, a la hora de comer…

Pero que sueltan por sus bocas ideas tendenciosas, sectarias, propagando la ideología podemita, más que socialista, pues ya sabemos que en España el socialismo en realidad está formado por “socialistos”, que solo van a lo suyo: a colocarse en las administraciones públicas, ocupar altos cargos y vivir del cuento, mientras el Estado se desangra.

Llevo varias noches intentando escuchar los infumables bodrios de estos comunicadores o tertulianos, la mayoría de los cuales ni siquiera saben hablar correctamente, construir las frases coherentemente, expresar sus ideas con claridad, etc.

¡Y encima algunos de ellos dicen ser periodistas o profesores! Pobres alumnos…

Que un medio público, de ámbito nacional, que teóricamente se oye por millones de personas –cada vez menos, supongo-, se dedique a hacer propaganda filo comunista, con una total falta de objetividad y de imparcialidad, es digno de ser denunciado públicamente, y así lo hago yo.

 Y si tienen dudas respecto a mi comentario, pueden comprobarlo escuchando “La Pirenaica”, es decir la antigua Radio Nacional de España, y saldrán de dudas.

Claro que el Partido Comunista de España mantenía su emisora con sus propios medios, o más bien con el oro robado a España por Rusia, mientras que ahora somos nosotros mismos, los españoles de bien, quienes tenemos que mantener a nuestros enemigos, o por lo menos adversarios ideológicos, soltando sus exabruptos en un medio oficial, que pagamos todos con nuestros impuestos…

En la juventud oí en ocasiones “La Pirenaica”, pues en mi pueblo se escuchaba, y aunque decían grandes mentiras y barbaridades, no engañaban a nadie, pues todo el mundo sabía que no eran de fiar.

Pero hoy en día, ¿quién va a pensar que la Radio Nacional de España se dedica a colocar una mercancía averiada a sus oyentes?