Imagínense por un momento que se dan cuenta de que les han engañado aprovechándose de su buena fe. ¿Qué sensación les quedaría? Si quieren saberlo permítanme preguntarles si recuerdan cuándo escucharon por primera vez la palabra “Relator”.

 

Yo, la primera vez que escuché el término “Relator” fue en febrero de 2019, cuando Pedro Sánchez se reunió con el ahora presidente de la comunidad autónoma de Cataluña y, varios días después, salieron varios portavoces anunciando la barbaridad de que el Gobierno de España aceptaba el nombramiento de un Relator internacional para una hipotética Mesa de partidos que buscara una solución pactada al “problema catalán”. Además de los portavoces, los voceros más avezados intentaron explicarnos, con falsa familiaridad, lo importantes que son los “Relatores” en nuestras vidas, aunque la inmensa mayoría de nosotros nunca habíamos escuchado la palabra en cuestión.

 

Si lo traigo a colación es porque, miren por dónde, en la ONU, hay un Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, dependiente de la oficina de Derechos Humanos, a cuya cabeza se encuentra un Presidente-Relator llamado José Antonio Guevara Bermúdez, que ha firmado un informe de 17 páginas en el que califica de vulneración de los derechos humanos el encarcelamiento de los políticos catalanes que lideraron la traición que supuso la pantomima de la declaración de la República de Cataluña, e insta al Gobierno español, no sólo a liberarlos, sino a que se les pague una indemnización y se abran diligencias para investigar las circunstancias que rodearon su detención, incluidos los jueces que acordaron su ingreso en prisión.

 

La mayor parte de la gente se está haciendo cruces sobre la barbaridad que supone algo así pero, en mi caso, llámenme conspiranoico, no pude evitar pensar que nos han tomado el pelo a todos los españoles y nos han ocultado información. Las “casualidades” pueden existir, pero me inclino más por hablar de que, en realidad, desconocemos las “causalidades”. No creo que fuera “casualidad” que el Presidente Torra propusiera un Relator para que mediara, justo en el momento en que uno de estos Relatores estuviera trabajando en la bazofia del informe en cuestión. ¿Siguen pensado que es “casualidad”? Pus a ver si les ayudo a despejar dudas. El informe fue firmado, además, por compañeros de despacho de un abogado llamado Ben Emerson que, “casualmente”, es el que han contrato los independentistas para representar sus intereses ante organismos internacionales. ¿Van hilando “causalidades”?

 

¿Siguen pensando que es casualidad que Torra, que no acepta nada, estuviera de acuerdo con que se nombrara un Relator internacional que mediara en el “conflicto” cuando, mira tú por donde, había uno trabajando en un informe sobre la detención de los traidores catalanes? Si es así, es que todavía hay más de uno que cree en los Reyes Magos.

 

Y lo peor no es eso. El único tramposo no es sólo Torra y su banda, sino que no hay que dejar de lado a Pedro Sánchez y los suyos, porque escenificaron el falso y amañado diálogo que dijo habían mantenido para llegar a un acuerdo que solucionara la enquistada situación a que nos han abocado los peores de los representantes elegidos por parte del electorado catalán. ¿Sabe por qué? Porque, el informe en cuestión, se publicó en abril y no se ha dado a conocer hasta el día 29 de mayo, justo después de las elecciones generales, locales, autonómicas y europeas.

 

Ya sé que sólo es una suposición pero, de ser verdad, es para pensar que nos están estafando y que, aunque nos cueste trabajo creerlo, estamos jugando una partida con las cartas marcadas. Y ya saben qué ocurre en una partida así, que cuando miras y no ves quién es el primo, es que el primo eres tú.